Como Leer Bien y Rápido

Como Leer Bien y Rápido

Como Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Lea con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito.

 

Como Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Lea con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito

 

Como verse bien en una videollamada

Como verse bien en una videollamada

Como verse bien en una videollamada

Debido a las nuevas circunstancias mundiales provocadas por el COVID-19, es fundamental aprender como verse bien en una videollamada sea con amigos, familiares, escuela o negocios.

Puedes lograr que tus videollamadas parezcan producción de tv y siempre verte bien siempre porque nunca sabes cuándo alguien va a hacer una captura de pantalla.

Para más ver: 6 consejos para tener éxito al estudiar a distancia

 ¿Cómo verse mejor en una videollamada? Con algunos trucos muy sencillos.

1- Cámara bien posicionada:

Algo imprescindible es la ubicación de la cámara para que esta tome el rostro de manera completa. Lo ideal es buscar una posición a la altura de los ojos. El usuario se puede ayudar con bloques improvisados debajo del equipo para que el enfoque sea mejor. El objetivo es que las personas que participan en la videollamada no se distraigan con la mirada del usuario, que puede subir o bajar si no está equilibrada.  La cámara debe situarse a la altura de los ojos pero que se vea aproximadamente, hasta el tercer botón de la camisa.

Evite por todos los medios tener el dispositivo en su mano, lo recomendable si va usar un teléfono móvil es usar un trípode, sino tiene una a mano improvise algo, quizás con unos libros para que el dispositivo no se mueva y como mencionamos antes quede a la altura de los ojos.

2- Luz:

La iluminación es clave en el desarrollo de una buena videollamada. Esto permite que el rostro del usuario se vea detalladamente y con él, su gestualidad.

Si la luz estuviera detrás de nosotros y enfrentando la cámara, provocaríamos lo que se conoce como contraluz y solo se vería nuestra silueta negra. Una luz lateral proyectará sombras en la cara que hará que parezca mucho más agresiva. Lo mejor es emplear una luz difusa, por ejemplo, rebotada en la pared y, a ser posible, frontal. detrás de la pantalla del ordenador.

Mucho cuidado con la distancia a la que ponemos la luz y su intensidad. Si está muy cerca de nuestra cara o es demasiado fuerte, en la cámara aparecerán zonas en blanco que, en realidad, no son blancas. Es lo que se conoce como “quemado”. Busca el balance de la luz para que la cámara registre los colores lo más naturales posibles.

3- El Look

La idea es vestirse de la misma manera que si fueras a una cita presencial. Por ejemplo, si tienes una reunión importante con tu jefe, quizá te conviene sacar el traje y la corbata; o, si los códigos de tu oficina son más relajados, una blazer y una camisa con el cuello abierto serán más que suficiente. Si la reunión es con tus amigos, la sudadera es la perfecta sustituta del pijama.

Evita accesorios que generan ruidos, por ejemplo, pulseras que chocan entre sí, solo serán un elemento distractor.

Si una mujer decide usar maquillaje, conviene que lo resalte un poco más de lo que haría habitualmente a través de la cámara se ve menos que en persona, pero, no abuses con un maquillaje muy llamativo ni como si fueras a una discoteca. ¡Y vístase de la cabeza a los pies! No dé por hecho que solo se verá el torso. ¿Qué ocurre si va en pantalones cortos y se tiene que levantar durante la charla?

¿Qué colores usar en la ropa en una videollamada?  

Evita los estampados con motivos y patrones repetitivos o pequeños, pueden provocar el llamado efecto moiré, que es incomodísimo. Yo tengo algunas corbatas que me encantan, pero que trato de evitar si voy a realizar una videoconferencia. Y cuidado con llevar una camisa blanca sobre un fondo blanco parecerá que tenemos una cabeza flotante.

Conviene elegir colores claros, no muy llamativos y que destaquen sobre el fondo. Hay quien sugiere que nos fijemos en cómo van vestidos los presentadores de la tv, los colores que ellos emplean funcionan bien en cámara.

Piensa en tu ropa y el color de fondo para crear un contraste visual.

4- Espacio tranquilo:

Una de las partes menos consideradas, pero más primordiales de las videoconferencias es el lugar donde se llevará a cabo.

Un perdón, ¿puede repetir? funciona una vez. Pero si la conversación se acaba reduciendo a la frase ¿me oyes ahora? será difícil remontar. Y desde ambos lados de la pantalla surgirán los nervios. Para evitar posibles ruidos externos, es recomendable usar auriculares con micrófono incorporado para que el proceso se desarrolle con mayor pureza.

Y, por supuesto, evite toda interrupción. Si vives con alguien, ¡avísales! A veces te encuentras con que aparece alguien detrás de la pantalla. Aunque no sean factores definitivos, sí influirán en la impresión que cause el candidato. También hay que evitar elementos que den mucha información sobre nosotros, especialmente si pueden ser conflictivos. Usar un fondo lo más neutro posible.

5- Lenguaje Corporal

Ten presente que, aunque no estés hablando, la gente te está viendo por lo que siempre debes comportarte, presta mucha atención a su lenguaje corporal.

Evita el multitasking

Bostezar, jugar con plumas, fumar, comer o mascar chicle. Es muy notorio cuando alguien que está participando en una videoconferencia está haciendo varias cosas a la vez y resulta sumamente molesto enviarás una señal de aburrimiento, ansiedad o incluso una falta de respeto.

– Cuida tu postura.

No te sientes como si estuvieras en el sillón de tu casa, sino como si estuvieras en una reunión presente de negocios. Ponte derecho y acomoda los brazos sobre la mesa, haz que tus manos estén visibles.

Es sugerible que haya un ligero escorzo hacia la cámara, pero no estar muy pegados a ella para que permita observar nuestro lenguaje corporal.

– Tu voz y lenguaje.

No exagere, pero muéstrese algo más entusiasta y sonriente de lo que haría en un encuentro cara a cara. Alce un poco la voz que se le oiga alto y claro.

Trate de no hacer chistes, debido a que está comprobado que las bromas por videollamadas son 30 por ciento menos graciosas que en persona. También es importante mantener hidratación cerca, como agua, té, zumos o un café… que ayuden si la llamada se alarga.

Es muy habitual que el sonido llegue con un ligero retraso. Espere unos segundos antes de responder, para asegurarse de que el emisor ha terminado la frase.

– Dónde ver.

Aunque en el contacto real es esencial ver al interlocutor directamente a los ojos, en videoconferencia debes considerar la “diferencia focal”. Cuando hables, debes ver a la cámara; cuando no, ve a la pantalla de tu computadora o dispositivo.

6- Hacer pruebas y tener un plan B:

Como en cualquier evento, es indispensable hacer pruebas horas o días antes de la presentación. Esto garantiza que cada detalle sea cubierto y se puedan solventar posibles contratiempos antes del día final. También se puede verificar la conexión WiFi para saber si está estable o debes mejorar la señal de Internet. Avisa previamente o coloca un papel en la puerta, pidiendo silencio. Revisa tu aspecto. Si lo has hecho antes ya sabes cómo te verás cuando te conectes.

En estas reuniones virtuales siempre puede ocurrir algo que interrumpa la transmisión. Es aconsejable contar con otro portátil o móvil con la misma herramienta usada para hacer la videollamada. Así, en caso de la primera fallar se tiene otra a disposición inmediata otra para solucionarlo.

Se tú mismo/a

Al final las videollamadas son interacciones con gente, pero a través de una pantalla. Simplemente no hagas nada que no harías en una reunión en persona.

Como verse bien en una videollamada

Debido a las nuevas circunstancias mundiales provocadas por el COVID-19, es fundamental aprender como verse bien en una videollamada sea con amigos, familiares, escuela o negocios.

Puedes lograr que tus videollamadas parezcan producción de tv y siempre verte bien siempre porque nunca sabes cuándo alguien va a hacer una captura de pantalla.

Para más ver: 6 consejos para tener éxito al estudiar a distancia

 ¿Cómo verse mejor en una videollamada? Con algunos trucos muy sencillos.

1- Cámara bien posicionada:

Algo imprescindible es la ubicación de la cámara para que esta tome el rostro de manera completa. Lo ideal es buscar una posición a la altura de los ojos. El usuario se puede ayudar con bloques improvisados debajo del equipo para que el enfoque sea mejor. El objetivo es que las personas que participan en la videollamada no se distraigan con la mirada del usuario, que puede subir o bajar si no está equilibrada.  La cámara debe situarse a la altura de los ojos pero que se vea aproximadamente, hasta el tercer botón de la camisa.

Evite por todos los medios tener el dispositivo en su mano, lo recomendable si va usar un teléfono móvil es usar un trípode, sino tiene una a mano improvise algo, quizás con unos libros para que el dispositivo no se mueva y como mencionamos antes quede a la altura de los ojos.

2- Luz:

La iluminación es clave en el desarrollo de una buena videollamada. Esto permite que el rostro del usuario se vea detalladamente y con él, su gestualidad.

Si la luz estuviera detrás de nosotros y enfrentando la cámara, provocaríamos lo que se conoce como contraluz y solo se vería nuestra silueta negra. Una luz lateral proyectará sombras en la cara que hará que parezca mucho más agresiva. Lo mejor es emplear una luz difusa, por ejemplo, rebotada en la pared y, a ser posible, frontal. detrás de la pantalla del ordenador.

Mucho cuidado con la distancia a la que ponemos la luz y su intensidad. Si está muy cerca de nuestra cara o es demasiado fuerte, en la cámara aparecerán zonas en blanco que, en realidad, no son blancas. Es lo que se conoce como “quemado”. Busca el balance de la luz para que la cámara registre los colores lo más naturales posibles.

3- El Look

La idea es vestirse de la misma manera que si fueras a una cita presencial. Por ejemplo, si tienes una reunión importante con tu jefe, quizá te conviene sacar el traje y la corbata; o, si los códigos de tu oficina son más relajados, una blazer y una camisa con el cuello abierto serán más que suficiente. Si la reunión es con tus amigos, la sudadera es la perfecta sustituta del pijama.

Evita accesorios que generan ruidos, por ejemplo, pulseras que chocan entre sí, solo serán un elemento distractor.

Si una mujer decide usar maquillaje, conviene que lo resalte un poco más de lo que haría habitualmente a través de la cámara se ve menos que en persona, pero, no abuses con un maquillaje muy llamativo ni como si fueras a una discoteca. ¡Y vístase de la cabeza a los pies! No dé por hecho que solo se verá el torso. ¿Qué ocurre si va en pantalones cortos y se tiene que levantar durante la charla?

¿Qué colores usar en la ropa en una videollamada?  

Evita los estampados con motivos y patrones repetitivos o pequeños, pueden provocar el llamado efecto moiré, que es incomodísimo. Yo tengo algunas corbatas que me encantan, pero que trato de evitar si voy a realizar una videoconferencia. Y cuidado con llevar una camisa blanca sobre un fondo blanco parecerá que tenemos una cabeza flotante.

Conviene elegir colores claros, no muy llamativos y que destaquen sobre el fondo. Hay quien sugiere que nos fijemos en cómo van vestidos los presentadores de la tv, los colores que ellos emplean funcionan bien en cámara.

Piensa en tu ropa y el color de fondo para crear un contraste visual.

4- Espacio tranquilo:

Una de las partes menos consideradas, pero más primordiales de las videoconferencias es el lugar donde se llevará a cabo.

Un perdón, ¿puede repetir? funciona una vez. Pero si la conversación se acaba reduciendo a la frase ¿me oyes ahora? será difícil remontar. Y desde ambos lados de la pantalla surgirán los nervios. Para evitar posibles ruidos externos, es recomendable usar auriculares con micrófono incorporado para que el proceso se desarrolle con mayor pureza.

Y, por supuesto, evite toda interrupción. Si vives con alguien, ¡avísales! A veces te encuentras con que aparece alguien detrás de la pantalla. Aunque no sean factores definitivos, sí influirán en la impresión que cause el candidato. También hay que evitar elementos que den mucha información sobre nosotros, especialmente si pueden ser conflictivos. Usar un fondo lo más neutro posible.

5- Lenguaje Corporal

Ten presente que, aunque no estés hablando, la gente te está viendo por lo que siempre debes comportarte, presta mucha atención a su lenguaje corporal.

Evita el multitasking

Bostezar, jugar con plumas, fumar, comer o mascar chicle. Es muy notorio cuando alguien que está participando en una videoconferencia está haciendo varias cosas a la vez y resulta sumamente molesto enviarás una señal de aburrimiento, ansiedad o incluso una falta de respeto.

– Cuida tu postura.

No te sientes como si estuvieras en el sillón de tu casa, sino como si estuvieras en una reunión presente de negocios. Ponte derecho y acomoda los brazos sobre la mesa, haz que tus manos estén visibles.

Es sugerible que haya un ligero escorzo hacia la cámara, pero no estar muy pegados a ella para que permita observar nuestro lenguaje corporal.

– Tu voz y lenguaje.

No exagere, pero muéstrese algo más entusiasta y sonriente de lo que haría en un encuentro cara a cara. Alce un poco la voz que se le oiga alto y claro.

Trate de no hacer chistes, debido a que está comprobado que las bromas por videollamadas son 30 por ciento menos graciosas que en persona. También es importante mantener hidratación cerca, como agua, té, zumos o un café… que ayuden si la llamada se alarga.

Es muy habitual que el sonido llegue con un ligero retraso. Espere unos segundos antes de responder, para asegurarse de que el emisor ha terminado la frase.

– Dónde ver.

Aunque en el contacto real es esencial ver al interlocutor directamente a los ojos, en videoconferencia debes considerar la “diferencia focal”. Cuando hables, debes ver a la cámara; cuando no, ve a la pantalla de tu computadora o dispositivo.

6- Hacer pruebas y tener un plan B:

Como en cualquier evento, es indispensable hacer pruebas horas o días antes de la presentación. Esto garantiza que cada detalle sea cubierto y se puedan solventar posibles contratiempos antes del día final. También se puede verificar la conexión WiFi para saber si está estable o debes mejorar la señal de Internet. Avisa previamente o coloca un papel en la puerta, pidiendo silencio. Revisa tu aspecto. Si lo has hecho antes ya sabes cómo te verás cuando te conectes.

En estas reuniones virtuales siempre puede ocurrir algo que interrumpa la transmisión. Es aconsejable contar con otro portátil o móvil con la misma herramienta usada para hacer la videollamada. Así, en caso de la primera fallar se tiene otra a disposición inmediata otra para solucionarlo.

Se tú mismo/a

Al final las videollamadas son interacciones con gente, pero a través de una pantalla. Simplemente no hagas nada que no harías en una reunión en persona.

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

Como Superar el Miedo de Hablar en Público

Como Superar el Miedo de Hablar en Público

 

¿Alguna vez has dicho, definitivamente hablar en público no es para mí?, ¿Crees que eres el único? te aseguro que no,  hasta los mejores oradores en algún momento  han sentido miedo de enfrentarse con su audiencia, algunos incluso después de destacarse por lo bien que hablan en público siguen sintiendo miedo, pero la diferencia es que ellos han aprendido a controlarlo.

 Supera el miedo de hablar en público

 

coo superar tu miedo de hablar en publicoAlgo que tienes que tener en cuenta es que el miedo de hablar en público lo alimentamos nosotros mismos con pensamientos negativos tales como: ¿y se me olvido de lo que quiero decir?, ¿y si la presentación no le gusta a mi jefe? ¿y si hago el ridículo delante de mis compañeros? ¿y si no estoy a la altura? Etc. Este tipo de pensamientos solo aumentan tu temor, nadie puede garantizarte que no ocurra algún incidente en tu presentación, pero aun si ocurre, no tiene por qué ser un desastre, tu jefe no te va a despedir porque te equivoques y tus oyentes quizás se sientas más cerca de ti que antes, después de todo ellos también se equivocan y lo saben.

 

Controla tus pensamientos

 

Quizás ya te has dado cuenta de cuál es el primer paso que debes dar para superar tu miedo de hablar en público, es precisamente controlar tus pensamientos, tus pensamientos influyen poderosamente en cómo te sientes, si tus pensamientos te repiten una y otra vez eso es precisamente lo que ocurrirá. Pero si te esfuerzas en controlar tus pensamientos y te centras en  las razones que miedo de hablar en publicotienes para confiar en ti, esa actitud hará crecer confianza en ti mismo  y cuando te enfrentes a tus oyentes se reflejará.

No quiero decir que solo con imaginarte que no tienes miedo, este vaya a desaparecer. Como tampoco conseguirías hablar ruso solo con imaginarlo, para hablar ruso necesitas estudiar el idioma y para hablar bien en público sin sentir miedo también necesitas una formación, necesitas conocer los recursos a tu disposición para ser capaz de preparar y exponer presentaciones eficaces. Pero si es cierto que el primer paso que debes dar para librarte del miedo es controlar tus pensamientos.

 

6 Consejos Para Calmar los Nervios al Hablar en Publico

 

 Supérate a ti mismo

 

Exacto para superar tu miedo de hablar en público es imprescindible que cultives un fuerte deseo de superarte a ti mismo, ¿Por qué deseas aprender a hablar en público? ¿Lo necesitas en tu profesión? ¿Estás cansado de la imagen de perdedor que trasmites por no ser capaz de hablar ante otros?, ¿crees que te mereces tanto o más que otros compañeros la promoción de tu empresa, pero si no hablas en público no la vas a recibir? ¿Quieres lograr que tu negocio crezca? ¿Necesitas más ventas?.

Sea cual sea la razón por la que quieres hablar en público es importante que medites en ella pues te puede dar el coraje de superarte a ti mismo y aceptar como un reto el superar tu miedo de hablar en público.

 

Practica y aprenderás a superar miedo de hablar en público

 

La práctica y el ensayo son fundamentales para ganar seguridad y confianza para expresarse frente a otros. Ya sea frente al espejo en voz alta, frente a amigos o en la mente, es necesaria la práctica, aseguran los expertos. Cuanto más se ensaye un discurso, más sencillo y natural te resultará. Puedes incluso memorizar la introducción, la conclusión y lasmiedo de hablar en publico principales ideas para generar un mayor impacto y reducir el riesgo de olvidar lo que decías.

4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

Si aún no cuentas con el hábito de leer desarróllalo, leer buenos libros y escuchar a otros oradores te dará información muy valiosa para hablar ante otros.Para superar el miedo de hablar en público debes, por sobre todas las cosas, tener determinación. No será fácil, te podrá tomar un tiempo, pero cuando logres dominar el miedo a hablar en público podrás tener la satisfacción de que te diriges al éxito profesional. 

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Como usar  las Pausas al Hablar en Público

Como usar las Pausas al Hablar en Público

Como usar las Pausas al Hablar en Público

El buen uso de las pausas es fundamental para la comprensión del lenguaje hablado. Y además, sirve para resaltar los puntos principales por eso, si deseas dirigirte a un público con elegancia y fluidez es de suma importancia que aprendas como dar buen uso a las pausas.

La música es agradable no solo por el sonido, sino por las pausas que hay entre las notas, sin la variación entre el sonido y el silencio no habría ritmo.  

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Uso de las pausas en la oratoria 

Ya sea que esté pronunciando un discurso o conversando con alguien si no se   Introducen pausas oportunas al hablar, quizá no se capte su mensaje y parezca que habla de forma atropellada y confusa. En efecto, el empleo correcto de las pausas aporta claridad al lenguaje. También permite enfatizar los puntos principales, de modo que calen hondo en el público. Un ejemplo de lo que puede pasar si no hacemos bien las pausas en nuestras oraciones:

  •  Rosa, te llama pedro.
  •  Rosa te llama, pedro.

Para más ver: Como hablar con claridad

Tipos de pausas:

– Pausas de transición

Son las que hacemos para pasar de un punto principal al siguiente. Una breve interrupción dará al auditorio la oportunidad de reflexionar en lo dicho, asimilarlo, captar el cambio de dirección y entender el siguiente punto con mayor claridad. Hacer un silencio entre dos ideas es tan importante como bajar el paso al doblar la esquina para pasar de una calle a otra. Muchas veces una razón por la que algunos oradores hablan precipitadamente, sin pausas entre las ideas, es que tratan de abarcar demasiada información.

A veces es un reflejo de su habla diaria, o quizá toda la gente que los rodea se expresa de igual modo. Pero el apresuramiento impide enseñar con eficacia. Si usted cree que vale la pena que sus oyentes escuchen y recuerden las ideas que desea comunicarles, dedique suficiente tiempo a desarrollarlas de forma que se destaquen. Tenga en cuenta que, para transmitir las ideas con claridad, las pausas son imprescindibles.

Si va a pronunciar un discurso valiéndose de un esquema, organice este de manera que sea obvio dónde introducir una pausa entre dos puntos principales. En el caso de un discurso leído, haga marcas en los lugares donde se produce el cambio de una idea central a otra. Las pausas  de transición serán, por regla general, más prolongadas que las relacionadas con la puntuación, pero no tanto que el discurso se vuelva tedioso. Si las hace demasiado largas, dará la impresión de que no se ha preparado bien y no sabe cómo continuar.  

– Pausas de énfasis

Las pausas que preceden o siguen a una afirmación o pregunta pronunciada con mayor intensidad sirven para dar énfasis, a menudo de forma impactante. O bien crean expectación por lo que sigue. Determine cuál de los dos efectos desea lograr. Tenga presente, sin embargo, que tales pausas deben limitarse a las afirmaciones de verdadera importancia; de lo contrario, estas últimas perderán su valor.

– Pausas exigidas por las circunstancias

De vez en cuando ocurren diversas circunstancias que obligan a interrumpir la exposición. En una exposición o discursó, si el ruido es muy fuerte, puede elevar la voz y proseguir; pero si es intenso y prolongado, debe detenerse, ya que el auditorio no le prestaría atención de todas formas. Así pues, válgase de los silencios para ayudar a sus oyentes a obtener pleno provecho de la valiosa información que pretende transmitirles.   

– Pausas que invitan a responder

Cuando hagas preguntas que inducen a tus oyentes a reflexionar tienes que hacer una pausa lo bastante larga para que tu auditorio se conteste mentalmente la cuestión que tú has planteado con dicha pregunta, si no haces ese silencio gran parte del beneficio de la pregunta se perderá.   Naturalmente, no solo hay que hacer silencios cuando se está pronunciando un discurso o una exposición sino también hay que cultivar este aspecto de la oratoria al tener conversaciones con las personas.

Para que haya conversación, es necesario que se intercambien ideas. Los demás se sentirán más inclinados a escucharlo si usted los escucha a ellos y se interesa por lo que dicen. Por eso, haga pausas de duración suficiente para que puedan expresarse.

Como lograr dominar el uso de las pausas  

  • Al leer, fíjese bien en la puntuación.
  • Escuche a los buenos oradores y observe dónde sitúan las pausas y cuánto duran estas.
  • Cuando diga algo que desee que se recuerde, haga una pausa para que cale hondo en su auditorio.
  • Al conversar con otra persona, pídale su opinión y escuche su respuesta.

Una pausa es un momento de silencio y, como bien se ha dicho, el silencio rompe la monotonía, da énfasis, atrae la atención y es agradable al oído. Por eso el empleo adecuado de las pausas es todo un arte. Cuando se hace buen uso de ellas, las ideas se transmiten con mayor claridad y se recuerdan por más tiempo.

Como usar las Pausas al Hablar en Público

 El buen uso de las pausas es fundamental para la comprensión del lenguaje hablado. Y además, sirve para resaltar los puntos principales por eso, si deseas dirigirte a un público con elegancia y fluidez es de suma importancia que aprendas como dar buen uso a las pausas.

La música es agradable no solo por el sonido, sino por las pausas que hay entre las notas, sin la variación entre el sonido y el silencio no habría ritmo.  

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Uso de las pausas en la oratoria 

Ya sea que esté pronunciando un discurso o conversando con alguien si no se   Introducen pausas oportunas al hablar, quizá no se capte su mensaje y parezca que habla de forma atropellada y confusa. En efecto, el empleo correcto de las pausas aporta claridad al lenguaje. También permite enfatizar los puntos principales, de modo que calen hondo en el público. Un ejemplo de lo que puede pasar si no hacemos bien las pausas en nuestras oraciones:

  •  Rosa, te llama pedro.
  •  Rosa te llama, pedro.

Para más ver: Como hablar con claridad

Tipos de pausas:

– Pausas de transición

Son las que hacemos para pasar de un punto principal al siguiente. Una breve interrupción dará al auditorio la oportunidad de reflexionar en lo dicho, asimilarlo, captar el cambio de dirección y entender el siguiente punto con mayor claridad. Hacer un silencio entre dos ideas es tan importante como bajar el paso al doblar la esquina para pasar de una calle a otra. Muchas veces una razón por la que algunos oradores hablan precipitadamente, sin pausas entre las ideas, es que tratan de abarcar demasiada información.

A veces es un reflejo de su habla diaria, o quizá toda la gente que los rodea se expresa de igual modo. Pero el apresuramiento impide enseñar con eficacia. Si usted cree que vale la pena que sus oyentes escuchen y recuerden las ideas que desea comunicarles, dedique suficiente tiempo a desarrollarlas de forma que se destaquen. Tenga en cuenta que, para transmitir las ideas con claridad, las pausas son imprescindibles.

Si va a pronunciar un discurso valiéndose de un esquema, organice este de manera que sea obvio dónde introducir una pausa entre dos puntos principales. En el caso de un discurso leído, haga marcas en los lugares donde se produce el cambio de una idea central a otra. Las pausas  de transición serán, por regla general, más prolongadas que las relacionadas con la puntuación, pero no tanto que el discurso se vuelva tedioso. Si las hace demasiado largas, dará la impresión de que no se ha preparado bien y no sabe cómo continuar.  

– Pausas de énfasis

Las pausas que preceden o siguen a una afirmación o pregunta pronunciada con mayor intensidad sirven para dar énfasis, a menudo de forma impactante. O bien crean expectación por lo que sigue. Determine cuál de los dos efectos desea lograr. Tenga presente, sin embargo, que tales pausas deben limitarse a las afirmaciones de verdadera importancia; de lo contrario, estas últimas perderán su valor.

– Pausas exigidas por las circunstancias

De vez en cuando ocurren diversas circunstancias que obligan a interrumpir la exposición. En una exposición o discursó, si el ruido es muy fuerte, puede elevar la voz y proseguir; pero si es intenso y prolongado, debe detenerse, ya que el auditorio no le prestaría atención de todas formas. Así pues, válgase de los silencios para ayudar a sus oyentes a obtener pleno provecho de la valiosa información que pretende transmitirles.   

– Pausas que invitan a responder

Cuando hagas preguntas que inducen a tus oyentes a reflexionar tienes que hacer una pausa lo bastante larga para que tu auditorio se conteste mentalmente la cuestión que tú has planteado con dicha pregunta, si no haces ese silencio gran parte del beneficio de la pregunta se perderá.   Naturalmente, no solo hay que hacer silencios cuando se está pronunciando un discurso o una exposición sino también hay que cultivar este aspecto de la oratoria al tener conversaciones con las personas.

Para que haya conversación, es necesario que se intercambien ideas. Los demás se sentirán más inclinados a escucharlo si usted los escucha a ellos y se interesa por lo que dicen. Por eso, haga pausas de duración suficiente para que puedan expresarse.

Como lograr dominar el uso de las pausas  

– Al leer, fíjese bien en la puntuación.

– Escuche a los buenos oradores y observe dónde sitúan las pausas y cuánto duran estas.

– Cuando diga algo que desee que se recuerde, haga una pausa para que cale hondo en su auditorio.

– Al conversar con otra persona, pídale su opinión y escuche su respuesta.

Una pausa es un momento de silencio y, como bien se ha dicho, el silencio rompe la monotonía, da énfasis, atrae la atención y es agradable al oído. Por eso el empleo adecuado de las pausas es todo un arte. Cuando se hace buen uso de ellas, las ideas se transmiten con mayor claridad y se recuerdan por más tiempo.