Cómo Hacer una Buena Conclusión

Abr 27, 2020 | Técnica de la oratoria

Usted ya investigo y preparo con cuidado la información del cuerpo de su discurso o presentación y también tiene lista una introducción que atrapara y despertara el interés de su auditorio. Sin embargo, su discurso aún no está listo, necesita algo más: una conclusión eficaz. Nunca descuide esta parte de su discurso, pues a menudo es lo último que uno dice lo que primero se recuerda. Por eso la conclusión de su discurso necesita preparación cuidadosa. Debe enlazar con el tema principal, ser sencilla y breve, y sobre todo motivar a su auditorio.

¿Qué es una conclusión? 

Es la porción de cierre de cualquier discurso, presentación o escrito. Tiene el propósito de juntar todos los puntos del argumento que se presentan en el cuerpo del discurso y enfocarlos de tal manera que convenzan a los que oyen y les dé motivo para acción en armonía con esa convicción. Al mismo tiempo debe ser corta y muy al grano.

Una Conclusión Que Resalte el Tema. 

Sus palabras finales deben guardar relación directa con el tema del discurso. No es necesario que en la conclusión se declare de nuevo el tema del discurso con las mismas palabras del título, aunque esto posiblemente le sea útil a algunos oradores, especialmente a los que son nuevos, también puede repetirlo usando otras palabras.

La conclusión debe seguir lógicamente a lo que ya se ha declarado en el discurso. Así, lo que usted diga en su conclusión es para mover a su auditorio a actuar según lo que se ha declarado ya en el cuerpo del discurso.

Si la conclusión no se relaciona directamente con el tema, no redondeará el material y lo enlazará como un todo unido. Aun si usted hace un resumen directo en su conclusión, y lo presenta a manera de un esqueleto de los puntos principales, todavía pudiera añadir una o dos oraciones finales, expresando la idea central o tema del discurso y que muestren lo que el auditorio puede hacer.


Una Conclusión que motive.

Puesto que normalmente nuestro propósito al hablar es motivar a alguna clase de acción o persuadir de modo que se adopte cierto punto de vista ciertamente, la conclusión del discurso debería recalcar estos puntos. Además de mostrarles las medidas que pueden adoptar, su conclusión debe motivar a su auditorio. Para lograrlo es necesario que aporte razones de peso, quizá mencionando los beneficios que trae hacer lo que ha mencionado en su presentación. Una frase final bien pensada y enunciada reforzará el efecto de todo el discurso. Recordemos que el propósito principal de la conclusión es mostrar al auditorio qué hacer y animarlo a hacerlo.

La conclusión debe ser sincera y convincente, que de motivos para actuar. Con frecuencia las oraciones cortas son muy útiles para dar fuerza a la conclusión.

Las conclusiones de los discursos serán débiles si son sencillamente resúmenes del material y no mueven a acción al auditorio. Se debe dar alguna aplicación al material, o de alguna otra manera se debe mostrar que el material es de valor particular al auditorio.

Una Conclusión sencilla y breve.

Los finales sencillos, directos y positivos siempre se aprecian. Procure no añadir puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.


Una conclusión no debe llegar por sorpresa a su auditorio. Las palabras que se hablan no solo deben señalar obviamente que se acerca el final del discurso, sino que también deben tener tono de palabras finales. Recuerde que no solo es lo que se dice sino también como se dice, el ritmo debe ser apropiado. No hable deprisa hasta el final para entonces detenerse bruscamente; por otro lado, tampoco permita que su voz pierda intensidad hasta casi desvanecerse. Hable con el suficiente volumen, pero sin excederse. Las últimas frases tienen que adoptar un tono de conclusión, además de transmitir sinceridad y convencimiento. 

Si usted es principiante como orador, lo mejor, frecuentemente, es hacer su conclusión más corta de lo que usted quizás creyera que debería ser. Hágala sencilla, directa y positiva. No deje que continúe sin fin. Una conclusión es de duración apropiada si es eficaz y logra su propósito.

Si usted está presentando un discurso que es parte de un simposio entonces su conclusión deberá enlazar con la introducción del siguiente discurso y por lo tanto puede ser más corta. No obstante, cada parte por sí misma debe tener una conclusión que logre el propósito del discurso. Si lo hace, entonces tiene la duración apropiada.

Si aplica estos puntos lograra hacer una buena conclusión, sus oyentes recordarán el tema y los puntos principales y serán motivados por sus palabras. 

EN RESUMEN

  • Enlace la conclusión con el tema principal. Repita el tema y los puntos principales o dígalos con otras palabras.
  • Motive a sus oyentes. Muéstreles qué hacer y por qué es importante que lo hagan. Hábleles con sinceridad y convicción.
  • Haga una conclusión sencilla y breve. No añada puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.

No concluya a toda prisa ni bajando poco a poco la voz. Diga las últimas frases con un tono de conclusión.

Cómo Hacer una Buena Conclusión

Abr 27, 2020 | Técnica de la oratoria

Usted ya investigo y preparo con cuidado la información del cuerpo de su discurso o presentación y también tiene lista una introducción que atrapara y despertara el interés de su auditorio. Sin embargo, su discurso aún no está listo, necesita algo más: una conclusión eficaz. Nunca descuide esta parte de su discurso, pues a menudo es lo último que uno dice lo que primero se recuerda. Por eso la conclusión de su discurso necesita preparación cuidadosa. Debe enlazar con el tema principal, ser sencilla y breve, y sobre todo motivar a su auditorio.

¿Qué es una conclusión? 

Es la porción de cierre de cualquier discurso, presentación o escrito. Tiene el propósito de juntar todos los puntos del argumento que se presentan en el cuerpo del discurso y enfocarlos de tal manera que convenzan a los que oyen y les dé motivo para acción en armonía con esa convicción. Al mismo tiempo debe ser corta y muy al grano.

Una Conclusión Que Resalte el Tema. 

Sus palabras finales deben guardar relación directa con el tema del discurso. No es necesario que en la conclusión se declare de nuevo el tema del discurso con las mismas palabras del título, aunque esto posiblemente le sea útil a algunos oradores, especialmente a los que son nuevos, también puede repetirlo usando otras palabras.

La conclusión debe seguir lógicamente a lo que ya se ha declarado en el discurso. Así, lo que usted diga en su conclusión es para mover a su auditorio a actuar según lo que se ha declarado ya en el cuerpo del discurso.

Si la conclusión no se relaciona directamente con el tema, no redondeará el material y lo enlazará como un todo unido. Aun si usted hace un resumen directo en su conclusión, y lo presenta a manera de un esqueleto de los puntos principales, todavía pudiera añadir una o dos oraciones finales, expresando la idea central o tema del discurso y que muestren lo que el auditorio puede hacer.

Una Conclusión que motive.

Puesto que normalmente nuestro propósito al hablar es motivar a alguna clase de acción o persuadir de modo que se adopte cierto punto de vista ciertamente, la conclusión del discurso debería recalcar estos puntos. Además de mostrarles las medidas que pueden adoptar, su conclusión debe motivar a su auditorio. Para lograrlo es necesario que aporte razones de peso, quizá mencionando los beneficios que trae hacer lo que ha mencionado en su presentación. Una frase final bien pensada y enunciada reforzará el efecto de todo el discurso. Recordemos que el propósito principal de la conclusión es mostrar al auditorio qué hacer y animarlo a hacerlo.

La conclusión debe ser sincera y convincente, que de motivos para actuar. Con frecuencia las oraciones cortas son muy útiles para dar fuerza a la conclusión.

Las conclusiones de los discursos serán débiles si son sencillamente resúmenes del material y no mueven a acción al auditorio. Se debe dar alguna aplicación al material, o de alguna otra manera se debe mostrar que el material es de valor particular al auditorio.

Una Conclusión sencilla y breve.

Los finales sencillos, directos y positivos siempre se aprecian. Procure no añadir puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.

Una conclusión no debe llegar por sorpresa a su auditorio. Las palabras que se hablan no solo deben señalar obviamente que se acerca el final del discurso, sino que también deben tener tono de palabras finales. Recuerde que no solo es lo que se dice sino también como se dice, el ritmo debe ser apropiado. No hable deprisa hasta el final para entonces detenerse bruscamente; por otro lado, tampoco permita que su voz pierda intensidad hasta casi desvanecerse. Hable con el suficiente volumen, pero sin excederse. Las últimas frases tienen que adoptar un tono de conclusión, además de transmitir sinceridad y convencimiento. 

Si usted es principiante como orador, lo mejor, frecuentemente, es hacer su conclusión más corta de lo que usted quizás creyera que debería ser. Hágala sencilla, directa y positiva. No deje que continúe sin fin. Una conclusión es de duración apropiada si es eficaz y logra su propósito.

Si usted está presentando un discurso que es parte de un simposio entonces su conclusión deberá enlazar con la introducción del siguiente discurso y por lo tanto puede ser más corta. No obstante, cada parte por sí misma debe tener una conclusión que logre el propósito del discurso. Si lo hace, entonces tiene la duración apropiada.

Si aplica estos puntos lograra hacer una buena conclusión, sus oyentes recordarán el tema y los puntos principales y serán motivados por sus palabras.


EN RESUMEN

  • Enlace la conclusión con el tema principal. Repita el tema y los puntos principales o dígalos con otras palabras.
  • Motive a sus oyentes. Muéstreles qué hacer y por qué es importante que lo hagan. Hábleles con sinceridad y convicción.
  • Haga una conclusión sencilla y breve. No añada puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.

No concluya a toda prisa ni bajando poco a poco la voz. Diga las últimas frases con un tono de conclusión.

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