Como verse bien en una videollamada

Como verse bien en una videollamada

Como verse bien en una videollamada

Debido a las nuevas circunstancias mundiales provocadas por el COVID-19, es fundamental aprender como verse bien en una videollamada sea con amigos, familiares, escuela o negocios.

Puedes lograr que tus videollamadas parezcan producción de tv y siempre verte bien siempre porque nunca sabes cuándo alguien va a hacer una captura de pantalla.

Para más ver: 6 consejos para tener éxito al estudiar a distancia

 ¿Cómo verse mejor en una videollamada? Con algunos trucos muy sencillos.

1- Cámara bien posicionada:

Algo imprescindible es la ubicación de la cámara para que esta tome el rostro de manera completa. Lo ideal es buscar una posición a la altura de los ojos. El usuario se puede ayudar con bloques improvisados debajo del equipo para que el enfoque sea mejor. El objetivo es que las personas que participan en la videollamada no se distraigan con la mirada del usuario, que puede subir o bajar si no está equilibrada.  La cámara debe situarse a la altura de los ojos pero que se vea aproximadamente, hasta el tercer botón de la camisa.

Evite por todos los medios tener el dispositivo en su mano, lo recomendable si va usar un teléfono móvil es usar un trípode, sino tiene una a mano improvise algo, quizás con unos libros para que el dispositivo no se mueva y como mencionamos antes quede a la altura de los ojos.

2- Luz:

La iluminación es clave en el desarrollo de una buena videollamada. Esto permite que el rostro del usuario se vea detalladamente y con él, su gestualidad.

Si la luz estuviera detrás de nosotros y enfrentando la cámara, provocaríamos lo que se conoce como contraluz y solo se vería nuestra silueta negra. Una luz lateral proyectará sombras en la cara que hará que parezca mucho más agresiva. Lo mejor es emplear una luz difusa, por ejemplo, rebotada en la pared y, a ser posible, frontal. detrás de la pantalla del ordenador.

Mucho cuidado con la distancia a la que ponemos la luz y su intensidad. Si está muy cerca de nuestra cara o es demasiado fuerte, en la cámara aparecerán zonas en blanco que, en realidad, no son blancas. Es lo que se conoce como “quemado”. Busca el balance de la luz para que la cámara registre los colores lo más naturales posibles.

3- El Look

La idea es vestirse de la misma manera que si fueras a una cita presencial. Por ejemplo, si tienes una reunión importante con tu jefe, quizá te conviene sacar el traje y la corbata; o, si los códigos de tu oficina son más relajados, una blazer y una camisa con el cuello abierto serán más que suficiente. Si la reunión es con tus amigos, la sudadera es la perfecta sustituta del pijama.

Evita accesorios que generan ruidos, por ejemplo, pulseras que chocan entre sí, solo serán un elemento distractor.

Si una mujer decide usar maquillaje, conviene que lo resalte un poco más de lo que haría habitualmente a través de la cámara se ve menos que en persona, pero, no abuses con un maquillaje muy llamativo ni como si fueras a una discoteca. ¡Y vístase de la cabeza a los pies! No dé por hecho que solo se verá el torso. ¿Qué ocurre si va en pantalones cortos y se tiene que levantar durante la charla?

¿Qué colores usar en la ropa en una videollamada?  

Evita los estampados con motivos y patrones repetitivos o pequeños, pueden provocar el llamado efecto moiré, que es incomodísimo. Yo tengo algunas corbatas que me encantan, pero que trato de evitar si voy a realizar una videoconferencia. Y cuidado con llevar una camisa blanca sobre un fondo blanco parecerá que tenemos una cabeza flotante.

Conviene elegir colores claros, no muy llamativos y que destaquen sobre el fondo. Hay quien sugiere que nos fijemos en cómo van vestidos los presentadores de la tv, los colores que ellos emplean funcionan bien en cámara.

Piensa en tu ropa y el color de fondo para crear un contraste visual.

4- Espacio tranquilo:

Una de las partes menos consideradas, pero más primordiales de las videoconferencias es el lugar donde se llevará a cabo.

Un perdón, ¿puede repetir? funciona una vez. Pero si la conversación se acaba reduciendo a la frase ¿me oyes ahora? será difícil remontar. Y desde ambos lados de la pantalla surgirán los nervios. Para evitar posibles ruidos externos, es recomendable usar auriculares con micrófono incorporado para que el proceso se desarrolle con mayor pureza.

Y, por supuesto, evite toda interrupción. Si vives con alguien, ¡avísales! A veces te encuentras con que aparece alguien detrás de la pantalla. Aunque no sean factores definitivos, sí influirán en la impresión que cause el candidato. También hay que evitar elementos que den mucha información sobre nosotros, especialmente si pueden ser conflictivos. Usar un fondo lo más neutro posible.

5- Lenguaje Corporal

Ten presente que, aunque no estés hablando, la gente te está viendo por lo que siempre debes comportarte, presta mucha atención a su lenguaje corporal.

Evita el multitasking

Bostezar, jugar con plumas, fumar, comer o mascar chicle. Es muy notorio cuando alguien que está participando en una videoconferencia está haciendo varias cosas a la vez y resulta sumamente molesto enviarás una señal de aburrimiento, ansiedad o incluso una falta de respeto.

– Cuida tu postura.

No te sientes como si estuvieras en el sillón de tu casa, sino como si estuvieras en una reunión presente de negocios. Ponte derecho y acomoda los brazos sobre la mesa, haz que tus manos estén visibles.

Es sugerible que haya un ligero escorzo hacia la cámara, pero no estar muy pegados a ella para que permita observar nuestro lenguaje corporal.

– Tu voz y lenguaje.

No exagere, pero muéstrese algo más entusiasta y sonriente de lo que haría en un encuentro cara a cara. Alce un poco la voz que se le oiga alto y claro.

Trate de no hacer chistes, debido a que está comprobado que las bromas por videollamadas son 30 por ciento menos graciosas que en persona. También es importante mantener hidratación cerca, como agua, té, zumos o un café… que ayuden si la llamada se alarga.

Es muy habitual que el sonido llegue con un ligero retraso. Espere unos segundos antes de responder, para asegurarse de que el emisor ha terminado la frase.

– Dónde ver.

Aunque en el contacto real es esencial ver al interlocutor directamente a los ojos, en videoconferencia debes considerar la “diferencia focal”. Cuando hables, debes ver a la cámara; cuando no, ve a la pantalla de tu computadora o dispositivo.

6- Hacer pruebas y tener un plan B:

Como en cualquier evento, es indispensable hacer pruebas horas o días antes de la presentación. Esto garantiza que cada detalle sea cubierto y se puedan solventar posibles contratiempos antes del día final. También se puede verificar la conexión WiFi para saber si está estable o debes mejorar la señal de Internet. Avisa previamente o coloca un papel en la puerta, pidiendo silencio. Revisa tu aspecto. Si lo has hecho antes ya sabes cómo te verás cuando te conectes.

En estas reuniones virtuales siempre puede ocurrir algo que interrumpa la transmisión. Es aconsejable contar con otro portátil o móvil con la misma herramienta usada para hacer la videollamada. Así, en caso de la primera fallar se tiene otra a disposición inmediata otra para solucionarlo.

Se tú mismo/a

Al final las videollamadas son interacciones con gente, pero a través de una pantalla. Simplemente no hagas nada que no harías en una reunión en persona.

Como verse bien en una videollamada

Debido a las nuevas circunstancias mundiales provocadas por el COVID-19, es fundamental aprender como verse bien en una videollamada sea con amigos, familiares, escuela o negocios.

Puedes lograr que tus videollamadas parezcan producción de tv y siempre verte bien siempre porque nunca sabes cuándo alguien va a hacer una captura de pantalla.

Para más ver: 6 consejos para tener éxito al estudiar a distancia

 ¿Cómo verse mejor en una videollamada? Con algunos trucos muy sencillos.

1- Cámara bien posicionada:

Algo imprescindible es la ubicación de la cámara para que esta tome el rostro de manera completa. Lo ideal es buscar una posición a la altura de los ojos. El usuario se puede ayudar con bloques improvisados debajo del equipo para que el enfoque sea mejor. El objetivo es que las personas que participan en la videollamada no se distraigan con la mirada del usuario, que puede subir o bajar si no está equilibrada.  La cámara debe situarse a la altura de los ojos pero que se vea aproximadamente, hasta el tercer botón de la camisa.

Evite por todos los medios tener el dispositivo en su mano, lo recomendable si va usar un teléfono móvil es usar un trípode, sino tiene una a mano improvise algo, quizás con unos libros para que el dispositivo no se mueva y como mencionamos antes quede a la altura de los ojos.

2- Luz:

La iluminación es clave en el desarrollo de una buena videollamada. Esto permite que el rostro del usuario se vea detalladamente y con él, su gestualidad.

Si la luz estuviera detrás de nosotros y enfrentando la cámara, provocaríamos lo que se conoce como contraluz y solo se vería nuestra silueta negra. Una luz lateral proyectará sombras en la cara que hará que parezca mucho más agresiva. Lo mejor es emplear una luz difusa, por ejemplo, rebotada en la pared y, a ser posible, frontal. detrás de la pantalla del ordenador.

Mucho cuidado con la distancia a la que ponemos la luz y su intensidad. Si está muy cerca de nuestra cara o es demasiado fuerte, en la cámara aparecerán zonas en blanco que, en realidad, no son blancas. Es lo que se conoce como “quemado”. Busca el balance de la luz para que la cámara registre los colores lo más naturales posibles.

3- El Look

La idea es vestirse de la misma manera que si fueras a una cita presencial. Por ejemplo, si tienes una reunión importante con tu jefe, quizá te conviene sacar el traje y la corbata; o, si los códigos de tu oficina son más relajados, una blazer y una camisa con el cuello abierto serán más que suficiente. Si la reunión es con tus amigos, la sudadera es la perfecta sustituta del pijama.

Evita accesorios que generan ruidos, por ejemplo, pulseras que chocan entre sí, solo serán un elemento distractor.

Si una mujer decide usar maquillaje, conviene que lo resalte un poco más de lo que haría habitualmente a través de la cámara se ve menos que en persona, pero, no abuses con un maquillaje muy llamativo ni como si fueras a una discoteca. ¡Y vístase de la cabeza a los pies! No dé por hecho que solo se verá el torso. ¿Qué ocurre si va en pantalones cortos y se tiene que levantar durante la charla?

¿Qué colores usar en la ropa en una videollamada?  

Evita los estampados con motivos y patrones repetitivos o pequeños, pueden provocar el llamado efecto moiré, que es incomodísimo. Yo tengo algunas corbatas que me encantan, pero que trato de evitar si voy a realizar una videoconferencia. Y cuidado con llevar una camisa blanca sobre un fondo blanco parecerá que tenemos una cabeza flotante.

Conviene elegir colores claros, no muy llamativos y que destaquen sobre el fondo. Hay quien sugiere que nos fijemos en cómo van vestidos los presentadores de la tv, los colores que ellos emplean funcionan bien en cámara.

Piensa en tu ropa y el color de fondo para crear un contraste visual.

4- Espacio tranquilo:

Una de las partes menos consideradas, pero más primordiales de las videoconferencias es el lugar donde se llevará a cabo.

Un perdón, ¿puede repetir? funciona una vez. Pero si la conversación se acaba reduciendo a la frase ¿me oyes ahora? será difícil remontar. Y desde ambos lados de la pantalla surgirán los nervios. Para evitar posibles ruidos externos, es recomendable usar auriculares con micrófono incorporado para que el proceso se desarrolle con mayor pureza.

Y, por supuesto, evite toda interrupción. Si vives con alguien, ¡avísales! A veces te encuentras con que aparece alguien detrás de la pantalla. Aunque no sean factores definitivos, sí influirán en la impresión que cause el candidato. También hay que evitar elementos que den mucha información sobre nosotros, especialmente si pueden ser conflictivos. Usar un fondo lo más neutro posible.

5- Lenguaje Corporal

Ten presente que, aunque no estés hablando, la gente te está viendo por lo que siempre debes comportarte, presta mucha atención a su lenguaje corporal.

Evita el multitasking

Bostezar, jugar con plumas, fumar, comer o mascar chicle. Es muy notorio cuando alguien que está participando en una videoconferencia está haciendo varias cosas a la vez y resulta sumamente molesto enviarás una señal de aburrimiento, ansiedad o incluso una falta de respeto.

– Cuida tu postura.

No te sientes como si estuvieras en el sillón de tu casa, sino como si estuvieras en una reunión presente de negocios. Ponte derecho y acomoda los brazos sobre la mesa, haz que tus manos estén visibles.

Es sugerible que haya un ligero escorzo hacia la cámara, pero no estar muy pegados a ella para que permita observar nuestro lenguaje corporal.

– Tu voz y lenguaje.

No exagere, pero muéstrese algo más entusiasta y sonriente de lo que haría en un encuentro cara a cara. Alce un poco la voz que se le oiga alto y claro.

Trate de no hacer chistes, debido a que está comprobado que las bromas por videollamadas son 30 por ciento menos graciosas que en persona. También es importante mantener hidratación cerca, como agua, té, zumos o un café… que ayuden si la llamada se alarga.

Es muy habitual que el sonido llegue con un ligero retraso. Espere unos segundos antes de responder, para asegurarse de que el emisor ha terminado la frase.

– Dónde ver.

Aunque en el contacto real es esencial ver al interlocutor directamente a los ojos, en videoconferencia debes considerar la “diferencia focal”. Cuando hables, debes ver a la cámara; cuando no, ve a la pantalla de tu computadora o dispositivo.

6- Hacer pruebas y tener un plan B:

Como en cualquier evento, es indispensable hacer pruebas horas o días antes de la presentación. Esto garantiza que cada detalle sea cubierto y se puedan solventar posibles contratiempos antes del día final. También se puede verificar la conexión WiFi para saber si está estable o debes mejorar la señal de Internet. Avisa previamente o coloca un papel en la puerta, pidiendo silencio. Revisa tu aspecto. Si lo has hecho antes ya sabes cómo te verás cuando te conectes.

En estas reuniones virtuales siempre puede ocurrir algo que interrumpa la transmisión. Es aconsejable contar con otro portátil o móvil con la misma herramienta usada para hacer la videollamada. Así, en caso de la primera fallar se tiene otra a disposición inmediata otra para solucionarlo.

Se tú mismo/a

Al final las videollamadas son interacciones con gente, pero a través de una pantalla. Simplemente no hagas nada que no harías en una reunión en persona.

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

5 Técnicas de Oratoria Para Ser un Orador más Interesante

5 Técnicas de Oratoria Para Ser un Orador más Interesante

Aquí hay cinco técnicas de la oratoria que haría bien en recordar al hablar en público.

 

 1. Disfrute:  

Ver a un comediante en acción es ver la pura alegría de actuar ante una multitud. No hay duda. De repente, somos las personas sentadas en el salón, viendo al niño que simplemente no puede resistirse a actuar todas las partes de la historia que nos está diciendo.

 

 

Para que el público disfrute de sus charlas, y piense que usted es un orador interesante tienen que ver que se está divirtiendo, no ofreciendo sombríamente esa presentación seria. Ellos lo verán ante todo en tu rostro. Si el lenguaje corporal no es tu fuerte. . Haga clic aquí para obtener algunos consejos sobre el lenguaje corporal una valiosa técnica de la oratoria eficaz.

  

2. Sea Flexible:  

 

  

Los discursos se vuelven rígidos cuando los concebimos enteramente en términos de contenido, olvidando que nuestro trabajo es reaccionar a lo que el público nos da, y asi parecer mas interesante al igual que comediantes y actores.

   

3. Adaptable:  

 

Los oradores ansiosos tienden a planear cada última oración, para ayudar a prevenir que algo salga mal. La adaptabilidad a medida que responde momento a momento a su audiencia muestra que está realmente en el mando. Y para lograr eso necesita  haber  practicado muy bien su presentación. 

 

4. Sea Creativo: 

 

 Un buen comediante puede tomar la materia prima de una vida a menudo turbulenta y convertirla en audiencias materiales de todaslas razas y clases sociales puedan identificarse.

 

 Sólo ese talento hace que su carrera sea digna de mención.

Usar la creatividad en nuestras propias presentaciones o discursos en persona es esencial para ser un orador interesante. Las audiencias son amortiguadas por las presentaciones de los números que no muestran ninguna chispa de la creatividad.

Al igual que un buen comediante, pregúntese qué eventos en su vida personal o privada pueden ser llevados a sus conversaciones. Probablemente hay mucho más de lo que piensas. Tanto para usted como para sus audiencias, lo personal es universal. Utilícelo para darle un pulso a las presentaciones que a menudo lo necesitan mucho.

 

5. Temerario: 

 

Si usted requiere un paradigma de audacia al hablar en público, tiene uno en Richard Pryor. De dolorosas experiencias personales llegó una marca confesional de comedia que no sacó golpes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Podemos no estar en este nivel ni de transgresión ni de valentía; Pero ciertamente podemos incorporar un poco más de temeridad en nuestra presentación ser mas interesante  y perder esos nervios  a hablar en público.

¡Porque no tenemos nada que perder! La naturaleza de una audiencia es responder a lo que un intérprete les da. Exija el nivel de atención y respeto que usted desea, y obtendrá más de lo que usted piensa. Hacer el compromiso de actuar como el tipo de orador que desea ser, no sólo pensar en ello.

 

Comprométase a ganar, y estará mucho más cerca de hacerlo y si utilizas estas  técnicas de oratoria de seguro lo hará.

 

Aquí hay cinco técnicas de la oratoria que haría bien en recordar al hablar en público.

 

1. Disfrute:  

Ver a un comediante en acción es ver la pura alegría de actuar ante una multitud. No hay duda. De repente, somos las personas sentadas en el salón, viendo al niño que simplemente no puede resistirse a actuar todas las partes de la historia que nos está diciendo.

 Para que el público disfrute de sus charlas, y piense que usted es un orador interesante tienen que ver que se está divirtiendo, no ofreciendo sombríamente esa presentación seria. Ellos lo verán ante todo en tu rostro. Si el lenguaje corporal no es tu fuerte. . Haga clic aquí para obtener algunos consejos sobre el lenguaje corporal una valiosa técnica de la oratoria eficaz.

 

2. Sea Flexible:  

 

Los discursos se vuelven rígidos cuando los concebimos enteramente en términos de contenido, olvidando que nuestro trabajo es reaccionar a lo que el público nos da, y asi parecer mas interesante al igual que comediantes y actores.

   

3. Adaptable:  

 

Los oradores ansiosos tienden a planear cada última oración, para ayudar a prevenir que algo salga mal. La adaptabilidad a medida que responde momento a momento a su audiencia muestra que está realmente en el mando. Y para lograr eso necesita  haber  practicado muy bien su presentación. 

 

 

4. Sea Creativo: 

 

Un buen comediante puede tomar la materia prima de una vida a menudo turbulenta y convertirla en audiencias materiales de todas las razas y clases sociales puedan identificarse.

 Sólo ese talento hace que su carrera sea digna de mención.

Usar la creatividad en nuestras propias presentaciones o discursos en persona es esencial para ser un orador interesante. Las audiencias son amortiguadas por las presentaciones de los números que no muestran ninguna chispa de la creatividad.

Al igual que un buen comediante, pregúntese qué eventos en su vida personal o privada pueden ser llevados a sus conversaciones. Probablemente hay mucho más de lo que piensas. Tanto para usted como para sus audiencias, lo personal es universal. Utilícelo para darle un pulso a las presentaciones que a menudo lo necesitan mucho.

 

 

5. Temerario: 

 

Si usted requiere un paradigma de audacia al hablar en público, tiene uno en Richard Pryor. De dolorosas experiencias personales llegó una marca confesional de comedia que no sacó golpes.

Podemos no estar en este nivel ni de transgresión ni de valentía; Pero ciertamente podemos incorporar un poco más de temeridad en nuestra presentación ser mas interesante  y perder esos nervios  a hablar en público.

¡Porque no tenemos nada que perder! La naturaleza de una audiencia es responder a lo que un intérprete les da. Exija el nivel de atención y respeto que usted desea, y obtendrá más de lo que usted piensa. Hacer el compromiso de actuar como el tipo de orador que desea ser, no sólo pensar en ello.

 

Comprométase a ganar, y estará mucho más cerca de hacerlo y si utilizas estas  técnicas de oratoria de seguro lo hará.

 

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

 Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

La meta del constructor es levantar una construcción que logre lo que él se propone, que sea económica, resistente y agradable. Entonces él habrá efectuado lo que se ha propuesto. La meta del orador es presentar su mensaje de forma clara, agradable y hacer que sus oyentes actúen en consecuencia a lo que escucharon.

Claves de una buena exposición 

Al prepararse para presentar un discurso el orador tiene que usar diez técnicas esenciales para una buena exposición, que se considerarán una por una.

10 técnicas esenciales para una buena exposición

Entusiasmo

El entusiasmo es la vida misma de una exposición. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido. I.M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró: “A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.” Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.  

El volumen

A menos que otros lo puedan oír fácilmente, el valor de lo que usted diga se perderá. Por otra parte, si su volumen es demasiado alto, puede irritar al auditorio y de ese modo distraer de los excelentes pensamientos que ha preparado.  A veces el que habla desde la plataforma quizás hable sin el volumen necesario y por eso no sea fuente de inspiración para su auditorio.

Para saber más mire Importancia del Volumen al Hablar en Público.

La articulación

Si el orador no articula claramente, si no pronuncia bien ciertas consonantes finales, si junta sus palabras, si su pronunciación es indistinta o apagada a causa del hábito de habla perezosa y el no abrir la boca, él auditorio no podrá entender fácilmente lo que diga aunque se le pueda oír.

Para comunicarse eficazmente, usted debe hablar con claridad. Por muy interesante o incluso importante que sea su mensaje, gran parte de él se perderá si no se comprende con facilidad. Las palabras que no se entienden a plenitud no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extranjero, incomprensible para los oyentes.

Para saber más mire Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar En Publico

La modulación

Esto significa contraste lleno de colorido. Para ilustrar: Si uno habla constantemente en un tono alto molesta a sus oyentes y los irrita. Por otra parte, si uno habla por algún tiempo con una voz baja y gruesa y no cambia su tono cuando es adecuado, lo que dice suena pesimista y deprimente. De modo que cambie el ritmo de la presentación, su tono y fuerza de acuerdo con lo que usted dice. Si la exposición carece de modulación el orador llegará a ser tan aburrido que pronto arrullará a su auditorio y lo pondrá a dormir. Sólo una constante variedad de ritmo, fuerza y tono hará que la exposición siga siendo interesante y mantendrá a todos despiertos.

Para saber más mire Técnica de Oratoria: La Modulación

Pausas que refresquen

Ninguna exposición puede ser realmente eficaz sin ellas. En realidad, una buena manera de determinar si un orador es principiante o no es observando si su exposición carece de pausas. Los principiantes parecen temer que si pausan el auditorio pensará que han concluido y se levantará y se irá. Pero, es más bien por una constante andanada de palabras sin interrupción que Invitan a un éxodo general.

Por eso pause, una pausa en el lugar correcto crea expectativa y prepara a los oyentes mediante suspenso para la idea próxima, también da a los pensamientos la oportunidad de penetrar bien.

El auditorio lo apreciará y retendrá más del material presentado. Luego dé el énfasis donde se necesita, es decir, en las pocas palabras que transmiten el pensamiento. Sin embargo, al hacerlo así, evite el caer en el error de dar la misma cantidad de énfasis a todo lo que dice. En ese caso sería mejor que no recalcara nada el orador. Tendría el mismo efecto: al auditorio todavía le sería imposible determinar las cosas de importancia en su exposición.

Para saber mas mire Como usar las Pausas al Hablar en Público

Expresión facial apropiada

«Apropiada,» la determine el humor del tema de la exposición. Si es serio, el rostro de uno debe reflejar su seriedad; si es alegre, el semblante naturalmente debe reflejar felicidad. Un llamamiento intelectual, por más fuerte que sea, pronto perderá su vigor si la presentación es inanimada y la expresión facial fría y rígida. Aquí de nuevo un orador puede ir al extremo opuesto y continuamente sonreír ante su auditorio, lo cual es igual de tedioso, tonto y superficial. Causará la impresión de falta de sinceridad. O la sonrisa pudiera sugerir que se aproxima una declaración alegre, y, cuando el orador no la hace, sus oyentes pronto lo encuentran desilusionador y aburrido.

Los ademanes

Nunca los planee con anticipación; parecerán estudiados y artificiales. Después de las palabras de apertura de su exposición, cuando se entusiasme con su tema y comience a cobrar ímpetu la exposición, deje que sus ademanes salgan espontáneamente de su impulso interior de transmitir pensamientos y sentimientos. Entonces sus ademanes serán naturales y expresivos, igual a los que usa en su habla de todos los días. Esta naturalidad de la expresión física y vocal es otra cualidad fundamental de la oratoria. ¿A quién le gustaría que un orador usara una máscara, aunque la máscara fuera más hermosa que su propia cara? De modo que no use un disfraz. Sea usted su propio yo diario, natural, que conversa, sincero. Ocasionalmente cuando hable con ardor, esforzándose por ser vigoroso e impresionante, sea genuinamente entusiasta. No se haga artificial, retórico y retumbante. Tampoco use ademanes grandiosos.

Para saber mas mire Uso de Ademanes y Gestos en la Oratoria

Seguridad y confianza

La falta de seguridad y confianza en el orador produce inquietud e incomodidad entre los oyentes. Si son de buena voluntad con relación al mensaje y amigables hacia el orador, se compadecerán de él y anhelarán que su exposición termine para que él se siente y sea librado de ese pesado sufrimiento. Pero ¿cuánto del material absorberán los oyentes cuando están pensando en esas cosas? Muy poco, si acaso algo. Si el orador está en desahogo pone al auditorio en desahogo. Si habla con seguridad y confianza, el auditorio queda impresionado por lo que él dice.

Naturalidad

Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse. CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo. No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal.

Facilidad de la conversación

El estilo conversacional apropiado hace que el auditorio se sienta cómodo y contribuye a su receptividad. La gente por lo general se siente a gusto conversando con sus amigos, y por ello sus comentarios son espontáneos. Algunas personas son animadas; otras, más reservadas. En cualquier caso, la naturalidad del tono conversacional siempre es atrayente.

Hay varios factores que pueden contribuir a que la exposición suene innecesariamente rígido o formal. Uno de ellos es la estructura de las frases. Este problema se presenta cuando el conferenciante intenta repetir las expresiones tal como figuran en la página impresa.

Por lo general, la palabra escrita difiere bastante de la hablada. Si usted expone las ideas tal como aparecen en una publicación o las lee directamente de un bosquejo impreso, no es probable que se exprese como suele hacerlo en una conversación.

Para mantener el estilo propio de un diálogo, exponga los conceptos con sus propias palabras, usando la oratoria improvisada  y evite las frases de estructura complicada. Siga estas técnicas y no olvide recordar que cuando hable ante un público muy numeroso, además de emplear un estilo conversacional, debe aumentar el volumen, la intensidad y el entusiasmo a fin de retener la atención de los oyentes.

 

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

La meta del constructor es levantar una construcción que logre lo que él se propone, que sea económica, resistente y agradable. Entonces él habrá efectuado lo que se ha propuesto. La meta del orador es presentar su mensaje de forma clara, agradable y hacer que sus oyentes actúen en consecuencia a lo que escucharon.

Claves de una buena exposición 

Al prepararse para presentar un discurso el orador tiene que usar diez técnicas esenciales para una buena exposición, que se considerarán una por una.

10 técnicas esenciales para una buena exposición

Entusiasmo

El entusiasmo es la vida misma de una exposición. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido. I.M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró: “A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.” Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.  

El volumen

A menos que otros lo puedan oír fácilmente, el valor de lo que usted diga se perderá. Por otra parte, si su volumen es demasiado alto, puede irritar al auditorio y de ese modo distraer de los excelentes pensamientos que ha preparado.  A veces el que habla desde la plataforma quizás hable sin el volumen necesario y por eso no sea fuente de inspiración para su auditorio.

Para saber más mire Importancia del Volumen al Hablar en Público.

La articulación

Si el orador no articula claramente, si no pronuncia bien ciertas consonantes finales, si junta sus palabras, si su pronunciación es indistinta o apagada a causa del hábito de habla perezosa y el no abrir la boca, él auditorio no podrá entender fácilmente lo que diga aunque se le pueda oír.

Para comunicarse eficazmente, usted debe hablar con claridad. Por muy interesante o incluso importante que sea su mensaje, gran parte de él se perderá si no se comprende con facilidad. Las palabras que no se entienden a plenitud no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extranjero, incomprensible para los oyentes.

Para saber más mire Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar En Publico

La modulación

Esto significa contraste lleno de colorido. Para ilustrar: Si uno habla constantemente en un tono alto molesta a sus oyentes y los irrita. Por otra parte, si uno habla por algún tiempo con una voz baja y gruesa y no cambia su tono cuando es adecuado, lo que dice suena pesimista y deprimente. De modo que cambie el ritmo de la presentación, su tono y fuerza de acuerdo con lo que usted dice. Si la exposición carece de modulación el orador llegará a ser tan aburrido que pronto arrullará a su auditorio y lo pondrá a dormir. Sólo una constante variedad de ritmo, fuerza y tono hará que la exposición siga siendo interesante y mantendrá a todos despiertos.

Para saber más mire Técnica de Oratoria: La Modulación

Pausas que refresquen

Ninguna exposición puede ser realmente eficaz sin ellas. En realidad, una buena manera de determinar si un orador es principiante o no es observando si su exposición carece de pausas. Los principiantes parecen temer que si pausan el auditorio pensará que han concluido y se levantará y se irá. Pero, es más bien por una constante andanada de palabras sin interrupción que Invitan a un éxodo general.

Por eso pause, una pausa en el lugar correcto crea expectativa y prepara a los oyentes mediante suspenso para la idea próxima, también da a los pensamientos la oportunidad de penetrar bien.

El auditorio lo apreciará y retendrá más del material presentado. Luego dé el énfasis donde se necesita, es decir, en las pocas palabras que transmiten el pensamiento. Sin embargo, al hacerlo así, evite el caer en el error de dar la misma cantidad de énfasis a todo lo que dice. En ese caso sería mejor que no recalcara nada el orador. Tendría el mismo efecto: al auditorio todavía le sería imposible determinar las cosas de importancia en su exposición.

Para saber mas mire Como usar las Pausas al Hablar en Público

Expresión facial apropiada

«Apropiada,» la determine el humor del tema de la exposición. Si es serio, el rostro de uno debe reflejar su seriedad; si es alegre, el semblante naturalmente debe reflejar felicidad. Un llamamiento intelectual, por más fuerte que sea, pronto perderá su vigor si la presentación es inanimada y la expresión facial fría y rígida. Aquí de nuevo un orador puede ir al extremo opuesto y continuamente sonreír ante su auditorio, lo cual es igual de tedioso, tonto y superficial. Causará la impresión de falta de sinceridad. O la sonrisa pudiera sugerir que se aproxima una declaración alegre, y, cuando el orador no la hace, sus oyentes pronto lo encuentran desilusionador y aburrido.

Los ademanes

Nunca los planee con anticipación; parecerán estudiados y artificiales. Después de las palabras de apertura de su exposición, cuando se entusiasme con su tema y comience a cobrar ímpetu la exposición, deje que sus ademanes salgan espontáneamente de su impulso interior de transmitir pensamientos y sentimientos. Entonces sus ademanes serán naturales y expresivos, igual a los que usa en su habla de todos los días. Esta naturalidad de la expresión física y vocal es otra cualidad fundamental de la oratoria. ¿A quién le gustaría que un orador usara una máscara, aunque la máscara fuera más hermosa que su propia cara? De modo que no use un disfraz. Sea usted su propio yo diario, natural, que conversa, sincero. Ocasionalmente cuando hable con ardor, esforzándose por ser vigoroso e impresionante, sea genuinamente entusiasta. No se haga artificial, retórico y retumbante. Tampoco use ademanes grandiosos.

Para saber mas mire Uso de Ademanes y Gestos en la Oratoria

Seguridad y confianza

La falta de seguridad y confianza en el orador produce inquietud e incomodidad entre los oyentes. Si son de buena voluntad con relación al mensaje y amigables hacia el orador, se compadecerán de él y anhelarán que su exposición termine para que él se siente y sea librado de ese pesado sufrimiento. Pero ¿cuánto del material absorberán los oyentes cuando están pensando en esas cosas? Muy poco, si acaso algo. Si el orador está en desahogo pone al auditorio en desahogo. Si habla con seguridad y confianza, el auditorio queda impresionado por lo que él dice.

Naturalidad

Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse. CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo. No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal.

Facilidad de la conversación

El estilo conversacional apropiado hace que el auditorio se sienta cómodo y contribuye a su receptividad. La gente por lo general se siente a gusto conversando con sus amigos, y por ello sus comentarios son espontáneos. Algunas personas son animadas; otras, más reservadas. En cualquier caso, la naturalidad del tono conversacional siempre es atrayente.

Hay varios factores que pueden contribuir a que la exposición suene innecesariamente rígido o formal. Uno de ellos es la estructura de las frases. Este problema se presenta cuando el conferenciante intenta repetir las expresiones tal como figuran en la página impresa.

Por lo general, la palabra escrita difiere bastante de la hablada. Si usted expone las ideas tal como aparecen en una publicación o las lee directamente de un bosquejo impreso, no es probable que se exprese como suele hacerlo en una conversación.

Para mantener el estilo propio de un diálogo, exponga los conceptos con sus propias palabras, usando la oratoria improvisada  y evite las frases de estructura complicada. Siga estas técnicas y no olvide recordar que cuando hable ante un público muy numeroso, además de emplear un estilo conversacional, debe aumentar el volumen, la intensidad y el entusiasmo a fin de retener la atención de los oyentes.