Como Leer Bien y Rápido

Como Leer Bien y Rápido

Como Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Lea con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito.

 

Como Leer Bien y Rápido

Leer bien y rápido es una de las herramientas más útiles en la vida diaria. Repercute en el rendimiento escolar, en el mercado laboral y en general en casi cada parte de nuestra vida, por eso es indispensable aprender a leer bien. He aquí seis técnicas que te ayudaran a lograrlo.

Para más ver: Como Mejorar: La Lectura

Evite las regresiones

Esto se refiere a la práctica de regresar y volver a leer material que ya se ha leído. En la mayor parte de los casos, la regresión es un hábito. Claro, hay veces quizás no entendemos algo que leemos, en tal caso quizás sea esencial regresar y leer de nuevo el material. Pero en la mayor parte de los casos la regresión no es realmente necesaria y meramente hace que el lector lea más lentamente.

Muchas veces es porque no prestamos toda la atención que deberíamos mientras leemos, y o porque sabemos que si no entendemos lo que leemos no pasa nada, solo regresaremos y lo volveremos a leer. Quizás al principio tenga que obligarse a concentrarse en la lectura y eliminar todas las distracciones cercanas, pero si lo hace, ganará muchísimo más tiempo y leerá más rápido.

Elimine la subvocalización

La subvocalización y la vocalización consisten en repetir ya sea mentalmente o en voz baja aquello que vamos leyendo. Es un acto reflejo natural que hace todo el mundo al leer, pero que, de acuerdo con muchas autoridades, perjudica el buen desarrollo en la lectura, en general reduce la comprensión y hace que no leamos todo lo rápido que podríamos, porque, de hecho, estamos en realidad leyendo casi solo a la misma velocidad del habla. La persona de término medio quizás hable aproximadamente 125 palabras por minuto, mientras que los registros muestran que la velocidad de lectura de término medio es de 230-250 palabras por minuto.

Sin duda eliminar la subvocalización y la vocalización aumenta muy considerablemente la velocidad de lectura. Sin embargo, estudio tras estudio, se demuestra que eliminar por completo este hábito no es posible, por lo que la clave está en aprender a minimizar o a controlar esta voz interior.

Ejercicios para controlar la subvocalización

  • Utiliza tu mano para guiar tus ojos mientras lees.
  • Escucha música mientras lees.
  • Oblígate a leer más rápido de lo normal.

Para más puede ver 5 Maneras De Minimizar Tu Voz Interior

Sin embargo, al igual que en el caso de la regresión, la vocalización puede ser apropiada en ciertas ocasiones. Si uno quiere meditar profundamente en cierto material, o aprender algo de memoria, entonces podría ser útil no solo repetir palabras vez tras vez, sino también vocalizarlas hasta cierto grado. Por lo general, esto se hace “en tono bajo”, o en voz alta.

No lea palabra por palabra

El que lee lentamente se detiene casi en cada palabra. Esto resulta en que los mensajes que se envían al cerebro no tengan mucho sentido, y la lectura se convierte en una tarea agotadora porque los ojos trabajan demasiado y la persona recuerda poco de lo que lee.

En contraste con esto, los ojos del lector eficiente se mueven de modo continuo y rítmico a medida que recorren la página.

Si disminuye la cantidad de pausas visuales o fijaciones que se hacen en cada línea. Al leer frases o grupos de palabras, en vez de palabras sueltas lograra recorrer una página más rápidamente, aumentar su grado de comprensión y reducir la subvocalización

Hable con claridad

Pronuncie bien las palabras manteniendo la cabeza levantada y abriendo bien la boca. Esfuércese por pronunciar bien todas las sílabas.

Al leer en público si le sale la voz algo apagada, aprenda a mantener la cabeza erguida y el mentón alejado del pecho. Cuando lea, sostenga el escrito en alto de modo que solo tenga que levantar ligeramente la vista para mirar al auditorio. De esta forma, sus palabras fluirán sin trabas.

La habilidad de leer con bien se adquiere con la práctica. Lea cada párrafo repetidas veces hasta que no cometa ningún error, y solo entonces pase al siguiente. Por último, intente leer varias páginas seguidas sin omitir, repetir ni pronunciar mal ninguna palabra. Una vez logrado lo anterior, pida a alguien que lo escuche y le indique si se equivoca. 

Respete los signos de puntuación 

La puntuación y los acentos gráficos son elementos importantes del lenguaje escrito. En algunos idiomas, si no se varía el tono cuando la puntuación lo requiere, puede convertirse una pregunta en una afirmación o cambiarse el sentido por completo. En cuanto a los acentos y otros signos diacríticos, en muchas lenguas es imposible leer de forma precisa si no se les presta cuidadosa atención, pues modifican el sonido representado por las letras. Para que su lectura tenga sentido, es fundamental que conozca bien las normas de puntuación y acentuación de su idioma.

Recuerde que el objetivo es transmitir ideas, y no pronunciar palabras solamente. 

Lea con un propósito

Para contribuir a la comprensión, siempre procure leer con un propósito.

Decida por adelantado qué es lo que usted quiere sacar del material que seleccione para leer. No es lo mismo leer para entretenerse y pasar el rato que leer para encontrar una información determinada sobre un tema que desea conocer o leer una novela con el propósito de comentarla después en clase o hacer un comentario de texto por escrito. En función del motivo, podrás centrarse especialmente en las partes del texto que le ayudarán a alcanzar su propósito.

Sí, desarrolla el hábito de leer con propósito, comprenderá mejor lo que lee y lo disfrutará más.

En resumen

  • Evite releer.
  • Elimine la subvocalización.
  • Practique una y otra vez en voz alta.
  • Pida a alguien que lo escuche y le indique los errores que cometa.
  • Oblíguese a leer con esmero.
  • En lugar de leer las palabras una por una, aprenda a agruparlas.
  • Lea con un propósito

 

Técnica de Oratoria: La Modulación

Técnica de Oratoria: La Modulación

Técnica de Oratoria: La Modulación

¿Qué es La Modulación?

La modulación implica variar el volumen, ritmo y tono de la voz. Si usamos bien las técnicas de modulación de la voz al hablar en público y al conversar en general, lograremos dar vida a nuestras palabras, despertar sentimientos y mover a actuar a quienes nos escuchan.

La modulación revela lo que sentimos de lo que estamos diciendo. Si al hablar no modulamos la voz, podemos dar la impresión de que no dominamos o no nos interesa el tema del que estamos hablando. Nuestra actitud hacia la información que presentamos influye en la actitud de nuestro público.

Por otro lado, si al hablar variamos el volumen, el ritmo y el tono nuestra presentación será mucho más atractiva y quienes lo escuchen se envolverán en sus palabras.

Para más ver Técnicas De La Oratoria: La Voz

Como modular la voz.

Gradúe el volumen

Una manera de variar el semblante de la voz consiste en variar el volumen. El volumen debe ir de acuerdo a la información. Eleve la voz para destacar puntos principales y motivar a sus oyentes. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. El volumen reducido también sirve para señalar que lo que se dice tiene una importancia menor en el contexto.

Tenga cuidado de no subir y bajar el volumen de forma monótona, porque al hacer esto cambiaría el significado de su presentación. No eleve la voz con mucha frecuencia, pues su auditorio creerá que los está regañando. También evite hablar siempre en voz baja, pues puede dar una imagen de inseguridad, falta de convicción o desinterés por el tema.

Para más ver Importancia del Volumen al Hablar en Público.

Cambie de ritmo.

Todos los días cuando hablamos las palabras salen de manera espontánea. Es decir, que cuando algo nos entusiasma, tendemos a hablar más rápido, pero cuando queremos que se recuerde bien lo que decimos, bajamos la velocidad.

Un problema que algunos oradores pocos experimentados tienen es que no varían el ritmo. Esto ocurre porque se preocupan tanto por las palabras que van a utilizar que incluso las escriben una por una. Por eso, aunque quizás no lean el discurso, pero como ya se lo han aprendido de memoria, lo pronuncian a un ritmo constante. Para corregir este defecto, deben aprender a disertar valiéndose de la improvisación.

No cambie bruscamente de ritmo, o asustará a sus oyentes. No sacrifique la buena pronunciación por hablar demasiado rápido.

Para lograr esto pronuncie sus exposiciones a una velocidad moderada. Cuando quiera transmitir entusiasmo, hable más deprisa, como lo hace en el día a día y hable más despacio si va a mencionar un punto importante.

Varíe el tono.

Imagínese a una persona tocando durante una hora una sola nota con un instrumento musical de la siguiente manera primero fuerte, después suave; ahora rápido, luego despacio… Aunque el volumen y el ritmo cambien, si el tono es siempre el mismo, la “música” no resulta agradable.  Este ejemplo nos sirve para ilustrar que, si al hablar no variamos el tono, nuestra voz no será muy agradable.

Los cambios de tono cumplen diversas funciones, como dar énfasis (con una elevación ligera del tono, así como del volumen), indicar tamaño o distancia, o señalar que la oración es interrogativa.

Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. No se limite a pronunciar palabras vacías. 

resumen

  • Varíe el volumen. Eleve la voz para destacar puntos principales. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. 

  • Varíe el ritmo. Hable más rápido para transmitir entusiasmo. Hable más despacio si va a mencionar un punto importante. 
  • Varíe el tono. Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. 
  • Sea natural. La modulación debe ser natural sino la voz suena artificial y en vez de infundir fuerza y color a la presentación, hace que el auditorio se sienta incómodo.

La modulación es la sal del discurso, por así decirlo. Empleada en la forma y la medida adecuadas, potencia considerablemente el sabor de la información y la convierte en una delicia para el auditorio.

Técnica de Oratoria: La Modulación

¿Qué es La Modulación?

La modulación implica variar el volumen, ritmo y tono de la voz. Si usamos bien las técnicas de modulación de la voz al hablar en público y al conversar en general, lograremos dar vida a nuestras palabras, despertar sentimientos y mover a actuar a quienes nos escuchan.

La modulación revela lo que sentimos de lo que estamos diciendo. Si al hablar no modulamos la voz, podemos dar la impresión de que no dominamos o no nos interesa el tema del que estamos hablando. Nuestra actitud hacia la información que presentamos influye en la actitud de nuestro público.

Por otro lado, si al hablar variamos el volumen, el ritmo y el tono nuestra presentación será mucho más atractiva y quienes lo escuchen se envolverán en sus palabras.

Para más ver Técnicas De La Oratoria: La Voz

Como modular la voz.

Gradúe el volumen

Una manera de variar el semblante de la voz consiste en variar el volumen. El volumen debe ir de acuerdo a la información. Eleve la voz para destacar puntos principales y motivar a sus oyentes. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. El volumen reducido también sirve para señalar que lo que se dice tiene una importancia menor en el contexto.

Tenga cuidado de no subir y bajar el volumen de forma monótona, porque al hacer esto cambiaría el significado de su presentación. No eleve la voz con mucha frecuencia, pues su auditorio creerá que los está regañando. También evite hablar siempre en voz baja, pues puede dar una imagen de inseguridad, falta de convicción o desinterés por el tema.

Para más ver Importancia del Volumen al Hablar en Público.

Cambie de ritmo.

Todos los días cuando hablamos las palabras salen de manera espontánea. Es decir, que cuando algo nos entusiasma, tendemos a hablar más rápido, pero cuando queremos que se recuerde bien lo que decimos, bajamos la velocidad.

Un problema que algunos oradores pocos experimentados tienen es que no varían el ritmo. Esto ocurre porque se preocupan tanto por las palabras que van a utilizar que incluso las escriben una por una. Por eso, aunque quizás no lean el discurso, pero como ya se lo han aprendido de memoria, lo pronuncian a un ritmo constante. Para corregir este defecto, deben aprender a disertar valiéndose de la improvisación.

No cambie bruscamente de ritmo, o asustará a sus oyentes. No sacrifique la buena pronunciación por hablar demasiado rápido.

Para lograr esto pronuncie sus exposiciones a una velocidad moderada. Cuando quiera transmitir entusiasmo, hable más deprisa, como lo hace en el día a día y hable más despacio si va a mencionar un punto importante.

Varíe el tono.

Imagínese a una persona tocando durante una hora una sola nota con un instrumento musical de la siguiente manera primero fuerte, después suave; ahora rápido, luego despacio… Aunque el volumen y el ritmo cambien, si el tono es siempre el mismo, la “música” no resulta agradable.  Este ejemplo nos sirve para ilustrar que, si al hablar no variamos el tono, nuestra voz no será muy agradable.

Los cambios de tono cumplen diversas funciones, como dar énfasis (con una elevación ligera del tono, así como del volumen), indicar tamaño o distancia, o señalar que la oración es interrogativa.

Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. No se limite a pronunciar palabras vacías.

resumen

  • Varíe el volumen. Eleve la voz para destacar puntos principales. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. 

  • Varíe el ritmo. Hable más rápido para transmitir entusiasmo. Hable más despacio si va a mencionar un punto importante. 
  • Varíe el tono. Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. 
  • Sea natural. La modulación debe ser natural sino la voz suena artificial y en vez de infundir fuerza y color a la presentación, hace que el auditorio se sienta incómodo.

La modulación es la sal del discurso, por así decirlo. Empleada en la forma y la medida adecuadas, potencia considerablemente el sabor de la información y la convierte en una delicia para el auditorio.

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

 

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.