Cómo superar la tartamudez

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Cómo superar la tartamudez

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Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

Cómo superar la tartamudez

Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

Albert: «La mejor forma que encuentro de decirle cómo el tartamudeo afecta mi vida es escribiendo lo que me sucedió hoy. Todo me fue bien hasta que fui a desayunar, y eso porque no tuve que hablar hasta ese entonces. Me fui a la cafetería de la esquina porque me había quedado dormido o, más bien, me había quedado en la cama pensando en el horrible día que me esperaba. Lo que yo quería era café y unos panecillos, pero pedí leche y avena porque sabía que iba a tartamudear mucho con las otras palabras y no quería que la dependiente que me fuera a atender sintiera lástima de mí. Y detesto la avena».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

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Cómo Leer Bien y Rápido

Cómo Leer Bien y Rápido

Cómo Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

 

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

 

Elimine la subvocalización

 

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

 

No lea palabra por palabra

 

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

 

Hable con claridad

 

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Leer con un propósito

 

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito.

 

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Cómo Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Para leer bien evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Leer con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

Para leer bien, En resumen:

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito.

 

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Cómo Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Leer con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito.

 

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Técnicas De La Oratoria: La Voz

Técnicas De La Oratoria: La Voz

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Porque es importante tener una buena voz

A la gente le influye mucho no solo lo que se dice sino cómo se dice. Cuando la gente le oye hablar saca conclusiones en cuanto a la clase de persona que es usted. Si una voz es agradable, cálida y amigable, ¿no es verdad que se siente más inclinado a escucharla que si es fría o áspera?

Una buena voz ayuda a los oyentes a relajarse y a escuchar con agrado. Una voz de mala calidad estorba la comunicación y puede frustrar tanto al orador como al auditorio.

Para más ver: Como hablar con claridad

Si usted habla en público, su voz puede hacer que un auditorio reaccione favorable o desfavorablemente hacia usted. Piense en los diversos oradores que ha escuchado. ¿Lo mantuvo atento el orador de voz débil y aguda? ¿Le infundió confianza el orador de la voz temblorosa y corto de respiración? ¿No es verdad que lo impresionó más favorablemente el orador de voz clara, plena y fuerte que tenía modulación?

Esto no quiere decir que el modo de decir las cosas es más importante que lo que se dice. ¡De ninguna manera! Es mejor oír la verdad dicha con una voz fría o desagradable que mentiras habladas en voz suave. Pero la verdad dicha con una voz agradable y atractiva sin duda será más eficaz que si se dice con un tono de voz desagradable.

De modo que si usted es orador público tiene muy buenas razones para mejorar su voz. Pero ¿Cómo hacerlo?

Para empezar, es importante reconocer que las características de la voz varían de una persona a otra. Su objetivo no debe ser conseguir una voz igual a la de otra persona, sino aprovechar las posibilidades de la suya propia, con sus cualidades distintivas.

COMO MEJORAR

1- Escúchese

Aunque usted mismo se escucha todos los días, no se escucha de la manera que otros lo escuchan. Las vibraciones que su voz produce en su cuerpo hacen que su voz suene para usted diferente de como suena para otros que solo oyen el sonido que les llega a través del aire. Por lo general una persona, al oír una grabación de su voz por primera vez, dice con incredulidad: “¿Es ésa mi voz? ¡Mi voz no suena así!”

Para más ver: Importancia del Volumen al Hablar en Público.

De modo que para oírse usted mismo como otros realmente lo oyen, haga una grabación de su voz en situaciones que incluyan conversación, lectura en voz alta y una presentación pública. Vea si la voz que usted oye refleja la personalidad que a usted le parece tener. Note si es agradable y fácil de escuchar. ¿Es suficientemente fuerte, o demasiado fuerte? ¿Son claros los tonos y las palabras? ¿Es suficientemente amplio el alcance del tono? ¿Suena fingida la voz? ¿Es una voz que a usted le gustaría escuchar? Después de oírla usted podrá determinar mejor en qué habrá de trabajar para mejorarla.

2- Respire con el diafragma

Para mejorar la voz lo primero que necesita es controlar la respiración. Para tonos firmes y suaves de volumen adecuado, se necesita un buen abastecimiento constante de aire bien controlado.

Esto se logra respirando con el diafragma, no en la parte superior de los pulmones como lo hacen la mayoría de las personas, como resultado de esto cuando hablan rápidamente tienen que jadear por aire. Esto porque a pesar de lo que parece la zona más amplia de los pulmones no se halla en la parte superior del pecho (que parece mayor debido a los huesos de los hombros) sino justo encima del diafragma. Este es un músculo fuerte y curvo que actúa como una bomba, ayudando a los pulmones a halar hacia dentro aire fresco y empujar hacia fuera el aire usado.

Para practicar este tipo de respiración debe pararse erguido, inspirar profundamente, exhalar gradual, lenta y suavemente diciendo el mayor número posible de letras del alfabeto o contando hasta la cifra más elevada que pueda con una sola exhalación. También puede practicar por medio de leer en voz alta.

Un orador o cantante entrenado puede usar su voz por horas sin forzarla debido a que mantiene relajados los músculos de la garganta. Obtiene la fuerza que necesita confiando en la fuerte columna de aire que resulta de utilizar su poderoso músculo del diafragma. Haciendo esto, un cantante de ópera puede cantar intermitentemente durante dos o tres horas con un volumen que llena un auditorio, y sin enronquecer.

Para saber más como para mejorar la respiración diafragmática ver: Técnicas de respiración: respiración diafragmática

3- Relájese

Para resolver la mayoría de los problemas que tienen que ver con la voz hay un remedio sencillo… ¡tranquilícese! Es verdaderamente sorprendente lo mucho que se puede mejorar al aprender a mantenerse tranquilo o relajado al hablar. El tono de la voz cambia cuando los músculos de la garganta se tensan o relajan, tal como el tono de una cuerda de guitarra o de violín varía según esta se estire o se afloje. Al relajar las cuerdas vocales, el tono se hace más grave. La relajación de los músculos de la garganta también ayuda a mantener abiertas las vías nasales, lo cual tiene un efecto importante en la calidad de la voz, conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz.

Si usted tiene el hábito de hablar con los labios y las mandíbulas apretados debe practicar ejercicios que los hagan más flexibles. Con la práctica usted también puede mejorar la articulación de modo que sus palabras salgan claras. Un buen ejercicio es leer en voz alta. Mientras lo haga, pronuncie correctamente cada palabra y haga resonar cada una cuidadosamente. Pero tenga cuidado de que esa no se convierta en su forma de hablar cotidiana.

Si usted no abre la boca, sino que habla con los dientes entrecerrados y los labios apretados, no puede tener buena resonancia y una voz agradable. Este hábito también hace difícil entender lo que usted dice. Al abrir la boca puede hacerse más audible con menos esfuerzo y puede producir tonos claros y plenos.

Siempre que hablamos tenemos un mensaje que transmitir. Asegúrese de que su voz armonice con su mensaje. Con estas técnicas podrá modular y articular la voz debidamente y expresar los sentimientos con sus diferentes matices y conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz. Su voz es casi infinitamente flexible en transmitir significado y emoción a los oyentes. Si hace uso consciente y eficaz de ella, Alcanzará a la gente en formas emocionalmente que simplemente no son posibles de otra manera.

EJERCICIOS:

1) Practique todos los días durante unos minutos la respiración llenando de aire la parte inferior de los pulmones.

2) Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla.

3) Pararse erguido, inspire profundamente, exhale gradual, lenta y suavemente diciendo el mayor número posible de letras del alfabeto o contando hasta la cifra más elevada que pueda con una sola exhalación.

4) Pronuncie las vocales, alargándolas con la garganta abierta, la quijada relajada y poco volumen.

Siempre que hablamos tenemos un mensaje que transmitir. Asegúrese de que su voz armonice con su mensaje. Con estas técnicas podrá modular y articular la voz debidamente y expresar los sentimientos con sus diferentes matices y conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz. Su voz es casi infinitamente flexible en transmitir significado y emoción a los oyentes. Si hace uso consciente y eficaz de ella, alcanzará a la gente en formas emocionalmente que simplemente no son posibles de otra manera.

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Técnicas De La Oratoria: La Voz

Porque es importante tener una buena voz

 

A la gente le influye mucho no solo lo que se dice sino cómo se dice. Cuando la gente le oye hablar saca conclusiones en cuanto a la clase de persona que es usted. Si una voz es agradable, cálida y amigable, ¿no es verdad que se siente más inclinado a escucharla que si es fría o áspera?

Una buena voz ayuda a los oyentes a relajarse y a escuchar con agrado. Una voz de mala calidad estorba la comunicación y puede frustrar tanto al orador como al auditorio.

Para más ver: Como hablar con claridad

Si usted habla en público, su voz puede hacer que un auditorio reaccione favorable o desfavorablemente hacia usted. Piense en los diversos oradores que ha escuchado. ¿Lo mantuvo atento el orador de voz débil y aguda? ¿Le infundió confianza el orador de la voz temblorosa y corto de respiración? ¿No es verdad que lo impresionó más favorablemente el orador de voz clara, plena y fuerte que tenía modulación?

Esto no quiere decir que el modo de decir las cosas es más importante que lo que se dice. ¡De ninguna manera! Es mejor oír la verdad dicha con una voz fría o desagradable que mentiras habladas en voz suave. Pero la verdad dicha con una voz agradable y atractiva sin duda será más eficaz que si se dice con un tono de voz desagradable.

De modo que si usted es orador público tiene muy buenas razones para mejorar su voz. Pero ¿Cómo hacerlo?

Para empezar, es importante reconocer que las características de la voz varían de una persona a otra. Su objetivo no debe ser conseguir una voz igual a la de otra persona, sino aprovechar las posibilidades de la suya propia, con sus cualidades distintivas.

COMO MEJORAR

 

1- Escúchese

Aunque usted mismo se escucha todos los días, no se escucha de la manera que otros lo escuchan. Las vibraciones que su voz produce en su cuerpo hacen que su voz suene para usted diferente de como suena para otros que solo oyen el sonido que les llega a través del aire. Por lo general una persona, al oír una grabación de su voz por primera vez, dice con incredulidad: “¿Es ésa mi voz? ¡Mi voz no suena así!”

Para más ver: Importancia del Volumen al Hablar en Público.

De modo que para oírse usted mismo como otros realmente lo oyen, haga una grabación de su voz en situaciones que incluyan conversación, lectura en voz alta y una presentación pública. Vea si la voz que usted oye refleja la personalidad que a usted le parece tener. Note si es agradable y fácil de escuchar. ¿Es suficientemente fuerte, o demasiado fuerte? ¿Son claros los tonos y las palabras? ¿Es suficientemente amplio el alcance del tono? ¿Suena fingida la voz? ¿Es una voz que a usted le gustaría escuchar? Después de oírla usted podrá determinar mejor en qué habrá de trabajar para mejorarla.

 

2- Respire con el diafragma

 

Para mejorar la voz lo primero que necesita es controlar la respiración. Para tonos firmes y suaves de volumen adecuado, se necesita un buen abastecimiento constante de aire bien controlado.

Esto se logra respirando con el diafragma, no en la parte superior de los pulmones como lo hacen la mayoría de las personas, como resultado de esto cuando hablan rápidamente tienen que jadear por aire. Esto porque a pesar de lo que parece la zona más amplia de los pulmones no se halla en la parte superior del pecho (que parece mayor debido a los huesos de los hombros) sino justo encima del diafragma. Este es un músculo fuerte y curvo que actúa como una bomba, ayudando a los pulmones a halar hacia dentro aire fresco y empujar hacia fuera el aire usado.

Para practicar este tipo de respiración debe pararse erguido, inspirar profundamente, exhalar gradual, lenta y suavemente diciendo el mayor número posible de letras del alfabeto o contando hasta la cifra más elevada que pueda con una sola exhalación. También puede practicar por medio de leer en voz alta.

Un orador o cantante entrenado puede usar su voz por horas sin forzarla debido a que mantiene relajados los músculos de la garganta. Obtiene la fuerza que necesita confiando en la fuerte columna de aire que resulta de utilizar su poderoso músculo del diafragma. Haciendo esto, un cantante de ópera puede cantar intermitentemente durante dos o tres horas con un volumen que llena un auditorio, y sin enronquecer.

Para saber más como para mejorar la respiración diafragmática ver: Técnicas de respiración: respiración diafragmática

3- Relájese

 

Para resolver la mayoría de los problemas que tienen que ver con la voz hay un remedio sencillo… ¡tranquilícese! Es verdaderamente sorprendente lo mucho que se puede mejorar al aprender a mantenerse tranquilo o relajado al hablar. El tono de la voz cambia cuando los músculos de la garganta se tensan o relajan, tal como el tono de una cuerda de guitarra o de violín varía según esta se estire o se afloje. Al relajar las cuerdas vocales, el tono se hace más grave. La relajación de los músculos de la garganta también ayuda a mantener abiertas las vías nasales, lo cual tiene un efecto importante en la calidad de la voz, conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz.

Si usted tiene el hábito de hablar con los labios y las mandíbulas apretados debe practicar ejercicios que los hagan más flexibles. Con la práctica usted también puede mejorar la articulación de modo que sus palabras salgan claras. Un buen ejercicio es leer en voz alta. Mientras lo haga, pronuncie correctamente cada palabra y haga resonar cada una cuidadosamente. Pero tenga cuidado de que esa no se convierta en su forma de hablar cotidiana.

Si usted no abre la boca, sino que habla con los dientes entrecerrados y los labios apretados, no puede tener buena resonancia y una voz agradable. Este hábito también hace difícil entender lo que usted dice. Al abrir la boca puede hacerse más audible con menos esfuerzo y puede producir tonos claros y plenos.

Siempre que hablamos tenemos un mensaje que transmitir. Asegúrese de que su voz armonice con su mensaje. Con estas técnicas podrá modular y articular la voz debidamente y expresar los sentimientos con sus diferentes matices y conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz. Su voz es casi infinitamente flexible en transmitir significado y emoción a los oyentes. Si hace uso consciente y eficaz de ella, Alcanzará a la gente en formas emocionalmente que simplemente no son posibles de otra manera.

EJERCICIOS:

1) Practique todos los días durante unos minutos la respiración llenando de aire la parte inferior de los pulmones.

2) Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla.

3) Pararse erguido, inspire profundamente, exhale gradual, lenta y suavemente diciendo el mayor número posible de letras del alfabeto o contando hasta la cifra más elevada que pueda con una sola exhalación.

4) Pronuncie las vocales, alargándolas con la garganta abierta, la quijada relajada y poco volumen.

Siempre que hablamos tenemos un mensaje que transmitir. Asegúrese de que su voz armonice con su mensaje. Con estas técnicas podrá modular y articular la voz debidamente y expresar los sentimientos con sus diferentes matices y conseguirá hablar a un público numeroso sin tener que forzar la voz. Su voz es casi infinitamente flexible en transmitir significado y emoción a los oyentes. Si hace uso consciente y eficaz de ella, alcanzará a la gente en formas emocionalmente que simplemente no son posibles de otra manera.

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