Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.