CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

Hay a quienes les entran sudores de solo pensar en tomar parte en una conversación. No se ven capaces de reunir el valor suficiente para hablar, puede que se pregunten: “¿De qué voy a hablar? ¿Cómo voy a empezar? ¿Qué diré luego?”.

Por otro lado, la gente sociable y segura de sí misma tal vez tienda a dominar la conversación. En su caso, el desafío consiste en dejar que los demás se expresen y en aprender a escuchar.

Todos nosotros, seamos tímidos, introvertidos o extrovertidos, debemos cultivar el arte de la conversación.

Gary: “Casi toda la vida he esquivado las conversaciones porque me supone menos esfuerzo. El problema radica en mi falta de confianza en mí mismo. Cuando hablo con otros, temo parecer un tonto, o que me menosprecien”.

Daniel: “Soy hablador por naturaleza. Pero, sin darme cuenta, interrumpo a los demás y monopolizo la conversación. Me percato de ello por la expresión de mi esposa, y entonces pienso para mis adentros: ¡Oh, no! Otra vez no”.

Para saber más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

4 pasos para iniciar y mantener una buena conversación

1 – Elija un buen momento

Cuando se trata de conversar, el tiempo y el lugar son muy importantes. Si la persona está con su móvil no es un buen momento, si la persona tiene prisa no es un buen momento. En tales casos, ¡cuán cierto es el viejo dicho, “el silencio es oro”!

2 – Busque un tema en común. 

Sea observador y muestre interés, la gente reacciona bien a las palabras atentas y agradables que son sinceras. La mejor forma de iniciar una conversación es con una pregunta, preguntas para pedir consejo, ayuda, una opinión, una orientación, preguntar sobre cómo viste, lo que hace, o en el ambiente. No trate empezar de entrada con una conversación profunda.

Por ejemplo “Qué chulos están esos tenis, ¿Tendrán de mi talla?” Puede ser que la persona vea que ambos tienen intereses en común.

Pero recuerde la gente se da cuenta cuando un elogio no es sincero y es muy posible que no conversen por mucho tiempo con una persona que no es sincera. Trate de sonreír y mirar a los ojos

Para saber más ver: Uso de las preguntas al hablar en público

3 – Escuche con atención

Una conversación agradable es una ‘calle de dos direcciones.’ Sus elementos esenciales son hablar escuchar.

Cuando no presta atención a la otra persona y sólo piensa en la siguiente idea que va a expresar y su mente y mirada divagan, la persona que te responda vera que no está verdaderamente interesado en lo que te va a decir.

La conversación es un intercambio de ideas y no un monólogo. La gente valora a las personas que saben escuchar.

4 – Cuide su imagen

Su porte y la manera como viste también son importantes. Esto tiene mucho que ver con la imagen que proyecta a otras personas y lo que piensa de si mismo. Trate de tener la mejor apariencia posible, pero no exagere. Sólo vista cómodo y asegurase de que la ropa y usted estén limpios. El saber que se ves bien reducirá al mínimo el temor que pueda sentir en este respecto, y le permitirá concentrarse en la conversación.

El porte que tenga también puede contribuir a que tenga más confianza. Párase derecho… pero con naturalidad. Mantén una postura serena, no cruce los brazos ni las piernas, ni enlace las manos. Muéstrese afable y sonría. Mire amigablemente a la otra persona y asiente con la cabeza o acepte verbalmente lo que la otra persona dice.

Recuerde

El conversar no exige la aplicación de una larga lista de reglas. Siguiendo estos cuatro pasos tendrá éxito siempre el 60% de las veces, por qué recuerde que la responsabilidad no es solo suya y algunas personas no responderán a su sonrisa y saludo amistoso. No se desanime, el cultivar el arte de conversar enriquecerá su vida y alegrara a otros. Como en la música, se requiere práctica para hacerse diestro en ella. Si estamos conscientes de eso, hallaremos muchas oportunidades de hacerlo.

Pero sabemos que no es fácil empezar, por eso recomendamos practicar el arte de iniciar conversaciones en el mundo de las redes sociales en donde no es obligatorio dar la cara.

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CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

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Hay a quienes les entran sudores de solo pensar en tomar parte en una conversación. No se ven capaces de reunir el valor suficiente para hablar, puede que se pregunten: “¿De qué voy a hablar? ¿Cómo voy a empezar? ¿Qué diré luego?”.

Por otro lado, la gente sociable y segura de sí misma tal vez tienda a dominar la conversación. En su caso, el desafío consiste en dejar que los demás se expresen y en aprender a escuchar.

Todos nosotros, seamos tímidos, introvertidos o extrovertidos, debemos cultivar el arte de la conversación.

Gary: “Casi toda la vida he esquivado las conversaciones porque me supone menos esfuerzo. El problema radica en mi falta de confianza en mí mismo. Cuando hablo con otros, temo parecer un tonto, o que me menosprecien”.

Daniel: “Soy hablador por naturaleza. Pero, sin darme cuenta, interrumpo a los demás y monopolizo la conversación. Me percato de ello por la expresión de mi esposa, y entonces pienso para mis adentros: ¡Oh, no! Otra vez no”.

Para saber más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

4 pasos para iniciar y mantener una buena conversación

1 – Elija un buen momento

Cuando se trata de conversar, el tiempo y el lugar son muy importantes. Si la persona está con su móvil no es un buen momento, si la persona tiene prisa no es un buen momento. En tales casos, ¡cuán cierto es el viejo dicho, “el silencio es oro”!

2 – Busque un tema en común. 

Sea observador y muestre interés, la gente reacciona bien a las palabras atentas y agradables que son sinceras. La mejor forma de iniciar una conversación es con una pregunta, preguntas para pedir consejo, ayuda, una opinión, una orientación, preguntar sobre cómo viste, lo que hace, o en el ambiente. No trate empezar de entrada con una conversación profunda.

Por ejemplo “Qué chulos están esos tenis, ¿Tendrán de mi talla?” Puede ser que la persona vea que ambos tienen intereses en común.

Pero recuerde la gente se da cuenta cuando un elogio no es sincero y es muy posible que no conversen por mucho tiempo con una persona que no es sincera. Trate de sonreír y mirar a los ojos

Para saber más ver: Uso de las preguntas al hablar en público

3 – Escuche con atención

Una conversación agradable es una ‘calle de dos direcciones.’ Sus elementos esenciales son hablar escuchar.

Cuando no presta atención a la otra persona y sólo piensa en la siguiente idea que va a expresar y su mente y mirada divagan, la persona que te responda vera que no está verdaderamente interesado en lo que te va a decir.

La conversación es un intercambio de ideas y no un monólogo. La gente valora a las personas que saben escuchar.

4 – Cuide su imagen

Su porte y la manera como viste también son importantes. Esto tiene mucho que ver con la imagen que proyecta a otras personas y lo que piensa de si mismo. Trate de tener la mejor apariencia posible, pero no exagere. Sólo vista cómodo y asegurase de que la ropa y usted estén limpios. El saber que se ves bien reducirá al mínimo el temor que pueda sentir en este respecto, y le permitirá concentrarse en la conversación.

El porte que tenga también puede contribuir a que tenga más confianza. Párase derecho… pero con naturalidad. Mantén una postura serena, no cruce los brazos ni las piernas, ni enlace las manos. Muéstrese afable y sonría. Mire amigablemente a la otra persona y asiente con la cabeza o acepte verbalmente lo que la otra persona dice.

Recuerde

El conversar no exige la aplicación de una larga lista de reglas. Siguiendo estos cuatro pasos tendrá éxito siempre el 60% de las veces, por qué recuerde que la responsabilidad no es solo suya y algunas personas no responderán a su sonrisa y saludo amistoso. No se desanime, el cultivar el arte de conversar enriquecerá su vida y alegrara a otros. Como en la música, se requiere práctica para hacerse diestro en ella. Si estamos conscientes de eso, hallaremos muchas oportunidades de hacerlo.

Pero sabemos que no es fácil empezar, por eso recomendamos practicar el arte de iniciar conversaciones en el mundo de las redes sociales en donde no es obligatorio dar la cara.

Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

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Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

Cómo superar la tartamudez

Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

Albert: «La mejor forma que encuentro de decirle cómo el tartamudeo afecta mi vida es escribiendo lo que me sucedió hoy. Todo me fue bien hasta que fui a desayunar, y eso porque no tuve que hablar hasta ese entonces. Me fui a la cafetería de la esquina porque me había quedado dormido o, más bien, me había quedado en la cama pensando en el horrible día que me esperaba. Lo que yo quería era café y unos panecillos, pero pedí leche y avena porque sabía que iba a tartamudear mucho con las otras palabras y no quería que la dependiente que me fuera a atender sintiera lástima de mí. Y detesto la avena».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

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Uso de las preguntas al hablar en público

Uso de las preguntas al hablar en público

Uso de las preguntas al hablar en público

¿Por qué es tan bueno hacer preguntas? Porque motivan a nuestros oyentes a pensar en vez limitarse a escuchar pasivamente, y es que por muy interesante que sea la presentación si se mantiene dentro de una misma tónica durante un periodo prolongado lo más probable es que su auditorio se termine aburriendo, por eso necesita variedad y que su auditorio se sienta parte y la clave para lograrlo es, hacer preguntas.

Hacer preguntas a su público es una forma estupenda de mantenerlo interesado. Pero hacer preguntas es un arte. Por eso aquí aprenderá que tipos de preguntas hay y como usarlas al hablar en público.

IMPORTANCIA DE LAS PREGUNTAS

Tanto en su función de orador o maestro el éxito que tenga depende en gran parte del uso correcto de las preguntas.

Si se usan bien las preguntas logran empezar conversaciones, despertar y mantener el interés de sus oyentes, hacen razonar y destacan puntos importantes. Las preguntas bien pensadas estimulan y entrenan el pensamiento. Pueden guiar la mente de su público en un camino ordenado de un punto a otro para llegar a una conclusión lógica además como las preguntas exigen una respuesta sea verbal o mental, hacen que las personas participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Por ejemplo, al concluir una presentación o un período de estudio, el usar preguntas para repasar lo aprendido es semejante a la práctica de golpear ligeramente con un martillo los remaches de la estructura de acero de un edificio para probar si están sólidos o no.

Si hacemos preguntas y escuchamos las respuestas con atención, es como si le dijéramos a la persona que ella de verdad nos importa. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación. Pero ¿Cuáles tipos de preguntas hay? Y ¿Cómo podemos usarlas?

TIPOS DE PREGUNTAS

Fundamentalmente, las preguntas exigen que se suministre datos: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? O quizás pidan que se llegue a conclusiones o se emitan opiniones: ¿cómo?, ¿por qué? Hay preguntas en las que se da a escoger la solución correcta de entre varias contestaciones, preguntas de cierto o falso, de repaso, preguntas guiadoras o que sugieren la respuesta, entre otras.

Aquí veremos cuatro tipos de preguntas que son especialmente útil al hablar en público.

  • Preguntas retoricas. Este tipo de preguntas no se plantean para que los oyentes las respondan en voz alta, sino para ayudarles a razonar. Estas son muy eficaces en la oratoria pública pues despiertan el interés y ayudan a mantelo. Logran que su público responda mentalmente a lo que les dice, como si de un diálogo se tratara.
  • Preguntas guiadoras. Estas son preguntas que le ayudan a usted a dirigir la mente o pensamiento de la persona, teniendo como base lo que ya ella sabe, a una deducción en que quizás nunca haya pensado. En vez de decir a su público que deben hacer, tal vez sea más eficaz hacer una serie de preguntas que lo lleven a una conclusión lógica. Con este método obtendrá mejores resultados que expresando sus propias convicciones o dando explicaciones detalladas, pues ayudará a su auditorio a razonar.
  • Preguntas de opinión. Este tipo de preguntas ayudan a averiguar lo que alguien cree personalmente en cuanto a un asunto. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación.
  • Preguntas de énfasis. Estas son preguntas que sirven para dirigir la atención a puntos importantes. Por ejemplo, Antes de expresar una idea clave, hacer una pregunta que despierte la curiosidad. Hacer preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio probablemente escuchará lo que sigue con mayor interés.

La clase de pregunta que usted use depende de su auditorio y de lo que usted esté enseñando. Por lo general las preguntas cortas y concisas son las más eficaces, ya que solo envuelven una idea principal.

USO DE PREGUNTAS AL HABLAR EN PÚBLICO

Hacer una presentación o explicar un tema sin usar ningún tipo de pregunta es más fácil sin duda, pero si las hace, su oratoria será mucho más interesante y poderosa.

Puede usarlas para despertar el interés, ayudar a razonar sobre un tema o hacer hincapié en ciertos puntos. Si las utiliza bien, animará a su público a que participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Incluso antes de hacer la presentación las preguntas son importantes. Cuando esté preparándose, estimule su capacidad de pensar haciéndose preguntas como ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién? ¿cómo? Por ejemplo: ¿Por qué es esto cierto? ¿Cómo puedo demostrarlo? ¿Qué mitos populares hacen que a algunas personas les cueste entender esto? ¿Por qué es importante? ¿Qué efecto tendría en la vida de la gente? ¿Qué ejemplo demuestra que es cierto? Dependiendo del tipo de información, pregúntese: “¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué lección práctica tiene?”. Puede incluso formular directamente algunos de tales interrogantes y responderlos durante el discurso para que este resulte más animado.

Pero para que las preguntas sean eficaces, deben ser interesantes y apropiadas. Si revelan que usted va a limitarse a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. Tampoco plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que hagan razonar. Después de formularlas, haga una pausa breve a fin de dar tiempo para pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, entonces habrá captado su atención.

RECUERDE

  • Haga preguntas retóricas, es decir, preguntas que despierten la curiosidad y que motiven a la persona a pensar en una respuesta.
  • Para ayudar a sus oyentes a seguir un razonamiento, use una serie de preguntas que lleven a una conclusión lógica.
  • Antes de expresar una idea clave, haga una pregunta que despierte la curiosidad. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio escuchará lo que sigue con mayor interés.
  • Haga preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación.

Recuerde, no simplemente es asunto de hacer preguntas solo para estar haciéndolas. Un buen orador o maestro primero tiene que saber bien su materia y luego usar preguntas con un propósito, esforzándose por llegar, no solo a la mente de su público, sino también a su corazón.

Es posible que al principio le sea difícil usar preguntas, pero continúe tratando. Aun si al principio no tiene buen éxito, hallará que con el tiempo usted llegará a adquirir experiencia y las usará con eficacia.

Si le ha sido útil comparta esta información con alguien mas a quien le pueda servir.

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Uso de las preguntas al hablar en público

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¿Por qué es tan bueno hacer preguntas? Porque motivan a nuestros oyentes a pensar en vez limitarse a escuchar pasivamente, y es que por muy interesante que sea la presentación si se mantiene dentro de una misma tónica durante un periodo prolongado lo más probable es que su auditorio se termine aburriendo, por eso necesita variedad y que su auditorio se sienta parte y la clave para lograrlo es, hacer preguntas.

Hacer preguntas a su público es una forma estupenda de mantenerlo interesado. Pero hacer preguntas es un arte. Por eso aquí aprenderá que tipos de preguntas hay y como usarlas al hablar en público.

IMPORTANCIA DE LAS PREGUNTAS

Tanto en su función de orador o maestro el éxito que tenga depende en gran parte del uso correcto de las preguntas.

Si se usan bien las preguntas logran empezar conversaciones, despertar y mantener el interés de sus oyentes, hacen razonar y destacan puntos importantes. Las preguntas bien pensadas estimulan y entrenan el pensamiento. Pueden guiar la mente de su público en un camino ordenado de un punto a otro para llegar a una conclusión lógica además como las preguntas exigen una respuesta sea verbal o mental, hacen que las personas participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Por ejemplo, al concluir una presentación o un período de estudio, el usar preguntas para repasar lo aprendido es semejante a la práctica de golpear ligeramente con un martillo los remaches de la estructura de acero de un edificio para probar si están sólidos o no.

Si hacemos preguntas y escuchamos las respuestas con atención, es como si le dijéramos a la persona que ella de verdad nos importa. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación. Pero ¿Cuáles tipos de preguntas hay? Y ¿Cómo podemos usarlas?

TIPOS DE PREGUNTAS

Fundamentalmente, las preguntas exigen que se suministre datos: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? O quizás pidan que se llegue a conclusiones o se emitan opiniones: ¿cómo?, ¿por qué? Hay preguntas en las que se da a escoger la solución correcta de entre varias contestaciones, preguntas de cierto o falso, de repaso, preguntas guiadoras o que sugieren la respuesta, entre otras.

Aquí veremos cuatro tipos de preguntas que son especialmente útil al hablar en público.

  • Preguntas retoricas. Este tipo de preguntas no se plantean para que los oyentes las respondan en voz alta, sino para ayudarles a razonar. Estas son muy eficaces en la oratoria pública pues despiertan el interés y ayudan a mantelo. Logran que su público responda mentalmente a lo que les dice, como si de un diálogo se tratara.
  • Preguntas guiadoras. Estas son preguntas que le ayudan a usted a dirigir la mente o pensamiento de la persona, teniendo como base lo que ya ella sabe, a una deducción en que quizás nunca haya pensado. En vez de decir a su público que deben hacer, tal vez sea más eficaz hacer una serie de preguntas que lo lleven a una conclusión lógica. Con este método obtendrá mejores resultados que expresando sus propias convicciones o dando explicaciones detalladas, pues ayudará a su auditorio a razonar.
  • Preguntas de opinión. Este tipo de preguntas ayudan a averiguar lo que alguien cree personalmente en cuanto a un asunto. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación.
  • Preguntas de énfasis. Estas son preguntas que sirven para dirigir la atención a puntos importantes. Por ejemplo, Antes de expresar una idea clave, hacer una pregunta que despierte la curiosidad. Hacer preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio probablemente escuchará lo que sigue con mayor interés.

La clase de pregunta que usted use depende de su auditorio y de lo que usted esté enseñando. Por lo general las preguntas cortas y concisas son las más eficaces, ya que solo envuelven una idea principal.

USO DE PREGUNTAS AL HABLAR EN PÚBLICO

Hacer una presentación o explicar un tema sin usar ningún tipo de pregunta es más fácil sin duda, pero si las hace, su oratoria será mucho más interesante y poderosa.

Puede usarlas para despertar el interés, ayudar a razonar sobre un tema o hacer hincapié en ciertos puntos. Si las utiliza bien, animará a su público a que participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Incluso antes de hacer la presentación las preguntas son importantes. Cuando esté preparándose, estimule su capacidad de pensar haciéndose preguntas como ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién? ¿cómo? Por ejemplo: ¿Por qué es esto cierto? ¿Cómo puedo demostrarlo? ¿Qué mitos populares hacen que a algunas personas les cueste entender esto? ¿Por qué es importante? ¿Qué efecto tendría en la vida de la gente? ¿Qué ejemplo demuestra que es cierto? Dependiendo del tipo de información, pregúntese: “¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué lección práctica tiene?”. Puede incluso formular directamente algunos de tales interrogantes y responderlos durante el discurso para que este resulte más animado.

Pero para que las preguntas sean eficaces, deben ser interesantes y apropiadas. Si revelan que usted va a limitarse a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. Tampoco plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que hagan razonar. Después de formularlas, haga una pausa breve a fin de dar tiempo para pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, entonces habrá captado su atención.

RECUERDE

  • Haga preguntas retóricas, es decir, preguntas que despierten la curiosidad y que motiven a la persona a pensar en una respuesta.
  • Para ayudar a sus oyentes a seguir un razonamiento, use una serie de preguntas que lleven a una conclusión lógica.
  • Antes de expresar una idea clave, haga una pregunta que despierte la curiosidad. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio escuchará lo que sigue con mayor interés.
  • Haga preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación.

Recuerde, no simplemente es asunto de hacer preguntas solo para estar haciéndolas. Un buen orador o maestro primero tiene que saber bien su materia y luego usar preguntas con un propósito, esforzándose por llegar, no solo a la mente de su público, sino también a su corazón.

Es posible que al principio le sea difícil usar preguntas, pero continúe tratando. Aun si al principio no tiene buen éxito, hallará que con el tiempo usted llegará a adquirir experiencia y las usará con eficacia.

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Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

Las buenas relaciones humanas juegan un papel esencial en los distintos medios que conforman nuestra sociedad y hacen que su funcionamiento sea exitoso.

Para más vea: ¿Qué son las relaciones humanas?

Las relaciones humanas en el trabajo.

Las relaciones humanas en el lugar de trabajo son una parte fundamental de lo que hace que un negocio funcione. Los empleados con frecuencia deben trabajar juntos en proyectos, comunicar ideas y proporcionar motivación para hacer las cosas. Sin una cultura de trabajo estable y acogedora, pueden surgir desafíos difíciles tanto en la logística de la gestión de los empleados como en el resultado final.

Las empresas con lugares de trabajo interesantes y una fuerza laboral bien capacitada tienen más probabilidades de retener y atraer empleados calificados, fomentar la lealtad con los clientes y adaptarse más rápidamente para satisfacer las necesidades de un mercado cambiante.

Mejora de la retención.

La calidad de las relaciones humanas es fundamental para la retención de los empleados. La retención de empleados puede parecer trivial, especialmente en un lugar de trabajo que está acostumbrado a una alta rotación de personal, pero los gerentes deben recordar que la rotación de personal es financieramente muy costosa.

Motivación y productividad.

Las buenas relaciones humanas en el lugar de trabajo proporcionan una fuente de motivación para los empleados, lo cual es importante para mantener la productividad.

Esta productividad paga beneficios financieros obvios a la empresa, ya que puede hacer más en menos tiempo y con menos costos. La construcción de relaciones, ya sea reconociendo el valor de un empleado para la empresa y la preocupación por sus necesidades, es muy importante.

Las relaciones humanas en la vida diaria.

Las personas son seres sociales. Es un rasgo innato, innegable e ineludible.

Por más que a nuestro vaquero interior le guste la idea de cabalgar solo hacia el atardecer, las personas reales no pueden prosperar de esa manera y, eventualmente, en la práctica real, se convertirán en confidentes de su caballo, automóvil o cualquier otra alternativa posible para un compañero.

Esto no son noticias de última hora, por supuesto. Incluso antes de que diversas ciencias consideraran la necesidad humana de vínculos sociales, los escritores y otros observadores de la naturaleza humana lo habían reconocido durante mucho tiempo como una verdad fundamental. Y, sin embargo, las implicaciones de esta verdad a veces pasan desapercibidas.

Todos estamos en el mismo barco: solteros, casados, viejos, jóvenes, hombres, mujeres; independientemente de la raza, la cultura o cualquier otra delineación, las buenas relaciones humanas son claves para nuestra supervivencia.

Entonces ¿Qué tan importante es la necesidad de las buenas relaciones humanas o interacciones sociales? Tan importante que venimos al mundo con ella, al igual que llegamos con una necesidad de comida y agua, ropa y refugio. Si falta alguno de estos requisitos, no prosperamos. De ahí la importancia de comprender y mejorar en las relaciones humanas en todo aspecto de nuestra vida.

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

Las buenas relaciones humanas juegan un papel esencial en los distintos medios que conforman nuestra sociedad y hacen que su funcionamiento sea exitoso.

Para más vea: ¿Qué son las relaciones humanas?

Las relaciones humanas en el trabajo.

Las relaciones humanas en el lugar de trabajo son una parte fundamental de lo que hace que un negocio funcione. Los empleados con frecuencia deben trabajar juntos en proyectos, comunicar ideas y proporcionar motivación para hacer las cosas. Sin una cultura de trabajo estable y acogedora, pueden surgir desafíos difíciles tanto en la logística de la gestión de los empleados como en el resultado final.

Las empresas con lugares de trabajo interesantes y una fuerza laboral bien capacitada tienen más probabilidades de retener y atraer empleados calificados, fomentar la lealtad con los clientes y adaptarse más rápidamente para satisfacer las necesidades de un mercado cambiante.

Mejora de la retención.

La calidad de las relaciones humanas es fundamental para la retención de los empleados. La retención de empleados puede parecer trivial, especialmente en un lugar de trabajo que está acostumbrado a una alta rotación de personal, pero los gerentes deben recordar que la rotación de personal es financieramente muy costosa.

Motivación y productividad.

Las buenas relaciones humanas en el lugar de trabajo proporcionan una fuente de motivación para los empleados, lo cual es importante para mantener la productividad.

Esta productividad paga beneficios financieros obvios a la empresa, ya que puede hacer más en menos tiempo y con menos costos. La construcción de relaciones, ya sea reconociendo el valor de un empleado para la empresa y la preocupación por sus necesidades, es muy importante.

Las relaciones humanas en la vida diaria.

Las personas son seres sociales. Es un rasgo innato, innegable e ineludible.

Por más que a nuestro vaquero interior le guste la idea de cabalgar solo hacia el atardecer, las personas reales no pueden prosperar de esa manera y, eventualmente, en la práctica real, se convertirán en confidentes de su caballo, automóvil o cualquier otra alternativa posible para un compañero.

Esto no son noticias de última hora, por supuesto. Incluso antes de que diversas ciencias consideraran la necesidad humana de vínculos sociales, los escritores y otros observadores de la naturaleza humana lo habían reconocido durante mucho tiempo como una verdad fundamental. Y, sin embargo, las implicaciones de esta verdad a veces pasan desapercibidas.

Todos estamos en el mismo barco: solteros, casados, viejos, jóvenes, hombres, mujeres; independientemente de la raza, la cultura o cualquier otra delineación, las buenas relaciones humanas son claves para nuestra supervivencia.

Entonces ¿Qué tan importante es la necesidad de las buenas relaciones humanas o interacciones sociales? Tan importante que venimos al mundo con ella, al igual que llegamos con una necesidad de comida y agua, ropa y refugio. Si falta alguno de estos requisitos, no prosperamos. De ahí la importancia de comprender y mejorar en las relaciones humanas en todo aspecto de nuestra vida.