“No quería volver a casa a enfrentarme a lo mismo al fracaso—dice Juan—. Una vez más, no había salido bien. Tengo problemas con las reuniones, la oratoria y el estudio, pues no logro fijar la atención ni quedarme quieto. También me va mal en las conversaciones, ya que cambio muy rápido de un tema a otro y no pueden seguirme.

LOS malos resultados en la oratoria suelen deberse la preparación o la gente a quien te diriges. Pero no es así en el caso de Juan sencillamente le cuesta muchísimo entender los conceptos abstractos, con las consiguientes dificultades para progresar en la vida. Además, el aprendizaje se le complica a causa de sus problemas con la lectura.

Para saber más mire el artículo anterior Cómo superar la dislexia

Por otro lado, tener mala ortografía, no ayuda así que esconde los apuntes que toma en las exposiciones  y reuniones porque te avergüenza de las faltas. No se trata de que sea poco inteligentes.

El problema estriba en que padece trastornos de aprendizaje. Según los expertos, puede que del 3 al 10% de los alumnos tengan problemas parecidos sufre el trastorno de hiperactividad y déficit de atención (THDA)

Si no hay hiperactividad implicada, se habla de trastorno por déficit de atención (TDA). Se dielneurólogo Bruce Roseman “se sientan delace que los afectados están siempre soñando despiertos. Según nte de un libro durante cuarenta y cinco minutos sin enterarse de lo que leen”. Por alguna razón, les es muy difícil concentrarse.


Los investigadores médicos creen haber empezado a entender la causa de estos problemas, pero queda mucho por conocer, y no siempre hay una clara distinción entre los diversos trastornos e incapacidades que entorpecen el aprendizaje. Con independencia de las causas exactas y de las denominaciones que se asignen a los diversos trastornos de aprendisaje, —sean dificultades con la lectura, la memoria, la atención o la hiperactividad—, lo cierto es que obstaculizan la educación de la persona y generan mucho sufrimiento. Si eres víctima de un trastorno del aprendizaje o conoces a alguien que lo padece ¿Qué puedes hacer?

 

El reto de superar trastornos de aprendizaje

 

Veamos el caso de Juan, que se menciona en la introducción. Puesto que estaba decidido a superar sus problemas con la lectura, trató vez tras vez de leer diversos libros. El cambio se produjo cuando halló un libro de poesías que lo cautivó. Luego compró otro parecido que también lo fascinó. Después se interesó en una serie de libros de relatos, y poco a poco venció el problema de la lectura. Conviene aprender la lección: Vale la pena perseverar. Es posible superar las incapacidades para el aprendizaje, o al menos progresar mucho, si no se rinde uno.

¿Cómo se remedia la falta de memoria inmediata? Hallamos una clave en este adagio: “La repetición es madre de la retención”. Juan vio que cuando repetía verbalmente lo que había oído o leído, lo recordaba mejor. Pruébalo, tal vez a ti también te ayude. Es de interés que las personas acostumbraban leer audiblemente aun cuando

estaban a solas. Por esta razón, ¿Por qué era tan importante la lectura oral? Porque ponía en juego dos sentidos, el oído y la vista, lo que contribuía a que la información se grabara con más fuerza en la mente del lector.


Para Juan, estudiar Matemáticas era una tarea titánica. Sin embargo, aprendió las reglas matemáticas a base de repetirlas, a veces dedicando hasta media hora a cada una. Su tenacidad valió la pena. Así que, repite, repite y vuelve a repetir. Es recomendable tener papel y lápiz a mano para tomar apuntes cuando estás escuchando en clase o leyendo.

Es esencial que te entregues de lleno al aprendizaje. Acostúmbrate a quedarte después de clase para hablar con tus profesores. Conócelos. Explícales que tienes un problema de aprendizaje, pero estás decidido a superarlo. Por regla general, los profesores te brindarán con gusto su ayuda, qué harías bien en aceptar. Juan así lo hizo y recibió el apoyo que tanto necesitaba de un maestro muy compasivo.

 

 

Aprende a concentrarte

 

También es útil premiarte cada vez que logres una meta. Te concentrarás mejor si te propones hacer una tarea —como acabar una parte de los deberes escolares— antes de ver la televisión o escuchar tu música preferida. No olvides que los objetivos que te pongas han de ser razonables.

A veces es útil hacer cambios que mejoren tu entorno. Juan pidió sentarse en la parte delantera, cerca del profesor, para concentrarse mejor. Vio conveniente hacer los deberes escolares con un amigo aplicado. Otra medida práctica pudiera ser ordenar tu habitación para que sea acogedora y cómoda.

 

Cómo calmarse 

 

El aprendizaje pudiera ser toda una tortura para ti si eres hiperactivo. Sin embargo, algunos expertos indican que la hiperactividad puede encauzarse hacia el ejercicio físico. “Cada vez hay más pruebas de que la capacidad de aprender y recordar mejora gracias a ciertos cambios biológicos que ocurren en el cerebro

cuando se hacen ejercicios aeróbicos.” Por lo tanto, hacer ejercicio moderado —como nadar, correr, jugar a la pelota, montar en bicicleta o patinar— reporta beneficios.

Es habitual emplear medicamentos para los trastornos de aprendizaje. Se informan buenos resultados en alrededor del 70% de los jóvenes con THDA que han tomado estimulantes. El que aceptes un tratamiento con fármacos es un asunto que solo te compete a ti, tomando en cuenta, entre otros factores, la gravedad del problema y los posibles efectos secundarios.

 

 

  No pierdas el amor propio

 

Aunque las dificultades para aprender no entran en la categoría de problemas emocionales, sí afectan a las emociones. La desaprobación continua y las críticas, así como los malos resultados académicos y la falta de amistades íntimas, pueden minar tu autoestima. Algunos ocultan este sentimiento tras una fachada de ira y amenazas.

Pero no tienes que perder tu amor propio a causa de los problemas de aprendizaje. “Mi meta —explica un especialista que ayuda a personas con estas dificultades— es que cambien de actitud ante la vida, que el ‘soy tonto y no puedo hacer nada bien’ […], dé paso al ‘estoy superando el problema y puedo hacer mucho más de lo que creía’.”

Quizás no puedas cambiar las actitudes ajenas, pero sí las tuyas. Juan lo logró: “Cuando me juzgaba por los comentarios e insultos de otros, me entraban ganas de huir de allí. Ahora procuro no hacerles caso y esforzarme al máximo. Es muy duro y tengo que recordármelo a cada paso, pero funciona”.

Juan tuvo que lidiar con otro hecho dejar de compararme “pues eso me dejaba el amor propio por los suelos —explica Juan —, la situación cambió cuando dejé de compararme.” Por consiguiente, no te mires en el espejo de los demás.

Algo que también te ayudará a ver las cosas en su debida perspectiva es hablar con un amigo en quien confíes. El amigo de verdad estará fielmente a tu lado apoyándote para que mejores. El mal amigo, por el contrario, te hará trizas o exagerará y te pondrá en un pedestal. Por ello, escoge tus amistades con mucho cuidado.

Si tienes problemas para aprender, es probable que te corrijan más que a otros, pero no tengas por eso una opinión negativa de ti. Adopta el criterio de que la disciplina es valiosísima.

Los trastornos de aprendizaje de ningún modo deben deprimirte. Puedes tomar medidas y llevar una vida productiva.


 

 

 

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