Como hablar con claridad

Como hablar con claridad

Como hablar con claridad

Las palabras que no se entienden bien no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extraño. En efecto, estará hablando al aire.

Hablar con claridad permite que los demás entiendan lo que decimos y contribuye a que nos tomen en serio.

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Obstáculos para hablar con claridad.

No abrir bien boca. Cuando los músculos de las mandíbulas están rígidos y los labios apenas se mueven, los sonidos salen apagados. Por otro lado, hablar muy rápido es como reproducir la grabación a mayor velocidad de la debida. Aunque se oigan todas las palabras, se obtiene poco beneficio.

Con frecuencia, sin embargo, la razón por la que no se entienden las palabras es que no se articulan bien, es decir, no se pronuncian las vocales y las consonantes de manera diferenciada y con las pausas oportunas. Hay quienes, además, omiten sílabas y sonidos. Cuando se unen los términos indiscriminadamente, los oyentes captan algunas ideas y frases, pero tienen que imaginarse el resto de lo que dice la persona. Así pues, la mala dicción puede disminuir la eficacia del habla.

En algunos casos, el problema se debe a defectos en los órganos de la voz. Pero aun con tales impedimentos se puede mejorar considerablemente si se ponen en práctica las sugerencias de este artículo.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Cómo lograrlo.  

  • Hable más despacio.

    Esfuércese por no comerse ninguna sílaba, pruebe hacerlo con algunos trabalenguas. Al principio, su pronunciación puede parecer exagerada; pero, con la práctica irá recuperando la naturalidad. Para que la expresión sea fluida, deberá unir ciertas palabras, pero no lo haga si existe el riesgo de que se oscurezca su significado. Aunque al hacer los ejercicios para hablar con claridad hablara y leerá con una precisión exagerada, tenga cuidado de que no se convierta en su modo habitual de expresarse, pues resultaría incomodo, poco natural.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

  • Mantenga la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho.

    Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

  • Aprenda a relajarse.

    Si la mandíbula y los labios están tensos, la boca no se abrirá bien y la voz saldrá a través de los dientes, con un sonido áspero, apagado y poco definido. Ahora bien, tal relajación no debe llegar al extremo de producir una pronunciación descuidada, sino que ha de equilibrarse con el hábito de articular los sonidos con claridad.

  • Lea en voz alta.

    Al leer observe bien cómo usa los órganos del habla. ¿Abre la boca lo suficiente? Tenga presente que la lengua no es el único órgano implicado, aunque es uno de los más activos. El cuello, la mandíbula inferior, los labios, los músculos faciales y los músculos de la garganta también intervienen en el proceso. ¿Habla sin realizar movimientos faciales? En tal caso, hay muchas probabilidades de que su articulación sea un poco confusa.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

  • Grabe su voz.

    Hable con naturalidad, como lo haría en el día a día. Al escucharse, tal vez perciba que ciertas palabras no se entienden con claridad. Fíjese en si las articula mal, las pronuncia con poca intensidad o las corta, e intente determinar la causa. Por lo general, se puede remediar el problema poniendo en práctica las sugerencias antes presentadas.

Recuerde abrir la boca un poco más de lo que acostumbra y a articular aún con mayor cuidado. Respire hondo y hable despacio. Si cecea, retire la lengua de los dientes incisivos al pronunciar el sonidoEn caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere.

En caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere hablar con claridad está a su alcance. Pero requiere tiempo, paciencia y trabajo. ¿Está usted dispuesto? Si es así se sentirá muy feliz de haberlo hecho… y lo mismo se sentirán sus oyentes.

RESUMEN

  • Cuando hable y lea, pronuncie todas las palabras claramente: con buena dicción, con suficiente volumen y a un ritmo moderado.
  • Mantenga la cabeza erguida y abra la boca lo suficiente.
  • Practique la relajación del cuello, la mandíbula, los labios y los músculos faciales y de la garganta.

Como hablar con claridad

Las palabras que no se entienden bien no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extraño. En efecto, estará hablando al aire.

Hablar con claridad permite que los demás entiendan lo que decimos y contribuye a que nos tomen en serio.

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Obstáculos para hablar con claridad.

No abrir bien boca. Cuando los músculos de las mandíbulas están rígidos y los labios apenas se mueven, los sonidos salen apagados. Por otro lado, hablar muy rápido es como reproducir la grabación a mayor velocidad de la debida. Aunque se oigan todas las palabras, se obtiene poco beneficio.

Con frecuencia, sin embargo, la razón por la que no se entienden las palabras es que no se articulan bien, es decir, no se pronuncian las vocales y las consonantes de manera diferenciada y con las pausas oportunas. Hay quienes, además, omiten sílabas y sonidos. Cuando se unen los términos indiscriminadamente, los oyentes captan algunas ideas y frases, pero tienen que imaginarse el resto de lo que dice la persona. Así pues, la mala dicción puede disminuir la eficacia del habla.

En algunos casos, el problema se debe a defectos en los órganos de la voz. Pero aun con tales impedimentos se puede mejorar considerablemente si se ponen en práctica las sugerencias de este artículo.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Cómo lograrlo.  

  • Hable más despacio.

    Esfuércese por no comerse ninguna sílaba, pruebe hacerlo con algunos trabalenguas. Al principio, su pronunciación puede parecer exagerada; pero, con la práctica irá recuperando la naturalidad. Para que la expresión sea fluida, deberá unir ciertas palabras, pero no lo haga si existe el riesgo de que se oscurezca su significado. Aunque al hacer los ejercicios para hablar con claridad hablara y leerá con una precisión exagerada, tenga cuidado de que no se convierta en su modo habitual de expresarse, pues resultaría incomodo, poco natural.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

  • Mantenga la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho.

    Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

  • Aprenda a relajarse.

    Si la mandíbula y los labios están tensos, la boca no se abrirá bien y la voz saldrá a través de los dientes, con un sonido áspero, apagado y poco definido. Ahora bien, tal relajación no debe llegar al extremo de producir una pronunciación descuidada, sino que ha de equilibrarse con el hábito de articular los sonidos con claridad.

  • Lea en voz alta.

    Al leer observe bien cómo usa los órganos del habla. ¿Abre la boca lo suficiente? Tenga presente que la lengua no es el único órgano implicado, aunque es uno de los más activos. El cuello, la mandíbula inferior, los labios, los músculos faciales y los músculos de la garganta también intervienen en el proceso. ¿Habla sin realizar movimientos faciales? En tal caso, hay muchas probabilidades de que su articulación sea un poco confusa.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

  • Grabe su voz.

    Hable con naturalidad, como lo haría en el día a día. Al escucharse, tal vez perciba que ciertas palabras no se entienden con claridad. Fíjese en si las articula mal, las pronuncia con poca intensidad o las corta, e intente determinar la causa. Por lo general, se puede remediar el problema poniendo en práctica las sugerencias antes presentadas.

Recuerde abrir la boca un poco más de lo que acostumbra y a articular aún con mayor cuidado. Respire hondo y hable despacio. Si cecea, retire la lengua de los dientes incisivos al pronunciar el sonidoEn caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere.

En caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere hablar con claridad está a su alcance. Pero requiere tiempo, paciencia y trabajo. ¿Está usted dispuesto? Si es así se sentirá muy feliz de haberlo hecho… y lo mismo se sentirán sus oyentes.

RESUMEN

  • Cuando hable y lea, pronuncie todas las palabras claramente: con buena dicción, con suficiente volumen y a un ritmo moderado.
  • Mantenga la cabeza erguida y abra la boca lo suficiente.
  • Practique la relajación del cuello, la mandíbula, los labios y los músculos faciales y de la garganta.
Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Si la pronunciación de una persona es muy mala, puede ser que hasta comunique ideas equivocadas a la mente de su auditorio, lo cual sería definitivamente indeseable. Cuando usted oye a alguien pronunciar mal una palabra en su discurso, el efecto general es que brilla en su mente como una luz o señal de parada. Es posible que usted hasta deje de seguir el hilo del argumento de la persona y empiece a pensar en la palabra que no pronunció bien. Ésta puede hacer que usted deje de prestar atención a lo que se está diciendo y la ponga en cómo se está diciendo. 

La pronunciación es un aspecto muy importante de la oratoria. Es importante evitar que nuestra presentación sufra una mancha debido a pronunciación deficiente. Esto es algo que se puede corregir fácilmente si le damos adecuada atención.

 

Problemas de pronunciación. 

 

  Hay tres tipos generales de problemas:

  • El primero es la pronunciación definitivamente errónea, en que el acento no se coloca en el lugar correcto o a las letras se les da el sonido incorrecto. 
  • El Segundo es la pronunciación que es correcta pero exagerada, demasiado precisa, dando la impresión de cosa afectada, hasta exhibición de superioridad, y esto no es deseable. 
  • El tercer problema es el habla descuidada, caracterizada por un constante “emborronar” de palabras, juntar demasiado las sílabas o dejar algunas sin pronunciar y otras cosas por el estilo.

 

Puntos que debe evitar. 

En lo que se refiere a la pronunciación, deben tenerse en cuenta varios aspectos. Por una parte, la precisión exagerada puede parecer artificial e incluso pedante, al igual que las pronunciaciones que ya no son de uso general. Con ellas solo se lograría centrar la atención en uno mismo. Por otra parte, conviene no irse al otro extremo y hablar de forma descuidada.

Frecuentemente en nuestra habla de todos los días usamos palabras con las cuales estamos bien
familiarizados; por lo tanto, la pronunciación no es gran problema en lo que respecta a esto. El problema mayor surge en la lectura. Es importante que los oradores lean mucho, tanto en público como particularmente. Es importante que la lectura sea exacta, que las pronunciaciones sean correctas. Si no lo es, dará la impresión de que no sabemos de qué estamos hablando. También aparta la atención de lo que usted tiene que decir.

Recuerde en algunos idiomas, las pronunciaciones aceptables varían de un país a otro, y hasta dentro de un mismo país. De hecho, los diccionarios de ciertas lenguas recogen más de una pronunciación correcta para determinadas palabras.

Además, en los casos en que varias naciones comparten un mismo idioma, es frecuente que cada una tenga su acento característico. Sobre todo, cuando no se ha tenido mucho acceso a la educación o cuando la lengua que se habla no es la materna, da muy buenos resultados escuchar con atención a los que hablan bien el idioma a fin de imitar su pronunciación.

 

CÓMO MEJORAR LA PRONUNCIACIÓN.

 

Muchas personas no se dan cuenta de que su pronunciación es un tanto deficiente. Si una persona le señala que debe mejorar en algún aspecto, tómelo como una muestra de bondad y agradézcalo. Una vez que conozca el problema, ¿qué medidas puede tomar para superarlo?

Si usted tiene un problema con la pronunciación, no le será difícil corregirlo cuando se concentre en ello. Aun discursantes u oradores experimentados, cuando tienen alguna lectura, sacan el diccionario y buscan palabras con las cuales no están bien familiarizados. Ellos no hacen simplemente un conato de pronunciación en cuanto a ellas. Por eso, use el diccionario.

Otra manera en que se puede mejorar la pronunciación es leyéndole a otra persona, especialmente a alguien que sí pronuncia las palabras bien, y pedirle que lo detenga y lo corrija cada vez que usted cometa un error.

Otro método es escuchando cuidadosamente a los buenos discursantes. Mientras escucha; note especialmente las palabras que pronuncian de manera diferente a usted. Escríbalas; investíguelas en el diccionario y practíquelas. Pronto usted también tendrá pronunciación correcta. La presentación con afluencia y como en conversación, junto con la pronunciación correcta, grandemente mejorarán su expresión hablada.

 

Resumen

 

  • Preste atención a cómo están escritas las palabras y consulte las reglas de acentuación en caso necesario.
  • Pida a un buen lector que lo escuche y le aconseje.
  • Observe cómo pronuncian quienes tienen buena dicción; compare la forma en que lo hacen con la suya.

 

Recuerda que el fin de la oratoria es presentar una idea de forma clara y precisa y convencer mediante la palabra. Una buena pronunciación proporciona la debida comprensión de lo que se diga, lo cual constituye una buena manera de mantener y desarrollar el interés de los oyentes por lo que decimos.

 

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

 

La pronunciación es un aspecto muy importante de la oratoria. Es importante evitar que nuestra presentación sufra una mancha debido a pronunciación deficiente. Esto es algo que se puede corregir fácilmente si le damos adecuada atención.

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La Pronunciación.

  

Si la pronunciación pronunciacion-en-inglesde un individuo es muy mala, puede ser que hasta comunique ideas equivocadas a la mente de su auditorio, lo cual sería definitivamente indeseable. Cuando usted oye a alguien pronunciar mal una palabra en su discurso, el efecto general es que brilla en su mente como una luz o señal de parada. Es posible que usted hasta deje de seguir el hilo del argumento de la persona y empiece a pensar en la palabra que no pronunció bien. Ésta puede hacer que usted deje de prestar atención a lo que se está diciendo y la ponga en cómo se está diciendo.

 

Problemas de pronunciación.

 

 Hay tres tipos generales de problemas:

  • El primero es la pronunciación definitivamente errónea, en que el acento no se coloca en el lugar correcto o a las letras se les da el sonido incorrecto. 
  • El Segundo es la pronunciación que es correcta pero exagerada, demasiado precisa, dando la impresión de cosa afectada, hasta exhibición de superioridad, y esto no es deseable. 
  • El tercer problema es el habla descuidada, caracterizada por un constante “emborronar” de palabras, juntar demasiado las sílabas o dejar algunas sin pronunciar y otras cosas por el estilo.

 

Puntos que debe evitar.

 

En lo que se refiere a la pronunciación, deben tenerse en cuenta varios aspectos. Por una parte, la precisión exagerada puede parecer artificial e incluso pedante, al igual que las pronunciaciones que ya no son de uso general. Con ellas solo se lograría centrar la atención en uno mismo. Por otra parte, conviene no irse al mejorar pronunciacion otro extremo y hablar de forma descuidada.

Frecuentemente en nuestra habla de todos los días usamos palabras con las cuales estamos bien
familiarizados; por lo tanto la pronunciación no es gran problema en lo que respecta a esto. El problema mayor surge en la lectura. Es importante que los oradores lean mucho, tanto en público como particularmente. Es importante que la lectura sea exacta, que las pronunciaciones sean correctas. Si no lo es, dará la impresión de que no sabemos de qué estamos hablando. También aparta del mensaje la atención.

Recuerde en algunos idiomas, la pronunciaciones aceptables varían de un país a otro, y hasta dentro de un mismo país. De hecho, los diccionarios de ciertas lenguas recogen más de una pronunciación correcta para determinadas palabras.

Además, en los casos en que varias naciones comparten un mismo idioma, es frecuente que cada una tenga su acento característico. Sobre todo cuando no se ha tenido mucho acceso a la educación o cuando la lengua que se habla no es la materna, da muy buenos resultados escuchar con atención a los que hablan bien el idioma a fin de imitar su pronunciación.

 

CÓMO MEJORAR LA PRONUNCIACIÓN.

  

Muchas personas no se dan cuenta de que su pronunciación es un tanto deficiente. Si una persona le señala que debe mejorar en algún aspecto, tómelo como una muestra de bondad y agradézcalo. Una vez que conozca el problema, ¿qué medidas puede tomar para superarlo?

Si usted tila pronunciacion ene un problema con la pronunciación, no le será difícil corregirlo cuando se concentre en ello. Aun discursantes
u oradores experimentados, al recibir una asignación de lectura, sacan el diccionario y buscan palabras con las cuales no están bien familiarizados. Ellos no hacen simplemente un conato de pronunciación en cuanto a ellas. Por eso, use el diccionario.

Otra manera en que se puede mejorar la pronunciación es leyéndole a otra persona, especialmente a alguien que sí pronuncia las palabras bien, y pedirle que lo detenga y lo corrija cada vez que usted cometa un error.

Otro método es escuchando cuidadosamente a los buenos discursantes. Piense mientras escucha; note especialmente las palabras que pronuncian de manera diferente a usted. Escríbalas; investíguelas en el diccionario y practíquelas. Pronto usted también tendrá pronunciación correcta. La presentación con afluencia y como en conversación, junto con la pronunciación correcta, grandemente mejorarán su expresión hablada.

 

Resumen

 

  • Preste atención a cómo están escritas las palabras y consulte las reglas de acentuación en caso necesario.
  • Pida a un buen lector que lo escuche y le aconseje.
  • Observe cómo pronuncian quienes tienen buena dicción; compare la forma en que lo hacen con la suya.

 

Recuerda que el fin de la oratoria es presentar una idea de forma clara y precisa y convencer mediante la palabra. Una buena pronunciación  proporciona la debida comprensión de lo que se diga, lo cual constituye una buena manera de mantener y desarrollar el interés de los oyentes hacía nuestro mensaje.

  

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

 Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

 

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

Como Ser un Excelente Orador

Como Ser un Excelente Orador

Como Ser un Excelente Orador

A la mayoría de la gente no le gusta dar discursos o presentaciones en público. De hecho, temen hablar en público. Pero a menudo las circunstancias los obligan a pronunciar un discurso o hacer una presentación.

 Y a usted quizás le sorprenda  que esta “calamidad” azota a millones de personas. Vital Speeches of the Day informa que en un día medio en ciudades como Los Ángeles y Nueva York se reúnen miles de auditorios. Y hace notar: “Todos quieren un orador.”

miedo a hablar en publicoSí, ya sea en relación con la escuela, su trabajo o una organización a la cual usted pertenezca, es probable que tarde o temprano USTED tendrá que dirigir la palabra a un auditorio. Si no está esperando ansiosamente el día (¡a menos que sea para salir de ello!), quizás aprecie unas pocas pautas que pueden eliminar algo del “sufrimiento” de la oratoria pública.

 

¿Por qué es tan difícil pronunciar un discurso?

 

Primero, es prudente meditar en cuanto a por qué el pronunciar un discurso puede ser algo tan penoso. A usted probablemente le gusta hablar. Y no obstante hay muchos “fenómenos” extraños que quizás le hayan afligido al presentarse ante un grupo… rodillas temblorosas, transpiración, labios trémulos y sequedad en la boca. ¿Por qué? Probablemente porque, aunque usted se siente animado al conversar con hablar en publicootra persona, se siente intimidado por un grupo de personas.

Los individuos forman una masa a la cual llamamos “auditorio.” Un auditorio exige algo de un orador. Además, si usted no pronuncia discursos con regularidad, sin duda se siente como un aficionado, falto de experiencia.

Finalmente, es cosa bien sabida que para muchas personas la mayoría de los discursos (y, por tanto, los oradores) son aburridos. Una queja muy corriente es: ‘Los conferenciantes que realmente no dicen nada me dejan frustrado.’ Por eso, le puede inquietar la idea de que su discurso sea una prueba dolorosa tanto para los que lo escuchan como para usted. 

¿Qué puede ser útil para compensar todo esto? Es obvio que, puesto que usted es un individuo y los auditorios varían grandemente, ninguna “fórmula” en particular puede abarcar todas las situaciones. Aun así, hay varios elementos que usted no puede pasar por alto si espera vencer sus temores y lograr convencer a un auditorio.

 

La preparación hace a un verdadero orador

 

Los maestros de la oratoria pública a menudo declaran: “¡La clave está en la preparación!” Aunque esto es válido, a menudo el oyente lo interpreta mal creyendo que significa ‘Es preciso saber grandes cantidades de hechos y estadísticas acerca del tema.’ Por el contrario, a fin de hacer lo mejor que usted pueda debe prepararse de dos maneras:

el estudio es la clave   1- No solo familiarizarse con el tema, sino componer un mensaje definido para la ocasión.

   2- Meditar seriamente en cuanto a cuál es la mejor manera de transmitir el mensaje a ese auditorio en particular.

Considere los méritos de estas dos maneras. Aunque lo bien que usted diga las palabras es importante, lo que usted diga —su mensaje— es más importante. Quizás necesite refinar su estilo, pero si su material está claro, su argumentación es sólida, por lo general usted le lleva ventaja al orador ingenioso y astuto que embelese a su auditorio sin verdaderamente decirles nada. Tal hombre es un entretenedor, no un orador informativo. Con el tiempo, la gente no lo tomará en serio. 

Un orador experimentado dijo animadoramente: “Tenga algo que decir. Levántese y dígalo. Siéntese. Nadie ha salido aún con un método superior.” Sí, uno puede, sin un solo adorno, influir grandemente en otros si su discurso es positivo y va al grano. 

 Además, si, mientras usted se prepara, tiene presentes a los que compondrán su auditorio —los antecedentes de éstos, y lo que a usted le parece que actualmente opinan sobre el tema— esto le ayudará a incluir material específico que será apropiado para ellos. El reconocer las circunstancias locales, hacer aplicación a la vida personal de ellos, explicar por qué esto les es importante a sus familias… éstos son los métodos de razonar que llevan más peso. Una aplicación de esa índole puede tomar un material abstracto y ‘bajarlo de las nubes,’ poniéndolo en la realidad del vivir diario.

Para saber mas mire el articulo 4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

 

Familiarícese con su auditorio

 

A este respecto, un orador que ha estado pronunciando conferencias por más de dieciséis años hizo notar: “He hallado que cuando me refiero a lugares o costumbres locales, mi auditorio se reanima. Por ejemplo, quizás les pregunte: ‘¿Les parece a ustedes que un hombre que vive en la calle ————, aquí mismo en la Ciudad de ————, se interesa en esta cuestión?’ He animado a otros oradores a esforzarse por aplicar su discurso a su auditorio de cualquier modo de buen gusto que a ellos les sea natural.” Conozca al auditorio

Si usted no sabe mucho acerca de su auditorio, un poco de investigación (como hablar con alguien que sí sepa) pudiera contribuir más a su presentación que horas adicionales de investigación en el tema mismo. Y aun cuando esto no sea posible, es probable que usted sepa al menos la composición general del grupo. ¿Estará compuesto el auditorio de vendedores, comerciantes, amas de casa o personas de edad avanzada? ¿No pudiera usted determinar qué aspectos de su tema les serían más útiles y por eso más interesantes?

 

 Resalte sus puntos principales

De modo que, prepárese bien, pero prepárese con el fin de comunicar sus ideas. ¿Está usted seguro de que puede identificar claramente sus puntos principales? Si usted no puede hacerlo, ¿Cómo pudieran entenderlos sus oyentes? Después de escoger sus puntos principales, usted debe determinar cuánto puede explicar eficazmente en el tiempo que se le ha concedido. Entonces medite en cómo realzar ese mensaje. Por supuesto, todo esto significa que usted tiene que escribir su discurso (o por lo menos tomar algunas notas) y disponer el material en orden lógico.  

Sin embargo, en cuanto a la cantidad de notas que debe usarse al pronunciar el discurso, hasta los expertos están en desacuerdo… pues animan cualquier cosa entre ‘solo unas cuantas’ hasta un escrito de palabra por palabra. Pero sí concuerdan en estos aspectos: Nunca hable del tema simplemente del modo que usted lo recuerda; tenga algunas notas como pauta. No memorice y recite su discurso. Gran parte de su auditorio pudiera ‘estar pendiente de cada palabra,’ ¡pero solo para ver si usted las recuerda todas! 

Para saber mas mire el articulo Técnicas de la oratoria: la improvisación

Ahora bien los que han visto a un orador poderoso en acción quizás arguyan en contra de dar énfasis a un mensaje definido apropiado a un auditorio en particular. Quizás se explayen en las virtudes de la atracción, el impulso y el entusiasmo personal. Pero, antes de juzgar, examine el efecto de esta ‘preparación con dos fines’ en el orador renuente.

 

Un Buen orador hace que su material poderoso

  

un buen orador hace a su material poderoso¡Piense que, aunque usted quizás se sienta débil, su mensaje será poderoso!

Por tanto, si usted cree en su material es importancia, naturalmente tendrá convicción… una sinceridad cordial que la gente sentirá y en la cual confiará. Por medio de concentrarse en su información, su presentación no debería perder el impacto emocional. Por el contrario, debe dejar que sus sentimientos emanen del tema mismo; así sus emociones, ademanes y gestos serán genuinos. Usted parecerá dedicado y será convincente. Mantendrá absorto a su auditorio. Dará a la gente motivo para actuar.

 Por otra parte, si usted se preocupa indebidamente por su atavío, la impresión que está haciendo o su “estilo,” se manifestará en su presentación. Distraerá y oscurecerá la presentación.

Además, un mensaje definido contribuye a la presentación dándole a usted mejor control del tiempo. Así no estará divagando por demasiado tiempo, como hacen muchos oradores. ¿Por qué no practica en alta voz y verifica cuánto tiempo le lleva el pronunciar su discurso? La práctica oral quizás parezca tonta, pero le sorprenderá lo que ésta puede hacer para su confianza y el control de su tiempo.

 

Los peligros a la hora de ser un buen orador

 

Hay dos “zonas peligrosas” de las cuales uno debe apartarse al usar este modo de abordar la oratoria pública.   

  • La primera  es la tendencia a dejarse llevar por todos los hechos interesantes que su investigación ha desenterrado y apiñarlos en uno de esos discursos “que nunca tienen fin.” No, hay que recordar que la mayor parte de su investigación es para prepararlo a usted… a fin de que tenga un entendimiento completo del tema y se sienta confiado. En su discurso, por lo general solo tendrá tiempo para desarrollar tres puntos o a lo más cuatro.  
  • La segunda, es cuando uno está bien preparado la tendencia a ser muy complicado, no solo en el número de puntos, sino también en fraseología. Evite las palabras largas o la terminología que su auditorio quizás no entienda. Aun en un discurso técnico, al hablar a personas de un campo selecto, a menudo surgen dificultades acerca de diferentes opiniones en cuanto a ciertos “términos del oficio.”

Además, si usted cede ante cualquiera de estos peligros, pudiera dar la impresión de que se cree superior a su auditorio. Una impresión de esa clase nunca logra que la gente adopte su punto de vista. Más bien, la aleja. Lo cierto es que: la sencillez comunica empatía. Es obvio que usted está haciendo un esfuerzo por comunicarse y no está interesado en desperdiciar el tiempo de otros en un esfuerzo por realzar el  su yo.

Por todas estas razones, aunque es posible que usted nunca se sienta cómodo en cuanto a la oratoria pública, no se desespere. A pesar de un mundo que rebosa con lo que una autoridad llamó “discursos mortíferos”, usted puede aguantar la experiencia y hasta refrescar a otros. Hallará que muchas personas están ansiosas de aprender. Si usted verdaderamente dice algo, si usted muestra que quiere darles algo, quizás le sorprenda el resultado. El monstruo llamado “Auditorio” no es tan terrible después de todo y usted lograra convertirse en un excelente orador.

 

Como Ser un Excelente Orador

A la mayoría de la gente no le gusta dar discursos o presentaciones en público. De hecho, temen hablar en público. Pero a menudo las circunstancias los obligan a pronunciar un discurso o hacer una presentación.

 Y a usted quizás le sorprenda  que esta “calamidad” azota a millones de personas. Vital Speeches of the Day informa que en un día medio en ciudades como Los Ángeles y Nueva York se reúnen miles de auditorios. Y hace notar: “Todos quieren un orador.”

miedo a hablar en publicoSí, ya sea en relación con la escuela, su trabajo o una organización a la cual usted pertenezca, es probable que tarde o temprano USTED tendrá que dirigir la palabra a un auditorio. Si no está esperando ansiosamente el día (¡a menos que sea para salir de ello!), quizás aprecie unas pocas pautas que pueden eliminar algo del “sufrimiento” de la oratoria pública.

 

¿Por qué es tan difícil pronunciar un discurso?

 

Primero, es prudente meditar en cuanto a por qué el pronunciar un discurso puede ser algo tan penoso. A usted probablemente le gusta hablar. Y no obstante hay muchos “fenómenos” extraños que quizás le hayan afligido al presentarse ante un grupo… rodillas temblorosas, transpiración, labios trémulos y sequedad en la boca. ¿Por qué? Probablemente porque, aunque usted se siente animado al conversar con hablar en publicootra persona, se siente intimidado por un grupo de personas.

Los individuos forman una masa a la cual llamamos “auditorio.” Un auditorio exige algo de un orador. Además, si usted no pronuncia discursos con regularidad, sin duda se siente como un aficionado, falto de experiencia.

Finalmente, es cosa bien sabida que para muchas personas la mayoría de los discursos (y, por tanto, los oradores) son aburridos. Una queja muy corriente es: ‘Los conferenciantes que realmente no dicen nada me dejan frustrado.’ Por eso, le puede inquietar la idea de que su discurso sea una prueba dolorosa tanto para los que lo escuchan como para usted. 

¿Qué puede ser útil para compensar todo esto? Es obvio que, puesto que usted es un individuo y los auditorios varían grandemente, ninguna “fórmula” en particular puede abarcar todas las situaciones. Aun así, hay varios elementos que usted no puede pasar por alto si espera vencer sus temores y lograr convencer a un auditorio.

 

La preparación hace a un verdadero orador

 

Los maestros de la oratoria pública a menudo declaran: “¡La clave está en la preparación!” Aunque esto es válido, a menudo el oyente lo interpreta mal creyendo que significa ‘Es preciso saber grandes cantidades de hechos y estadísticas acerca del tema.’ Por el contrario, a fin de hacer lo mejor que usted pueda debe prepararse de dos maneras:

el estudio es la clave   1- No solo familiarizarse con el tema, sino componer un mensaje definido para la ocasión.

   2- Meditar seriamente en cuanto a cuál es la mejor manera de transmitir el mensaje a ese auditorio en particular.

Considere los méritos de estas dos maneras. Aunque lo bien que usted diga las palabras es importante, lo que usted diga —su mensaje— es más importante. Quizás necesite refinar su estilo, pero si su material está claro, su argumentación es sólida, por lo general usted le lleva ventaja al orador ingenioso y astuto que embelese a su auditorio sin verdaderamente decirles nada. Tal hombre es un entretenedor, no un orador informativo. Con el tiempo, la gente no lo tomará en serio. 

Un orador experimentado dijo animadoramente: “Tenga algo que decir. Levántese y dígalo. Siéntese. Nadie ha salido aún con un método superior.” Sí, uno puede, sin un solo adorno, influir grandemente en otros si su discurso es positivo y va al grano. 

 Además, si, mientras usted se prepara, tiene presentes a los que compondrán su auditorio —los antecedentes de éstos, y lo que a usted le parece que actualmente opinan sobre el tema— esto le ayudará a incluir material específico que será apropiado para ellos. El reconocer las circunstancias locales, hacer aplicación a la vida personal de ellos, explicar por qué esto les es importante a sus familias… éstos son los métodos de razonar que llevan más peso. Una aplicación de esa índole puede tomar un material abstracto y ‘bajarlo de las nubes,’ poniéndolo en la realidad del vivir diario.

Para saber mas mire el articulo 4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

 

Familiarícese con su auditorio

 

A este respecto, un orador que ha estado pronunciando conferencias por más de dieciséis años hizo notar: “He hallado que cuando me refiero a lugares o costumbres locales, mi auditorio se reanima. Por ejemplo, quizás les pregunte: ‘¿Les parece a ustedes que un hombre que vive en la calle ————, aquí mismo en la Ciudad de ————, se interesa en esta cuestión?’ He animado a otros oradores a esforzarse por aplicar su discurso a su auditorio de cualquier modo de buen gusto que a ellos les sea natural.” Conozca al auditorio

Si usted no sabe mucho acerca de su auditorio, un poco de investigación (como hablar con alguien que sí sepa) pudiera contribuir más a su presentación que horas adicionales de investigación en el tema mismo. Y aun cuando esto no sea posible, es probable que usted sepa al menos la composición general del grupo. ¿Estará compuesto el auditorio de vendedores, comerciantes, amas de casa o personas de edad avanzada? ¿No pudiera usted determinar qué aspectos de su tema les serían más útiles y por eso más interesantes?

 

 Resalte sus puntos principales

De modo que, prepárese bien, pero prepárese con el fin de comunicar sus ideas. ¿Está usted seguro de que puede identificar claramente sus puntos principales? Si usted no puede hacerlo, ¿Cómo pudieran entenderlos sus oyentes? Después de escoger sus puntos principales, usted debe determinar cuánto puede explicar eficazmente en el tiempo que se le ha concedido. Entonces medite en cómo realzar ese mensaje. Por supuesto, todo esto significa que usted tiene que escribir su discurso (o por lo menos tomar algunas notas) y disponer el material en orden lógico.  

Sin embargo, en cuanto a la cantidad de notas que debe usarse al pronunciar el discurso, hasta los expertos están en desacuerdo… pues animan cualquier cosa entre ‘solo unas cuantas’ hasta un escrito de palabra por palabra. Pero sí concuerdan en estos aspectos: Nunca hable del tema simplemente del modo que usted lo recuerda; tenga algunas notas como pauta. No memorice y recite su discurso. Gran parte de su auditorio pudiera ‘estar pendiente de cada palabra,’ ¡pero solo para ver si usted las recuerda todas! 

Para saber mas mire el articulo Técnicas de la oratoria: la improvisación

Ahora bien los que han visto a un orador poderoso en acción quizás arguyan en contra de dar énfasis a un mensaje definido apropiado a un auditorio en particular. Quizás se explayen en las virtudes de la atracción, el impulso y el entusiasmo personal. Pero, antes de juzgar, examine el efecto de esta ‘preparación con dos fines’ en el orador renuente.

 

Un Buen orador hace que su material poderoso

  

un buen orador hace a su material poderoso¡Piense que, aunque usted quizás se sienta débil, su mensaje será poderoso!

Por tanto, si usted cree en su material es importancia, naturalmente tendrá convicción… una sinceridad cordial que la gente sentirá y en la cual confiará. Por medio de concentrarse en su información, su presentación no debería perder el impacto emocional. Por el contrario, debe dejar que sus sentimientos emanen del tema mismo; así sus emociones, ademanes y gestos serán genuinos. Usted parecerá dedicado y será convincente. Mantendrá absorto a su auditorio. Dará a la gente motivo para actuar.

 Por otra parte, si usted se preocupa indebidamente por su atavío, la impresión que está haciendo o su “estilo,” se manifestará en su presentación. Distraerá y oscurecerá la presentación.

Además, un mensaje definido contribuye a la presentación dándole a usted mejor control del tiempo. Así no estará divagando por demasiado tiempo, como hacen muchos oradores. ¿Por qué no practica en alta voz y verifica cuánto tiempo le lleva el pronunciar su discurso? La práctica oral quizás parezca tonta, pero le sorprenderá lo que ésta puede hacer para su confianza y el control de su tiempo.

 

Los peligros a la hora de ser un buen orador

 

Hay dos “zonas peligrosas” de las cuales uno debe apartarse al usar este modo de abordar la oratoria pública.   

  • La primera  es la tendencia a dejarse llevar por todos los hechos interesantes que su investigación ha desenterrado y apiñarlos en uno de esos discursos “que nunca tienen fin.” No, hay que recordar que la mayor parte de su investigación es para prepararlo a usted… a fin de que tenga un entendimiento completo del tema y se sienta confiado. En su discurso, por lo general solo tendrá tiempo para desarrollar tres puntos o a lo más cuatro.  
  • La segunda, es cuando uno está bien preparado la tendencia a ser muy complicado, no solo en el número de puntos, sino también en fraseología. Evite las palabras largas o la terminología que su auditorio quizás no entienda. Aun en un discurso técnico, al hablar a personas de un campo selecto, a menudo surgen dificultades acerca de diferentes opiniones en cuanto a ciertos “términos del oficio.”

Además, si usted cede ante cualquiera de estos peligros, pudiera dar la impresión de que se cree superior a su auditorio. Una impresión de esa clase nunca logra que la gente adopte su punto de vista. Más bien, la aleja. Lo cierto es que: la sencillez comunica empatía. Es obvio que usted está haciendo un esfuerzo por comunicarse y no está interesado en desperdiciar el tiempo de otros en un esfuerzo por realzar el  su yo.

Por todas estas razones, aunque es posible que usted nunca se sienta cómodo en cuanto a la oratoria pública, no se desespere. A pesar de un mundo que rebosa con lo que una autoridad llamó “discursos mortíferos”, usted puede aguantar la experiencia y hasta refrescar a otros. Hallará que muchas personas están ansiosas de aprender. Si usted verdaderamente dice algo, si usted muestra que quiere darles algo, quizás le sorprenda el resultado. El monstruo llamado “Auditorio” no es tan terrible después de todo y usted lograra convertirse en un excelente orador.