Como Ser un Excelente Orador

Jun 21, 2018 | Mejorar la oratoria

A la mayoría de la gente no le gusta dar discursos o presentaciones en público. De hecho, temen hablar en público. Pero a menudo las circunstancias los obligan a pronunciar un discurso o hacer una presentación.

 Y a usted quizás le sorprenda  que esta “calamidad” azota a millones de personas. Vital Speeches of the Day informa que en un día medio en ciudades como Los Ángeles y Nueva York se reúnen miles de auditorios. Y hace notar: “Todos quieren un orador.”

miedo a hablar en publicoSí, ya sea en relación con la escuela, su trabajo o una organización a la cual usted pertenezca, es probable que tarde o temprano USTED tendrá que dirigir la palabra a un auditorio. Si no está esperando ansiosamente el día (¡a menos que sea para salir de ello!), quizás aprecie unas pocas pautas que pueden eliminar algo del “sufrimiento” de la oratoria pública.

 

¿Por qué es tan difícil pronunciar un discurso?

 

Primero, es prudente meditar en cuanto a por qué el pronunciar un discurso puede ser algo tan penoso. A usted probablemente le gusta hablar. Y no obstante hay muchos “fenómenos” extraños que quizás le hayan afligido al presentarse ante un grupo… rodillas temblorosas, transpiración, labios trémulos y sequedad en la boca. ¿Por qué? Probablemente porque, aunque usted se siente animado al conversar con hablar en publicootra persona, se siente intimidado por un grupo de personas.

Los individuos forman una masa a la cual llamamos “auditorio.” Un auditorio exige algo de un orador. Además, si usted no pronuncia discursos con regularidad, sin duda se siente como un aficionado, falto de experiencia.

Finalmente, es cosa bien sabida que para muchas personas la mayoría de los discursos (y, por tanto, los oradores) son aburridos. Una queja muy corriente es: ‘Los conferenciantes que realmente no dicen nada me dejan frustrado.’ Por eso, le puede inquietar la idea de que su discurso sea una prueba dolorosa tanto para los que lo escuchan como para usted. 

¿Qué puede ser útil para compensar todo esto? Es obvio que, puesto que usted es un individuo y los auditorios varían grandemente, ninguna “fórmula” en particular puede abarcar todas las situaciones. Aun así, hay varios elementos que usted no puede pasar por alto si espera vencer sus temores y lograr convencer a un auditorio.

 

La preparación hace a un verdadero orador

 

Los maestros de la oratoria pública a menudo declaran: “¡La clave está en la preparación!” Aunque esto es válido, a menudo el oyente lo interpreta mal creyendo que significa ‘Es preciso saber grandes cantidades de hechos y estadísticas acerca del tema.’ Por el contrario, a fin de hacer lo mejor que usted pueda debe prepararse de dos maneras:

el estudio es la clave   1- No solo familiarizarse con el tema, sino componer un mensaje definido para la ocasión.

   2- Meditar seriamente en cuanto a cuál es la mejor manera de transmitir el mensaje a ese auditorio en particular.

Considere los méritos de estas dos maneras. Aunque lo bien que usted diga las palabras es importante, lo que usted diga —su mensaje— es más importante. Quizás necesite refinar su estilo, pero si su material está claro, su argumentación es sólida, por lo general usted le lleva ventaja al orador ingenioso y astuto que embelese a su auditorio sin verdaderamente decirles nada. Tal hombre es un entretenedor, no un orador informativo. Con el tiempo, la gente no lo tomará en serio. 

Un orador experimentado dijo animadoramente: “Tenga algo que decir. Levántese y dígalo. Siéntese. Nadie ha salido aún con un método superior.” Sí, uno puede, sin un solo adorno, influir grandemente en otros si su discurso es positivo y va al grano. 

 Además, si, mientras usted se prepara, tiene presentes a los que compondrán su auditorio —los antecedentes de éstos, y lo que a usted le parece que actualmente opinan sobre el tema— esto le ayudará a incluir material específico que será apropiado para ellos. El reconocer las circunstancias locales, hacer aplicación a la vida personal de ellos, explicar por qué esto les es importante a sus familias… éstos son los métodos de razonar que llevan más peso. Una aplicación de esa índole puede tomar un material abstracto y ‘bajarlo de las nubes,’ poniéndolo en la realidad del vivir diario.

Para saber mas mire el articulo 4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

 

Familiarícese con su auditorio

 

A este respecto, un orador que ha estado pronunciando conferencias por más de dieciséis años hizo notar: “He hallado que cuando me refiero a lugares o costumbres locales, mi auditorio se reanima. Por ejemplo, quizás les pregunte: ‘¿Les parece a ustedes que un hombre que vive en la calle ————, aquí mismo en la Ciudad de ————, se interesa en esta cuestión?’ He animado a otros oradores a esforzarse por aplicar su discurso a su auditorio de cualquier modo de buen gusto que a ellos les sea natural.” Conozca al auditorio

Si usted no sabe mucho acerca de su auditorio, un poco de investigación (como hablar con alguien que sí sepa) pudiera contribuir más a su presentación que horas adicionales de investigación en el tema mismo. Y aun cuando esto no sea posible, es probable que usted sepa al menos la composición general del grupo. ¿Estará compuesto el auditorio de vendedores, comerciantes, amas de casa o personas de edad avanzada? ¿No pudiera usted determinar qué aspectos de su tema les serían más útiles y por eso más interesantes?

 

 Resalte sus puntos principales

De modo que, prepárese bien, pero prepárese con el fin de comunicar sus ideas. ¿Está usted seguro de que puede identificar claramente sus puntos principales? Si usted no puede hacerlo, ¿Cómo pudieran entenderlos sus oyentes? Después de escoger sus puntos principales, usted debe determinar cuánto puede explicar eficazmente en el tiempo que se le ha concedido. Entonces medite en cómo realzar ese mensaje. Por supuesto, todo esto significa que usted tiene que escribir su discurso (o por lo menos tomar algunas notas) y disponer el material en orden lógico.  

Sin embargo, en cuanto a la cantidad de notas que debe usarse al pronunciar el discurso, hasta los expertos están en desacuerdo… pues animan cualquier cosa entre ‘solo unas cuantas’ hasta un escrito de palabra por palabra. Pero sí concuerdan en estos aspectos: Nunca hable del tema simplemente del modo que usted lo recuerda; tenga algunas notas como pauta. No memorice y recite su discurso. Gran parte de su auditorio pudiera ‘estar pendiente de cada palabra,’ ¡pero solo para ver si usted las recuerda todas! 

Para saber mas mire el articulo Técnicas de la oratoria: la improvisación

Ahora bien los que han visto a un orador poderoso en acción quizás arguyan en contra de dar énfasis a un mensaje definido apropiado a un auditorio en particular. Quizás se explayen en las virtudes de la atracción, el impulso y el entusiasmo personal. Pero, antes de juzgar, examine el efecto de esta ‘preparación con dos fines’ en el orador renuente.

 

Un Buen orador hace que su material poderoso

  

un buen orador hace a su material poderoso¡Piense que, aunque usted quizás se sienta débil, su mensaje será poderoso!

Por tanto, si usted cree en su material es importancia, naturalmente tendrá convicción… una sinceridad cordial que la gente sentirá y en la cual confiará. Por medio de concentrarse en su información, su presentación no debería perder el impacto emocional. Por el contrario, debe dejar que sus sentimientos emanen del tema mismo; así sus emociones, ademanes y gestos serán genuinos. Usted parecerá dedicado y será convincente. Mantendrá absorto a su auditorio. Dará a la gente motivo para actuar.

 Por otra parte, si usted se preocupa indebidamente por su atavío, la impresión que está haciendo o su “estilo,” se manifestará en su presentación. Distraerá y oscurecerá la presentación.

Además, un mensaje definido contribuye a la presentación dándole a usted mejor control del tiempo. Así no estará divagando por demasiado tiempo, como hacen muchos oradores. ¿Por qué no practica en alta voz y verifica cuánto tiempo le lleva el pronunciar su discurso? La práctica oral quizás parezca tonta, pero le sorprenderá lo que ésta puede hacer para su confianza y el control de su tiempo.

 

Los peligros a la hora de ser un buen orador

 

Hay dos “zonas peligrosas” de las cuales uno debe apartarse al usar este modo de abordar la oratoria pública.   

  • La primera  es la tendencia a dejarse llevar por todos los hechos interesantes que su investigación ha desenterrado y apiñarlos en uno de esos discursos “que nunca tienen fin.” No, hay que recordar que la mayor parte de su investigación es para prepararlo a usted… a fin de que tenga un entendimiento completo del tema y se sienta confiado. En su discurso, por lo general solo tendrá tiempo para desarrollar tres puntos o a lo más cuatro.  
  • La segunda, es cuando uno está bien preparado la tendencia a ser muy complicado, no solo en el número de puntos, sino también en fraseología. Evite las palabras largas o la terminología que su auditorio quizás no entienda. Aun en un discurso técnico, al hablar a personas de un campo selecto, a menudo surgen dificultades acerca de diferentes opiniones en cuanto a ciertos “términos del oficio.”

Además, si usted cede ante cualquiera de estos peligros, pudiera dar la impresión de que se cree superior a su auditorio. Una impresión de esa clase nunca logra que la gente adopte su punto de vista. Más bien, la aleja. Lo cierto es que: la sencillez comunica empatía. Es obvio que usted está haciendo un esfuerzo por comunicarse y no está interesado en desperdiciar el tiempo de otros en un esfuerzo por realzar el  su yo.

Por todas estas razones, aunque es posible que usted nunca se sienta cómodo en cuanto a la oratoria pública, no se desespere. A pesar de un mundo que rebosa con lo que una autoridad llamó “discursos mortíferos”, usted puede aguantar la experiencia y hasta refrescar a otros. Hallará que muchas personas están ansiosas de aprender. Si usted verdaderamente dice algo, si usted muestra que quiere darles algo, quizás le sorprenda el resultado. El monstruo llamado “Auditorio” no es tan terrible después de todo y usted lograra convertirse en un excelente orador.

 

Como Ser un Excelente Orador

Jun 21, 2018 | Mejorar la oratoria

A la mayoría de la gente no le gusta dar discursos o presentaciones en público. De hecho, temen hablar en público. Pero a menudo las circunstancias los obligan a pronunciar un discurso o hacer una presentación.

 Y a usted quizás le sorprenda  que esta “calamidad” azota a millones de personas. Vital Speeches of the Day informa que en un día medio en ciudades como Los Ángeles y Nueva York se reúnen miles de auditorios. Y hace notar: “Todos quieren un orador.”

miedo a hablar en publicoSí, ya sea en relación con la escuela, su trabajo o una organización a la cual usted pertenezca, es probable que tarde o temprano USTED tendrá que dirigir la palabra a un auditorio. Si no está esperando ansiosamente el día (¡a menos que sea para salir de ello!), quizás aprecie unas pocas pautas que pueden eliminar algo del “sufrimiento” de la oratoria pública.

 

¿Por qué es tan difícil pronunciar un discurso?

 

Primero, es prudente meditar en cuanto a por qué el pronunciar un discurso puede ser algo tan penoso. A usted probablemente le gusta hablar. Y no obstante hay muchos “fenómenos” extraños que quizás le hayan afligido al presentarse ante un grupo… rodillas temblorosas, transpiración, labios trémulos y sequedad en la boca. ¿Por qué? Probablemente porque, aunque usted se siente animado al conversar con hablar en publicootra persona, se siente intimidado por un grupo de personas.

Los individuos forman una masa a la cual llamamos “auditorio.” Un auditorio exige algo de un orador. Además, si usted no pronuncia discursos con regularidad, sin duda se siente como un aficionado, falto de experiencia.

Finalmente, es cosa bien sabida que para muchas personas la mayoría de los discursos (y, por tanto, los oradores) son aburridos. Una queja muy corriente es: ‘Los conferenciantes que realmente no dicen nada me dejan frustrado.’ Por eso, le puede inquietar la idea de que su discurso sea una prueba dolorosa tanto para los que lo escuchan como para usted. 

¿Qué puede ser útil para compensar todo esto? Es obvio que, puesto que usted es un individuo y los auditorios varían grandemente, ninguna “fórmula” en particular puede abarcar todas las situaciones. Aun así, hay varios elementos que usted no puede pasar por alto si espera vencer sus temores y lograr convencer a un auditorio.

 

La preparación hace a un verdadero orador

 

Los maestros de la oratoria pública a menudo declaran: “¡La clave está en la preparación!” Aunque esto es válido, a menudo el oyente lo interpreta mal creyendo que significa ‘Es preciso saber grandes cantidades de hechos y estadísticas acerca del tema.’ Por el contrario, a fin de hacer lo mejor que usted pueda debe prepararse de dos maneras:

el estudio es la clave   1- No solo familiarizarse con el tema, sino componer un mensaje definido para la ocasión.

   2- Meditar seriamente en cuanto a cuál es la mejor manera de transmitir el mensaje a ese auditorio en particular.

Considere los méritos de estas dos maneras. Aunque lo bien que usted diga las palabras es importante, lo que usted diga —su mensaje— es más importante. Quizás necesite refinar su estilo, pero si su material está claro, su argumentación es sólida, por lo general usted le lleva ventaja al orador ingenioso y astuto que embelese a su auditorio sin verdaderamente decirles nada. Tal hombre es un entretenedor, no un orador informativo. Con el tiempo, la gente no lo tomará en serio. 

Un orador experimentado dijo animadoramente: “Tenga algo que decir. Levántese y dígalo. Siéntese. Nadie ha salido aún con un método superior.” Sí, uno puede, sin un solo adorno, influir grandemente en otros si su discurso es positivo y va al grano. 

 Además, si, mientras usted se prepara, tiene presentes a los que compondrán su auditorio —los antecedentes de éstos, y lo que a usted le parece que actualmente opinan sobre el tema— esto le ayudará a incluir material específico que será apropiado para ellos. El reconocer las circunstancias locales, hacer aplicación a la vida personal de ellos, explicar por qué esto les es importante a sus familias… éstos son los métodos de razonar que llevan más peso. Una aplicación de esa índole puede tomar un material abstracto y ‘bajarlo de las nubes,’ poniéndolo en la realidad del vivir diario.

Para saber mas mire el articulo 4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

 

Familiarícese con su auditorio

 

A este respecto, un orador que ha estado pronunciando conferencias por más de dieciséis años hizo notar: “He hallado que cuando me refiero a lugares o costumbres locales, mi auditorio se reanima. Por ejemplo, quizás les pregunte: ‘¿Les parece a ustedes que un hombre que vive en la calle ————, aquí mismo en la Ciudad de ————, se interesa en esta cuestión?’ He animado a otros oradores a esforzarse por aplicar su discurso a su auditorio de cualquier modo de buen gusto que a ellos les sea natural.” Conozca al auditorio

Si usted no sabe mucho acerca de su auditorio, un poco de investigación (como hablar con alguien que sí sepa) pudiera contribuir más a su presentación que horas adicionales de investigación en el tema mismo. Y aun cuando esto no sea posible, es probable que usted sepa al menos la composición general del grupo. ¿Estará compuesto el auditorio de vendedores, comerciantes, amas de casa o personas de edad avanzada? ¿No pudiera usted determinar qué aspectos de su tema les serían más útiles y por eso más interesantes?

 

 Resalte sus puntos principales

De modo que, prepárese bien, pero prepárese con el fin de comunicar sus ideas. ¿Está usted seguro de que puede identificar claramente sus puntos principales? Si usted no puede hacerlo, ¿Cómo pudieran entenderlos sus oyentes? Después de escoger sus puntos principales, usted debe determinar cuánto puede explicar eficazmente en el tiempo que se le ha concedido. Entonces medite en cómo realzar ese mensaje. Por supuesto, todo esto significa que usted tiene que escribir su discurso (o por lo menos tomar algunas notas) y disponer el material en orden lógico.  

Sin embargo, en cuanto a la cantidad de notas que debe usarse al pronunciar el discurso, hasta los expertos están en desacuerdo… pues animan cualquier cosa entre ‘solo unas cuantas’ hasta un escrito de palabra por palabra. Pero sí concuerdan en estos aspectos: Nunca hable del tema simplemente del modo que usted lo recuerda; tenga algunas notas como pauta. No memorice y recite su discurso. Gran parte de su auditorio pudiera ‘estar pendiente de cada palabra,’ ¡pero solo para ver si usted las recuerda todas! 

Para saber mas mire el articulo Técnicas de la oratoria: la improvisación

Ahora bien los que han visto a un orador poderoso en acción quizás arguyan en contra de dar énfasis a un mensaje definido apropiado a un auditorio en particular. Quizás se explayen en las virtudes de la atracción, el impulso y el entusiasmo personal. Pero, antes de juzgar, examine el efecto de esta ‘preparación con dos fines’ en el orador renuente.

 

Un Buen orador hace que su material poderoso

  

un buen orador hace a su material poderoso¡Piense que, aunque usted quizás se sienta débil, su mensaje será poderoso!

Por tanto, si usted cree en su material es importancia, naturalmente tendrá convicción… una sinceridad cordial que la gente sentirá y en la cual confiará. Por medio de concentrarse en su información, su presentación no debería perder el impacto emocional. Por el contrario, debe dejar que sus sentimientos emanen del tema mismo; así sus emociones, ademanes y gestos serán genuinos. Usted parecerá dedicado y será convincente. Mantendrá absorto a su auditorio. Dará a la gente motivo para actuar.

 Por otra parte, si usted se preocupa indebidamente por su atavío, la impresión que está haciendo o su “estilo,” se manifestará en su presentación. Distraerá y oscurecerá la presentación.

Además, un mensaje definido contribuye a la presentación dándole a usted mejor control del tiempo. Así no estará divagando por demasiado tiempo, como hacen muchos oradores. ¿Por qué no practica en alta voz y verifica cuánto tiempo le lleva el pronunciar su discurso? La práctica oral quizás parezca tonta, pero le sorprenderá lo que ésta puede hacer para su confianza y el control de su tiempo.

 

Los peligros a la hora de ser un buen orador

 

Hay dos “zonas peligrosas” de las cuales uno debe apartarse al usar este modo de abordar la oratoria pública.   

  • La primera  es la tendencia a dejarse llevar por todos los hechos interesantes que su investigación ha desenterrado y apiñarlos en uno de esos discursos “que nunca tienen fin.” No, hay que recordar que la mayor parte de su investigación es para prepararlo a usted… a fin de que tenga un entendimiento completo del tema y se sienta confiado. En su discurso, por lo general solo tendrá tiempo para desarrollar tres puntos o a lo más cuatro.  
  • La segunda, es cuando uno está bien preparado la tendencia a ser muy complicado, no solo en el número de puntos, sino también en fraseología. Evite las palabras largas o la terminología que su auditorio quizás no entienda. Aun en un discurso técnico, al hablar a personas de un campo selecto, a menudo surgen dificultades acerca de diferentes opiniones en cuanto a ciertos “términos del oficio.”

Además, si usted cede ante cualquiera de estos peligros, pudiera dar la impresión de que se cree superior a su auditorio. Una impresión de esa clase nunca logra que la gente adopte su punto de vista. Más bien, la aleja. Lo cierto es que: la sencillez comunica empatía. Es obvio que usted está haciendo un esfuerzo por comunicarse y no está interesado en desperdiciar el tiempo de otros en un esfuerzo por realzar el  su yo.

Por todas estas razones, aunque es posible que usted nunca se sienta cómodo en cuanto a la oratoria pública, no se desespere. A pesar de un mundo que rebosa con lo que una autoridad llamó “discursos mortíferos”, usted puede aguantar la experiencia y hasta refrescar a otros. Hallará que muchas personas están ansiosas de aprender. Si usted verdaderamente dice algo, si usted muestra que quiere darles algo, quizás le sorprenda el resultado. El monstruo llamado “Auditorio” no es tan terrible después de todo y usted lograra convertirse en un excelente orador.