Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

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Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

Cómo superar la tartamudez

Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

Albert: «La mejor forma que encuentro de decirle cómo el tartamudeo afecta mi vida es escribiendo lo que me sucedió hoy. Todo me fue bien hasta que fui a desayunar, y eso porque no tuve que hablar hasta ese entonces. Me fui a la cafetería de la esquina porque me había quedado dormido o, más bien, me había quedado en la cama pensando en el horrible día que me esperaba. Lo que yo quería era café y unos panecillos, pero pedí leche y avena porque sabía que iba a tartamudear mucho con las otras palabras y no quería que la dependiente que me fuera a atender sintiera lástima de mí. Y detesto la avena».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

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Cómo hablar con claridad

Cómo hablar con claridad

Cómo hablar con claridad

Las palabras que no se entienden bien no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extraño. En efecto, estará hablando al aire.

Hablar con claridad permite que los demás entiendan lo que decimos y contribuye a que nos tomen en serio.

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Obstáculos para hablar con claridad.

No abrir bien boca. Cuando los músculos de las mandíbulas están rígidos y los labios apenas se mueven, los sonidos salen apagados. Por otro lado, hablar muy rápido es como reproducir la grabación a mayor velocidad de la debida. Aunque se oigan todas las palabras, se obtiene poco beneficio.

Con frecuencia, sin embargo, la razón por la que no se entienden las palabras es que no se articulan bien, es decir, no se pronuncian las vocales y las consonantes de manera diferenciada y con las pausas oportunas. Hay quienes, además, omiten sílabas y sonidos. Cuando se unen los términos indiscriminadamente, los oyentes captan algunas ideas y frases, pero tienen que imaginarse el resto de lo que dice la persona. Así pues, la mala dicción puede disminuir la eficacia del habla.

En algunos casos, el problema se debe a defectos en los órganos de la voz. Pero aun con tales impedimentos se puede mejorar considerablemente si se ponen en práctica las sugerencias de este artículo.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Cómo lograrlo.  

  • Hable más despacio.

    Esfuércese por no comerse ninguna sílaba, pruebe hacerlo con algunos trabalenguas. Al principio, su pronunciación puede parecer exagerada; pero, con la práctica irá recuperando la naturalidad. Para que la expresión sea fluida, deberá unir ciertas palabras, pero no lo haga si existe el riesgo de que se oscurezca su significado. Aunque al hacer los ejercicios para hablar con claridad hablara y leerá con una precisión exagerada, tenga cuidado de que no se convierta en su modo habitual de expresarse, pues resultaría incomodo, poco natural.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

  • Mantenga la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho.

    Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

  • Aprenda a relajarse.

    Si la mandíbula y los labios están tensos, la boca no se abrirá bien y la voz saldrá a través de los dientes, con un sonido áspero, apagado y poco definido. Ahora bien, tal relajación no debe llegar al extremo de producir una pronunciación descuidada, sino que ha de equilibrarse con el hábito de articular los sonidos con claridad.

  • Lea en voz alta.

    Al leer observe bien cómo usa los órganos del habla. ¿Abre la boca lo suficiente? Tenga presente que la lengua no es el único órgano implicado, aunque es uno de los más activos. El cuello, la mandíbula inferior, los labios, los músculos faciales y los músculos de la garganta también intervienen en el proceso. ¿Habla sin realizar movimientos faciales? En tal caso, hay muchas probabilidades de que su articulación sea un poco confusa.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

  • Grabe su voz.

    Hable con naturalidad, como lo haría en el día a día. Al escucharse, tal vez perciba que ciertas palabras no se entienden con claridad. Fíjese en si las articula mal, las pronuncia con poca intensidad o las corta, e intente determinar la causa. Por lo general, se puede remediar el problema poniendo en práctica las sugerencias antes presentadas.

Recuerde abrir la boca un poco más de lo que acostumbra y a articular aún con mayor cuidado. Respire hondo y hable despacio. Si cecea, retire la lengua de los dientes incisivos al pronunciar el sonidoEn caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere.

En caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere hablar con claridad está a su alcance. Pero requiere tiempo, paciencia y trabajo. ¿Está usted dispuesto? Si es así se sentirá muy feliz de haberlo hecho… y lo mismo se sentirán sus oyentes.

RESUMEN

  • Cuando hable y lea, pronuncie todas las palabras claramente: con buena dicción, con suficiente volumen y a un ritmo moderado.
  • Mantenga la cabeza erguida y abra la boca lo suficiente.
  • Practique la relajación del cuello, la mandíbula, los labios y los músculos faciales y de la garganta.

Cómo hablar con claridad

Las palabras que no se entienden bien no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extraño. En efecto, estará hablando al aire.

Hablar con claridad permite que los demás entiendan lo que decimos y contribuye a que nos tomen en serio.

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Obstáculos para hablar con claridad.

No abrir bien boca. Cuando los músculos de las mandíbulas están rígidos y los labios apenas se mueven, los sonidos salen apagados. Por otro lado, hablar muy rápido es como reproducir la grabación a mayor velocidad de la debida. Aunque se oigan todas las palabras, se obtiene poco beneficio.

Con frecuencia, sin embargo, la razón por la que no se entienden las palabras es que no se articulan bien, es decir, no se pronuncian las vocales y las consonantes de manera diferenciada y con las pausas oportunas. Hay quienes, además, omiten sílabas y sonidos. Cuando se unen los términos indiscriminadamente, los oyentes captan algunas ideas y frases, pero tienen que imaginarse el resto de lo que dice la persona. Así pues, la mala dicción puede disminuir la eficacia del habla.

En algunos casos, el problema se debe a defectos en los órganos de la voz. Pero aun con tales impedimentos se puede mejorar considerablemente si se ponen en práctica las sugerencias de este artículo.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Cómo lograrlo.  

  • Hable más despacio.

    Esfuércese por no comerse ninguna sílaba, pruebe hacerlo con algunos trabalenguas. Al principio, su pronunciación puede parecer exagerada; pero, con la práctica irá recuperando la naturalidad. Para que la expresión sea fluida, deberá unir ciertas palabras, pero no lo haga si existe el riesgo de que se oscurezca su significado. Aunque al hacer los ejercicios para hablar con claridad hablara y leerá con una precisión exagerada, tenga cuidado de que no se convierta en su modo habitual de expresarse, pues resultaría incomodo, poco natural.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

  • Mantenga la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho.

    Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

  • Aprenda a relajarse.

    Si la mandíbula y los labios están tensos, la boca no se abrirá bien y la voz saldrá a través de los dientes, con un sonido áspero, apagado y poco definido. Ahora bien, tal relajación no debe llegar al extremo de producir una pronunciación descuidada, sino que ha de equilibrarse con el hábito de articular los sonidos con claridad.

  • Lea en voz alta.

    Al leer observe bien cómo usa los órganos del habla. ¿Abre la boca lo suficiente? Tenga presente que la lengua no es el único órgano implicado, aunque es uno de los más activos. El cuello, la mandíbula inferior, los labios, los músculos faciales y los músculos de la garganta también intervienen en el proceso. ¿Habla sin realizar movimientos faciales? En tal caso, hay muchas probabilidades de que su articulación sea un poco confusa.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

  • Grabe su voz.

    Hable con naturalidad, como lo haría en el día a día. Al escucharse, tal vez perciba que ciertas palabras no se entienden con claridad. Fíjese en si las articula mal, las pronuncia con poca intensidad o las corta, e intente determinar la causa. Por lo general, se puede remediar el problema poniendo en práctica las sugerencias antes presentadas.

Recuerde abrir la boca un poco más de lo que acostumbra y a articular aún con mayor cuidado. Respire hondo y hable despacio. Si cecea, retire la lengua de los dientes incisivos al pronunciar el sonidoEn caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere.

En caso de que su problema no se resuelva por completo, no se desespere hablar con claridad está a su alcance. Pero requiere tiempo, paciencia y trabajo. ¿Está usted dispuesto? Si es así se sentirá muy feliz de haberlo hecho… y lo mismo se sentirán sus oyentes.

RESUMEN

  • Cuando hable y lea, pronuncie todas las palabras claramente: con buena dicción, con suficiente volumen y a un ritmo moderado.
  • Mantenga la cabeza erguida y abra la boca lo suficiente.
  • Practique la relajación del cuello, la mandíbula, los labios y los músculos faciales y de la garganta.
Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

Si la pronunciación de una persona es muy mala, puede ser que hasta comunique ideas equivocadas a la mente de su auditorio, lo cual sería definitivamente indeseable. Cuando usted oye a alguien pronunciar mal una palabra en su discurso, el efecto general es que brilla en su mente como una luz o señal de parada. Es posible que usted hasta deje de seguir el hilo del argumento de la persona y empiece a pensar en la palabra que no pronunció bien. Ésta puede hacer que usted deje de prestar atención a lo que se está diciendo y la ponga en cómo se está diciendo. 

La pronunciación es un aspecto muy importante de la oratoria. Es importante evitar que nuestra presentación sufra una mancha debido a pronunciación deficiente. Esto es algo que se puede corregir fácilmente si le damos adecuada atención.

 

Problemas de pronunciación. 

 

  Hay tres tipos generales de problemas:

  • El primero es la pronunciación definitivamente errónea, en que el acento no se coloca en el lugar correcto o a las letras se les da el sonido incorrecto. 
  • El Segundo es la pronunciación que es correcta pero exagerada, demasiado precisa, dando la impresión de cosa afectada, hasta exhibición de superioridad, y esto no es deseable. 
  • El tercer problema es el habla descuidada, caracterizada por un constante “emborronar” de palabras, juntar demasiado las sílabas o dejar algunas sin pronunciar y otras cosas por el estilo.

 

Puntos que debe evitar. 

En lo que se refiere a la pronunciación, deben tenerse en cuenta varios aspectos. Por una parte, la precisión exagerada puede parecer artificial e incluso pedante, al igual que las pronunciaciones que ya no son de uso general. Con ellas solo se lograría centrar la atención en uno mismo. Por otra parte, conviene no irse al otro extremo y hablar de forma descuidada.

Frecuentemente en nuestra habla de todos los días usamos palabras con las cuales estamos bien
familiarizados; por lo tanto, la pronunciación no es gran problema en lo que respecta a esto. El problema mayor surge en la lectura. Es importante que los oradores lean mucho, tanto en público como particularmente. Es importante que la lectura sea exacta, que las pronunciaciones sean correctas. Si no lo es, dará la impresión de que no sabemos de qué estamos hablando. También aparta la atención de lo que usted tiene que decir.

Recuerde en algunos idiomas, las pronunciaciones aceptables varían de un país a otro, y hasta dentro de un mismo país. De hecho, los diccionarios de ciertas lenguas recogen más de una pronunciación correcta para determinadas palabras.

Además, en los casos en que varias naciones comparten un mismo idioma, es frecuente que cada una tenga su acento característico. Sobre todo, cuando no se ha tenido mucho acceso a la educación o cuando la lengua que se habla no es la materna, da muy buenos resultados escuchar con atención a los que hablan bien el idioma a fin de imitar su pronunciación.

 

CÓMO MEJORAR LA PRONUNCIACIÓN.

 

Muchas personas no se dan cuenta de que su pronunciación es un tanto deficiente. Si una persona le señala que debe mejorar en algún aspecto, tómelo como una muestra de bondad y agradézcalo. Una vez que conozca el problema, ¿qué medidas puede tomar para superarlo?

Si usted tiene un problema con la pronunciación, no le será difícil corregirlo cuando se concentre en ello. Aun discursantes u oradores experimentados, cuando tienen alguna lectura, sacan el diccionario y buscan palabras con las cuales no están bien familiarizados. Ellos no hacen simplemente un conato de pronunciación en cuanto a ellas. Por eso, use el diccionario.

Otra manera en que se puede mejorar la pronunciación es leyéndole a otra persona, especialmente a alguien que sí pronuncia las palabras bien, y pedirle que lo detenga y lo corrija cada vez que usted cometa un error.

Otro método es escuchando cuidadosamente a los buenos discursantes. Mientras escucha; note especialmente las palabras que pronuncian de manera diferente a usted. Escríbalas; investíguelas en el diccionario y practíquelas. Pronto usted también tendrá pronunciación correcta. La presentación con afluencia y como en conversación, junto con la pronunciación correcta, grandemente mejorarán su expresión hablada.

 

Resumen

 

  • Preste atención a cómo están escritas las palabras y consulte las reglas de acentuación en caso necesario.
  • Pida a un buen lector que lo escuche y le aconseje.
  • Observe cómo pronuncian quienes tienen buena dicción; compare la forma en que lo hacen con la suya.

 

Recuerda que el fin de la oratoria es presentar una idea de forma clara y precisa y convencer mediante la palabra. Una buena pronunciación proporciona la debida comprensión de lo que se diga, lo cual constituye una buena manera de mantener y desarrollar el interés de los oyentes por lo que decimos.

 

Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

 

La pronunciación es un aspecto muy importante de la oratoria. Es importante evitar que nuestra presentación sufra una mancha debido a pronunciación deficiente. Esto es algo que se puede corregir fácilmente si le damos adecuada atención.

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La Pronunciación.

  

Si la pronunciación pronunciacion-en-inglesde un individuo es muy mala, puede ser que hasta comunique ideas equivocadas a la mente de su auditorio, lo cual sería definitivamente indeseable. Cuando usted oye a alguien pronunciar mal una palabra en su discurso, el efecto general es que brilla en su mente como una luz o señal de parada. Es posible que usted hasta deje de seguir el hilo del argumento de la persona y empiece a pensar en la palabra que no pronunció bien. Ésta puede hacer que usted deje de prestar atención a lo que se está diciendo y la ponga en cómo se está diciendo.

 

Problemas de pronunciación.

 

 Hay tres tipos generales de problemas:

  • El primero es la pronunciación definitivamente errónea, en que el acento no se coloca en el lugar correcto o a las letras se les da el sonido incorrecto. 
  • El Segundo es la pronunciación que es correcta pero exagerada, demasiado precisa, dando la impresión de cosa afectada, hasta exhibición de superioridad, y esto no es deseable. 
  • El tercer problema es el habla descuidada, caracterizada por un constante “emborronar” de palabras, juntar demasiado las sílabas o dejar algunas sin pronunciar y otras cosas por el estilo.

 

Puntos que debe evitar.

 

En lo que se refiere a la pronunciación, deben tenerse en cuenta varios aspectos. Por una parte, la precisión exagerada puede parecer artificial e incluso pedante, al igual que las pronunciaciones que ya no son de uso general. Con ellas solo se lograría centrar la atención en uno mismo. Por otra parte, conviene no irse al mejorar pronunciacion otro extremo y hablar de forma descuidada.

Frecuentemente en nuestra habla de todos los días usamos palabras con las cuales estamos bien
familiarizados; por lo tanto la pronunciación no es gran problema en lo que respecta a esto. El problema mayor surge en la lectura. Es importante que los oradores lean mucho, tanto en público como particularmente. Es importante que la lectura sea exacta, que las pronunciaciones sean correctas. Si no lo es, dará la impresión de que no sabemos de qué estamos hablando. También aparta del mensaje la atención.

Recuerde en algunos idiomas, la pronunciaciones aceptables varían de un país a otro, y hasta dentro de un mismo país. De hecho, los diccionarios de ciertas lenguas recogen más de una pronunciación correcta para determinadas palabras.

Además, en los casos en que varias naciones comparten un mismo idioma, es frecuente que cada una tenga su acento característico. Sobre todo cuando no se ha tenido mucho acceso a la educación o cuando la lengua que se habla no es la materna, da muy buenos resultados escuchar con atención a los que hablan bien el idioma a fin de imitar su pronunciación.

 

CÓMO MEJORAR LA PRONUNCIACIÓN.

  

Muchas personas no se dan cuenta de que su pronunciación es un tanto deficiente. Si una persona le señala que debe mejorar en algún aspecto, tómelo como una muestra de bondad y agradézcalo. Una vez que conozca el problema, ¿qué medidas puede tomar para superarlo?

Si usted tila pronunciacion ene un problema con la pronunciación, no le será difícil corregirlo cuando se concentre en ello. Aun discursantes
u oradores experimentados, al recibir una asignación de lectura, sacan el diccionario y buscan palabras con las cuales no están bien familiarizados. Ellos no hacen simplemente un conato de pronunciación en cuanto a ellas. Por eso, use el diccionario.

Otra manera en que se puede mejorar la pronunciación es leyéndole a otra persona, especialmente a alguien que sí pronuncia las palabras bien, y pedirle que lo detenga y lo corrija cada vez que usted cometa un error.

Otro método es escuchando cuidadosamente a los buenos discursantes. Piense mientras escucha; note especialmente las palabras que pronuncian de manera diferente a usted. Escríbalas; investíguelas en el diccionario y practíquelas. Pronto usted también tendrá pronunciación correcta. La presentación con afluencia y como en conversación, junto con la pronunciación correcta, grandemente mejorarán su expresión hablada.

 

Resumen

 

  • Preste atención a cómo están escritas las palabras y consulte las reglas de acentuación en caso necesario.
  • Pida a un buen lector que lo escuche y le aconseje.
  • Observe cómo pronuncian quienes tienen buena dicción; compare la forma en que lo hacen con la suya.

 

Recuerda que el fin de la oratoria es presentar una idea de forma clara y precisa y convencer mediante la palabra. Una buena pronunciación  proporciona la debida comprensión de lo que se diga, lo cual constituye una buena manera de mantener y desarrollar el interés de los oyentes hacía nuestro mensaje.

  

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

 Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Técnicas de oratoria: Serenidad

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

 

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.