CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

Hay a quienes les entran sudores de solo pensar en tomar parte en una conversación. No se ven capaces de reunir el valor suficiente para hablar, puede que se pregunten: “¿De qué voy a hablar? ¿Cómo voy a empezar? ¿Qué diré luego?”.

Por otro lado, la gente sociable y segura de sí misma tal vez tienda a dominar la conversación. En su caso, el desafío consiste en dejar que los demás se expresen y en aprender a escuchar.

Todos nosotros, seamos tímidos, introvertidos o extrovertidos, debemos cultivar el arte de la conversación.

Gary: “Casi toda la vida he esquivado las conversaciones porque me supone menos esfuerzo. El problema radica en mi falta de confianza en mí mismo. Cuando hablo con otros, temo parecer un tonto, o que me menosprecien”.

Daniel: “Soy hablador por naturaleza. Pero, sin darme cuenta, interrumpo a los demás y monopolizo la conversación. Me percato de ello por la expresión de mi esposa, y entonces pienso para mis adentros: ¡Oh, no! Otra vez no”.

Para saber más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

4 pasos para iniciar y mantener una buena conversación

1 – Elija un buen momento

Cuando se trata de conversar, el tiempo y el lugar son muy importantes. Si la persona está con su móvil no es un buen momento, si la persona tiene prisa no es un buen momento. En tales casos, ¡cuán cierto es el viejo dicho, “el silencio es oro”!

2 – Busque un tema en común. 

Sea observador y muestre interés, la gente reacciona bien a las palabras atentas y agradables que son sinceras. La mejor forma de iniciar una conversación es con una pregunta, preguntas para pedir consejo, ayuda, una opinión, una orientación, preguntar sobre cómo viste, lo que hace, o en el ambiente. No trate empezar de entrada con una conversación profunda.

Por ejemplo “Qué chulos están esos tenis, ¿Tendrán de mi talla?” Puede ser que la persona vea que ambos tienen intereses en común.

Pero recuerde la gente se da cuenta cuando un elogio no es sincero y es muy posible que no conversen por mucho tiempo con una persona que no es sincera. Trate de sonreír y mirar a los ojos

Para saber más ver: Uso de las preguntas al hablar en público

3 – Escuche con atención

Una conversación agradable es una ‘calle de dos direcciones.’ Sus elementos esenciales son hablar escuchar.

Cuando no presta atención a la otra persona y sólo piensa en la siguiente idea que va a expresar y su mente y mirada divagan, la persona que te responda vera que no está verdaderamente interesado en lo que te va a decir.

La conversación es un intercambio de ideas y no un monólogo. La gente valora a las personas que saben escuchar.

4 – Cuide su imagen

Su porte y la manera como viste también son importantes. Esto tiene mucho que ver con la imagen que proyecta a otras personas y lo que piensa de si mismo. Trate de tener la mejor apariencia posible, pero no exagere. Sólo vista cómodo y asegurase de que la ropa y usted estén limpios. El saber que se ves bien reducirá al mínimo el temor que pueda sentir en este respecto, y le permitirá concentrarse en la conversación.

El porte que tenga también puede contribuir a que tenga más confianza. Párase derecho… pero con naturalidad. Mantén una postura serena, no cruce los brazos ni las piernas, ni enlace las manos. Muéstrese afable y sonría. Mire amigablemente a la otra persona y asiente con la cabeza o acepte verbalmente lo que la otra persona dice.

Recuerde

El conversar no exige la aplicación de una larga lista de reglas. Siguiendo estos cuatro pasos tendrá éxito siempre el 60% de las veces, por qué recuerde que la responsabilidad no es solo suya y algunas personas no responderán a su sonrisa y saludo amistoso. No se desanime, el cultivar el arte de conversar enriquecerá su vida y alegrara a otros. Como en la música, se requiere práctica para hacerse diestro en ella. Si estamos conscientes de eso, hallaremos muchas oportunidades de hacerlo.

Pero sabemos que no es fácil empezar, por eso recomendamos practicar el arte de iniciar conversaciones en el mundo de las redes sociales en donde no es obligatorio dar la cara.

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CÓMO INICIAR UNA BUENA CONVERSACIÓN

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Hay a quienes les entran sudores de solo pensar en tomar parte en una conversación. No se ven capaces de reunir el valor suficiente para hablar, puede que se pregunten: “¿De qué voy a hablar? ¿Cómo voy a empezar? ¿Qué diré luego?”.

Por otro lado, la gente sociable y segura de sí misma tal vez tienda a dominar la conversación. En su caso, el desafío consiste en dejar que los demás se expresen y en aprender a escuchar.

Todos nosotros, seamos tímidos, introvertidos o extrovertidos, debemos cultivar el arte de la conversación.

Gary: “Casi toda la vida he esquivado las conversaciones porque me supone menos esfuerzo. El problema radica en mi falta de confianza en mí mismo. Cuando hablo con otros, temo parecer un tonto, o que me menosprecien”.

Daniel: “Soy hablador por naturaleza. Pero, sin darme cuenta, interrumpo a los demás y monopolizo la conversación. Me percato de ello por la expresión de mi esposa, y entonces pienso para mis adentros: ¡Oh, no! Otra vez no”.

Para saber más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

4 pasos para iniciar y mantener una buena conversación

1 – Elija un buen momento

Cuando se trata de conversar, el tiempo y el lugar son muy importantes. Si la persona está con su móvil no es un buen momento, si la persona tiene prisa no es un buen momento. En tales casos, ¡cuán cierto es el viejo dicho, “el silencio es oro”!

2 – Busque un tema en común. 

Sea observador y muestre interés, la gente reacciona bien a las palabras atentas y agradables que son sinceras. La mejor forma de iniciar una conversación es con una pregunta, preguntas para pedir consejo, ayuda, una opinión, una orientación, preguntar sobre cómo viste, lo que hace, o en el ambiente. No trate empezar de entrada con una conversación profunda.

Por ejemplo “Qué chulos están esos tenis, ¿Tendrán de mi talla?” Puede ser que la persona vea que ambos tienen intereses en común.

Pero recuerde la gente se da cuenta cuando un elogio no es sincero y es muy posible que no conversen por mucho tiempo con una persona que no es sincera. Trate de sonreír y mirar a los ojos

Para saber más ver: Uso de las preguntas al hablar en público

3 – Escuche con atención

Una conversación agradable es una ‘calle de dos direcciones.’ Sus elementos esenciales son hablar escuchar.

Cuando no presta atención a la otra persona y sólo piensa en la siguiente idea que va a expresar y su mente y mirada divagan, la persona que te responda vera que no está verdaderamente interesado en lo que te va a decir.

La conversación es un intercambio de ideas y no un monólogo. La gente valora a las personas que saben escuchar.

4 – Cuide su imagen

Su porte y la manera como viste también son importantes. Esto tiene mucho que ver con la imagen que proyecta a otras personas y lo que piensa de si mismo. Trate de tener la mejor apariencia posible, pero no exagere. Sólo vista cómodo y asegurase de que la ropa y usted estén limpios. El saber que se ves bien reducirá al mínimo el temor que pueda sentir en este respecto, y le permitirá concentrarse en la conversación.

El porte que tenga también puede contribuir a que tenga más confianza. Párase derecho… pero con naturalidad. Mantén una postura serena, no cruce los brazos ni las piernas, ni enlace las manos. Muéstrese afable y sonría. Mire amigablemente a la otra persona y asiente con la cabeza o acepte verbalmente lo que la otra persona dice.

Recuerde

El conversar no exige la aplicación de una larga lista de reglas. Siguiendo estos cuatro pasos tendrá éxito siempre el 60% de las veces, por qué recuerde que la responsabilidad no es solo suya y algunas personas no responderán a su sonrisa y saludo amistoso. No se desanime, el cultivar el arte de conversar enriquecerá su vida y alegrara a otros. Como en la música, se requiere práctica para hacerse diestro en ella. Si estamos conscientes de eso, hallaremos muchas oportunidades de hacerlo.

Pero sabemos que no es fácil empezar, por eso recomendamos practicar el arte de iniciar conversaciones en el mundo de las redes sociales en donde no es obligatorio dar la cara.

Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

Cómo superar la tartamudez

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Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

Cómo superar la tartamudez

Imagínese cómo se sentiría si al tener que pedir un simple billete de autobús le entrara un sudor frío y, cuando intentara hablar, se le atascaran las palabras y no pudiera pasar del primer sonido.

Pues eso es lo que viven a diario unos 72 millones de personas —1 de cada 100— en todo el mundo. La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas y discriminación, y puede que hasta se considere poco inteligentes a quienes la padecen porque sustituyen las palabras difíciles por otras más sencillas de articular.

Quienes hablamos sin dificultad debemos valorar el gran esfuerzo que hacen las personas que tartamudean.

Para más ver: Como hablar con claridad

No está solo

Rosanne, una joven tartamuda de 15 años, en una entrevista por la radio se le preguntó. ¿Hay ocasiones en que piensas que sencillamente es más fácil permanecer callada? Ella respondió: “Muchas veces: por ejemplo, en clase, cuando tengo la respuesta correcta, por la que sé que me darían una buena nota, pero sé que me costará mucho conseguir hablar”.

María, una contadora de 28 años. Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note».

Albert: «La mejor forma que encuentro de decirle cómo el tartamudeo afecta mi vida es escribiendo lo que me sucedió hoy. Todo me fue bien hasta que fui a desayunar, y eso porque no tuve que hablar hasta ese entonces. Me fui a la cafetería de la esquina porque me había quedado dormido o, más bien, me había quedado en la cama pensando en el horrible día que me esperaba. Lo que yo quería era café y unos panecillos, pero pedí leche y avena porque sabía que iba a tartamudear mucho con las otras palabras y no quería que la dependiente que me fuera a atender sintiera lástima de mí. Y detesto la avena».

¿Es ese su caso? ¿Hay algo que pueda hacer para mejorar su fluidez?

4 técnicas y ejercicios para vencer la tartamudez

La tartamudez es un trastorno muy complejo. Lo que funciona en un caso tal vez no funcione en otro y lo más recomendable es visitar un especialista en la logopedia (terapia del habla).

Pero curiosamente, por lo general quienes tartamudean son capaces de cantar, susurrar, hablar consigo mismos o con sus mascotas, hablar a coro o representar personajes con una fluidez total o casi total. Además, el 80% de los niños afectados se curan solos.

Aquí van cuatro técnicas sencillas que han dado muy buenos resultados:

1 – Relájese

La tartamudez a veces es causada por los niveles de estrés en el cuerpo, pero sobre todo la presión en las áreas alrededor de la garganta. A veces puede que apriete fuertemente los labios, o aguante la respiración poniendo en tensión los músculos de la garganta, y así por el estilo.

Los ejercicios de relajación pueden ayudarle a aflojar cualquier tensión en esas áreas del cuerpo y facilitar el proceso de hablar.

Relaje conscientemente los músculos de la garganta mientras habla. Hágalo como mínimo una vez al día. Inhale con la nariz y comience a hablar mientras empieza a exhalar. Al exhalar, las cuerdas vocales están más relajadas. No pueden juntarse para retener el aire. Esto reduce la tensión muscular laríngea.

Es sorprendente lo que puede mejorar la voz si uno aprende a relajarse cuando habla. Tiene que relajar la mente y el cuerpo, pues la tensión mental provoca tensión muscular. La respiración diafragmática es una técnica excelente para lograr esto.

2 – Respire con el diafragma.

La respiración diafragmática ha sido un ejercicio de respiración muy popular entre los logopedas y patólogos del lenguaje. Utilizan la respiración diafragmática como una herramienta para ayudar a sus pacientes a relajar sus articuladores.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

¿Cómo hacer el ejercicio de respiración diafragmática para dejar de tartamudear en casa?

  • Siéntese o acuéstese boca arriba. Doble las rodillas y asegúrese que la cabeza, el cuello y la columna están en una línea recta.
  • Coloque una mano en el pecho y la otra en el vientre. Esto permitirá controlar los movimientos.
  • Debe inhalar por la nariz lenta y tranquilamente. Debe sentir que el aire llena su estómago mientras la mano sube y se mueve hacia adelante. Los hombros y el pecho deben permanecer inmóviles.
  • Comenzar a exhalar. La mano en el pecho debe permanecer inmóvil. Practique durante 5 minutos cada día al menos tres veces.

Se trata de un sencillo ejercicio de respiración para la tartamudez. Notarás que, con la práctica regular, también te ayudará a controlar el miedo o la anticipación a la tartamudez.

3 – Cante canciones

¿A quién no le encanta cantar? Vera que cuando canta, algo aparentemente milagroso sucede ¡no tartamudea!

Tiene algo que ver con el hecho de que cuando canta, emite sonidos en frases más largas y más agotadas que cuando habla normalmente, cantar todos los días puede ayudarle a practicar la respiración más uniformemente y enunciar sílabas más precisamente lo que en última instancia mejora la pronunciación y detiene la tartamudez.   

Para más ver: Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar en Público

4 – Haga pausas

Las pausas son tan importantes como el habla en sí.

Al aprender a hacer una pausa después de una palabra en lugar de en medio de una palabra, la tartamudez disminuirá.

Puedes utilizar este ejercicio para la tartamudez mientras lees en voz alta, hablas y en las conversaciones. Una persona que tartamudea puede tener que hacer una pausa cada 2 o 5 sílabas mientras habla.

Las pausas también le darán tiempo para respirar profundamente y comenzar la siguiente palabra con un ligero contacto de los articuladores (que consisten en aspirar brevemente con el diafragma y liberar un poco de aire justo antes de empezar a hablar).

La velocidad del habla va aumentando a medida que mejora la fluidez.

Para más ver: Como usar las Pausas al Hablar en Público

Se puede vencer la tartamudez

Hay muchos que no han permitido que este problema les amargue la vida. Algunos hasta se hicieron famosos, como el físico Sir Isaac Newton, el estadista británico Winston Churchill, Bruce Bills, James Earl y Marc Anthony. Otros han desarrollado habilidades no verbales, como tocar un instrumento, pintar o aprender lenguaje de señas.

Mejorar la oratoria también ha ayudado a muchos pues les infunde más confianza en sí mismos.

¿Quién no ha visto ‘El discurso del rey’? La película narra cómo el rey Jorge VI de Inglaterra venció el miedo a hablar en público debido a su tartamudez. Llegó a ser uno de los líderes más influyentes durante la Segunda Guerra Mundial.

Víctor, dice: “Me concentraba en lo que iba a decir y no en cómo iba a decirlo, tanto que me olvidaba de que tenía el problema. También ensayaba mucho. Y poco a poco dejé de tartamudear”

Rafael, dice: “Aunque mi fluidez ha mejorado mucho aun lucho con este problema y se nota más cuando tengo que leer o si converso con alguna chica atractiva. Antes me cohibía, pues la gente se burlaba de mí. Pero últimamente trato de aceptarme como soy y no me tomo demasiado en serio. Así que ahora tal vez me ría cuando me atasco, pero enseguida trato de relajarme y seguir hablando”.

 

Resumen

Para llegar a controlar la tartamudez, es importante no rendirse.

Si empieza a tartamudear, esfuércese por mantener la calma y controlar la voz. Relaje los músculos de la mandíbula. Construya oraciones breves y reduzca al máximo el uso de muletillas como ‘eh…’ y ‘este…’”.

Siga esforzándose. Aprender esas 4 técnicas o ejercicios para vencer la tartamudez toma unas pocas horas, pero saber usarlas en situaciones de tensión puede exigir muchas horas de práctica.  Y aun si no se libre totalmente del problema, verá cómo mejora. Y a usted le será posible vencer los obstáculos que le impiden progresar.

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¿QUE ES LA ORATORIA?

¿QUE ES LA ORATORIA?

¿QUE ES LA ORATORIA?

¿Qué es la oratoria?

La oratoria es un conjunto de  técnicas y principios que permiten expresarnos con elocuencia, claridad y sin desconfianzas ante un público con el propósito de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

La oratoria, pretende convencer a las personas para que actúen de una cierta manera o tomen una decisión por ejemplo es probable que recuerde algunos puntos especialmente interesantes de los discursos que ha oído. Sin embargo, no escuchamos una conferencia con el simple propósito de reunir algunas ideas sobresalientes. Un discurso es como un viaje: en el trayecto puede haber lugares atractivos, pero lo primordial es el destino, el objetivo. Del mismo modo, el orador trata de llevar a sus oyentes a cierta conclusión o inducirlos a actuar de alguna manera.

La oratoria está enmarcada en el ámbito de las ciencias sociales, ella estudia al hombre en su relación con el medio social en el que se desenvuelve. Un medio que no siempre resulta agradable para quienes viven incomunicados con sus semejantes; pero, felizmente, la oratoria nos enseña a expresarnos con propiedad y elegancia, a conocer y a utilizar correctamente nuestro idioma y a transmitir nuestros discursos de manera eficaz. Como toda actividad humana, su dominio exitoso requiere de constante práctica.

Tipos de oratoria

Existe en la actualidad una clasificación de los tipos de oratoria según la finalidad del orador. A continuación, se expresan algunos tipos de oratoria:

  • Oratoria social. También llamada ceremonial, augural o sentimental, son las que se desarrollan en un determinado ámbito donde el ser humano participa de una ceremonia.
  • Oratoria didáctica. Busca transmitir la cultura mediante la palabra hablada, es decir transmite conocimientos. Es una oratoria didáctica o académica que busca enseñar.
  • Oratoria forense. Se usa dentro de la ciencia jurídica y busca exponer con claridad los informes de jueces, abogados y fiscales.
  • Oratoria persuasiva. Cuando los políticos exponen y debaten ideas políticas y utilizada principalmente en época de sufragio.
  • Oratoria sacra o religiosa. Realiza sermones a partir de la palabra de Dios utilizando como base la Biblia u otros libros religiosos.
  • Oratoria dentro de una empresa (llamada “Management Speaking”). Es utilizada por hombres de negocios y empresarios a fin de transmitir objetivos corporativos.

Fuente: https://concepto.de/oratoria/#ixzz6PP44OYXX

¿Por qué es importante la oratoria?

MARÍA recuerda con humor la primera vez que trató de hablar ante un grupo grande de personas. “Al poco de empezar —dice ella—, ¡me desmayé!”

Aunque ese sea un caso extremo, la experiencia de María ilustra la aversión que muchos sienten a hablar en público. ¡Hay quienes dicen que antes prefieren la muerte! Y eso fue precisamente lo que reveló una encuesta en la que se preguntaba: “¿Qué es lo que más teme?”. Tal como se esperaba, “las alturas”, “los problemas económicos”, “volar”, “una enfermedad grave” y “la muerte” fueron las respuestas que encabezaron la lista. Pero por encima de todo —el temor número uno⁠— era ¡“hablar ante un grupo de personas”!

Hasta hombres famosos expresaron en un principio que temían hablar en público. Sin embargo, llegaron a ser magníficos oradores que hablaron ante personajes muy importantes y ante enormes multitudes.

Lo mismo puede sucederle a usted. La oratoria pública es una aptitud latente que todos podemos cultivar.

Quien no sabe exponer en público tiene que limitarse a mantener una posición de observador de los que sí saben hacerlo. Por tanto, la oratoria se ha convertido en una herramienta del éxito laboral. Además, gracias a eso, la persona queda en mejor posición para manejar los demás aspectos de la comunicación, ya sea hablada o escrita.

En resumen, es importante porque es una necesidad. la importancia de la locución y la oratoria es la capacidad que ambas tienen ara transmitir mensajes a más de una persona de manera eficaz y precisa haciendo que el mensaje llegue de manera directa y poder crear interacción entre el emisor y el receptor.

Hoy en día, prácticamente todos los profesionales necesitan dominar la oratoria. No solo los políticos, directivos y profesionales de la comunicación. Incluso a la hora de defender un proyecto o de presentar un producto, es importante ser asertivo y saber llegar a los asistentes.

¿Cómo dominar la oratoria?

Al preparar un discurso es importante preguntar “¿Porque es importante este asunto para los oyentes? ¿Qué pretendo conseguir?”. La finalidad no es solo abarcar el contenido o pronunciar un discurso atractivo, sino beneficiar de algún modo al auditorio.

Si usted sigue las siguientes sugerencias, podrá superar el temor a hablar en público y cautivar a su auditorio:

  • Infunda vida a su voz. Imagínese lo que sería tocar un instrumento musical que solo tuviese una nota. Su voz es su instrumento. Si su forma de expresarse es monótona (“en un solo tono”), cansará a sus oyentes.
  • Vigile su postura. Los hombros caídos transmiten la idea de indiferencia. La rigidez revela ansiedad. Procure alcanzar un equilibrio: relajado y alerta, pero no indiferente o tenso
  • Haga ademanes. No solo para enfatizar lo que dice. Los ademanes relajan los músculos y mejoran la respiración, calmando la voz y los nervios
  • Vista bien. Quien transmite el mensaje es usted, no su ropa. La opinión del auditorio sobre su apariencia es igual de importante (si no más) que la suya propia.
  • Mire al auditorio. Cuando usted lanza una pelota a alguien, mira para ver si la recoge. Al pronunciar un discurso, cada pensamiento que transmite es como si le lanzase una pelota al auditorio. Fíjese bien en el auditorio para asegurarse de que sus ideas están siendo captadas.

“Soy muy tímido.” “Soy muy joven.” “Soy muy viejo.” “Me siento muy cohibido.” Estos son ejemplos de calificativos autoimpuestos que le impiden alcanzar objetivos que en realidad son totalmente alcanzables. ¡OLVIDELOS!

 ¿Qué lograra si lo hace?

Al cultivar las técnicas  de la oratoria y la enseñanza, sus beneficios no se limitaran  solo a  estos campos. Su aprendizaje le permitirá cultivar aptitudes tan inestimables como leer bien a nivel personal, escuchar con atención y recordar lo oído, estudiar, investigar, analizar y organizar, conversar, responder preguntas y redactarlas.

 

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¿QUE ES LA ORATORIA?

¿Qué es la oratoria?

La oratoria es un conjunto de  técnicas y principios que permiten expresarnos con elocuencia, claridad y sin desconfianzas ante un público con el propósito de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

La oratoria, pretende convencer a las personas para que actúen de una cierta manera o tomen una decisión por ejemplo es probable que recuerde algunos puntos especialmente interesantes de los discursos que ha oído. Sin embargo, no escuchamos una conferencia con el simple propósito de reunir algunas ideas sobresalientes. Un discurso es como un viaje: en el trayecto puede haber lugares atractivos, pero lo primordial es el destino, el objetivo. Del mismo modo, el orador trata de llevar a sus oyentes a cierta conclusión o inducirlos a actuar de alguna manera.

La oratoria está enmarcada en el ámbito de las ciencias sociales, ella estudia al hombre en su relación con el medio social en el que se desenvuelve. Un medio que no siempre resulta agradable para quienes viven incomunicados con sus semejantes; pero, felizmente, la oratoria nos enseña a expresarnos con propiedad y elegancia, a conocer y a utilizar correctamente nuestro idioma y a transmitir nuestros discursos de manera eficaz. Como toda actividad humana, su dominio exitoso requiere de constante práctica.

Tipos de oratoria

Existe en la actualidad una clasificación de los tipos de oratoria según la finalidad del orador. A continuación, se expresan algunos tipos de oratoria:

  • Oratoria social. También llamada ceremonial, augural o sentimental, son las que se desarrollan en un determinado ámbito donde el ser humano participa de una ceremonia.
  • Oratoria didáctica. Busca transmitir la cultura mediante la palabra hablada, es decir transmite conocimientos. Es una oratoria didáctica o académica que busca enseñar.
  • Oratoria forense. Se usa dentro de la ciencia jurídica y busca exponer con claridad los informes de jueces, abogados y fiscales.
  • Oratoria persuasiva. Cuando los políticos exponen y debaten ideas políticas y utilizada principalmente en época de sufragio.
  • Oratoria sacra o religiosa. Realiza sermones a partir de la palabra de Dios utilizando como base la Biblia u otros libros religiosos.
  • Oratoria dentro de una empresa (llamada “Management Speaking”). Es utilizada por hombres de negocios y empresarios a fin de transmitir objetivos corporativos.

Fuente: https://concepto.de/oratoria/#ixzz6PP44OYXX

¿Por qué es importante la oratoria?

MARÍA recuerda con humor la primera vez que trató de hablar ante un grupo grande de personas. “Al poco de empezar —dice ella—, ¡me desmayé!”

Aunque ese sea un caso extremo, la experiencia de María ilustra la aversión que muchos sienten a hablar en público. ¡Hay quienes dicen que antes prefieren la muerte! Y eso fue precisamente lo que reveló una encuesta en la que se preguntaba: “¿Qué es lo que más teme?”. Tal como se esperaba, “las alturas”, “los problemas económicos”, “volar”, “una enfermedad grave” y “la muerte” fueron las respuestas que encabezaron la lista. Pero por encima de todo —el temor número uno⁠— era ¡“hablar ante un grupo de personas”!

Hasta hombres famosos expresaron en un principio que temían hablar en público. Sin embargo, llegaron a ser magníficos oradores que hablaron ante personajes muy importantes y ante enormes multitudes.

Lo mismo puede sucederle a usted. La oratoria pública es una aptitud latente que todos podemos cultivar.

Quien no sabe exponer en público tiene que limitarse a mantener una posición de observador de los que sí saben hacerlo. Por tanto, la oratoria se ha convertido en una herramienta del éxito laboral. Además, gracias a eso, la persona queda en mejor posición para manejar los demás aspectos de la comunicación, ya sea hablada o escrita.

En resumen, es importante porque es una necesidad. la importancia de la locución y la oratoria es la capacidad que ambas tienen ara transmitir mensajes a más de una persona de manera eficaz y precisa haciendo que el mensaje llegue de manera directa y poder crear interacción entre el emisor y el receptor.

Hoy en día, prácticamente todos los profesionales necesitan dominar la oratoria. No solo los políticos, directivos y profesionales de la comunicación. Incluso a la hora de defender un proyecto o de presentar un producto, es importante ser asertivo y saber llegar a los asistentes.

¿Cómo dominar la oratoria?

Al preparar un discurso es importante preguntar “¿Porque es importante este asunto para los oyentes? ¿Qué pretendo conseguir?”. La finalidad no es solo abarcar el contenido o pronunciar un discurso atractivo, sino beneficiar de algún modo al auditorio.

Si usted sigue las siguientes sugerencias, podrá superar el temor a hablar en público y cautivar a su auditorio:

  • Infunda vida a su voz. Imagínese lo que sería tocar un instrumento musical que solo tuviese una nota. Su voz es su instrumento. Si su forma de expresarse es monótona (“en un solo tono”), cansará a sus oyentes.
  • Vigile su postura. Los hombros caídos transmiten la idea de indiferencia. La rigidez revela ansiedad. Procure alcanzar un equilibrio: relajado y alerta, pero no indiferente o tenso
  • Haga ademanes. No solo para enfatizar lo que dice. Los ademanes relajan los músculos y mejoran la respiración, calmando la voz y los nervios
  • Vista bien. Quien transmite el mensaje es usted, no su ropa. La opinión del auditorio sobre su apariencia es igual de importante (si no más) que la suya propia.
  • Mire al auditorio. Cuando usted lanza una pelota a alguien, mira para ver si la recoge. Al pronunciar un discurso, cada pensamiento que transmite es como si le lanzase una pelota al auditorio. Fíjese bien en el auditorio para asegurarse de que sus ideas están siendo captadas.

“Soy muy tímido.” “Soy muy joven.” “Soy muy viejo.” “Me siento muy cohibido.” Estos son ejemplos de calificativos autoimpuestos que le impiden alcanzar objetivos que en realidad son totalmente alcanzables. ¡OLVIDELOS!

¿Qué lograra si lo hace?

Al cultivar las técnicas  de la oratoria y la enseñanza, sus beneficios no se limitaran  solo a  estos campos. Su aprendizaje le permitirá cultivar aptitudes tan inestimables como leer bien a nivel personal, escuchar con atención y recordar lo oído, estudiar, investigar, analizar y organizar, conversar, responder preguntas y redactarlas.

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

¿Desea lograr influencia e impacto en sus propias presentaciones? Descubra cómo crear credibilidad y confianza, use lenguaje corporal para respaldar su mensaje y desbloquee sus talentos naturales como comunicador y líder.

Para más visite nuestra sección TECNICAS DE ORATORIA

Las 5 técnicas para hablar con liderazgo

En este artículo, analizo 5 técnicas de oratoria esenciales para hablar como líder. También encontrará ejemplos de excelentes oradores que ejemplifican estas técnicas, y enlaces a discursos que dieron que muestran esos enfoques en acción. 

Aunque cada uno de estos oradores es una figura histórica que habló en un escenario nacional, las técnicas son las mismas que puede usar en reuniones, discursos y presentaciones de todo tipo. ¡Lea, disfrute y cambie su propio mundo!

1.    Conozca a su audiencia.

 

 Sojourner Truth Los oradores comunes entregan información. Los líderes combinan información con las necesidades y deseos de otras personas que comparten su visión. La persuasión, la iluminación y la inspiración requieren comprometer no solo a las mentes sino también a los corazones de los oyentes. 

El deseo de liderar es el deseo de servir a los demás.

En ninguna parte esto es más evidente que en el discurso de Sojourner Truth “¿No soy yo una mujer?«, Una charla «ahora reconocida como uno de los discursos más famosos sobre el abolicionismo y los derechos de las mujeres en la historia estadounidense». Hablando en 1851 en Rights Convention en Akron, Ohio, esta ex esclava utiliza el lenguaje más simple imaginable para afirmar su propia dignidad humana, y para agregar su voz a un nuevo clamor por la libertad que resuena con un poder cada vez mayor en todo Estados Unidos.

 Lea el discurso aquí mismo. 

2.    Un mensaje claro, conciso y consistente.

El 19 de noviembre de 1863, en una ceremonia a la vez cívica, militar y espiritual, el famoso orador Edward Everett habló durante dos horas en la dedicación de un cementerio de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. El siguiente orador, el presidente Abraham Lincoln, habló durante dos minutos. Pronunció diez oraciones que consistían en 271 palabras. Y sin embargo, el discurso de Lincoln es el que recordamos: «… que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá de la tierra». 

Claro, conciso, consistente.

 

3.    Use su voz.

La voz física de un líder no es el volumen y la proyección, o incluso la hermosa resonancia a la que respondemos con mayor fuerza. Mucho más importante es la singularidad y el coraje encarnado en esa voz. 

En Martin Luther King, Jr., escuchamos todos esos atributos junto con otro: el poder y la cadencia de la tradición de la predicación. Por supuesto, desarrolle el poder físico de su voz. Pero preste cuidadosa atención a la honestidad y la confianza que deberían surgir de su propio estilo único. Ese es el camino hacia la credibilidad real, un atributo que ningún líder puede prescindir. Vea un video clip del discurso más famoso de Martin Luther King, «I Have a Dream». 

Aprende otras formas de mejorar tu voz a la hora de hablar en público mirando el artículo Técnicas De La Oratoria: La Voz

 

4.    Use el lenguaje corporal.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los discursos de un líder dinámico se queman en nuestra conciencia? Las palabras que escuchamos y nuestra respuesta emocional son ciertamente factores. Pero también lo es lo que vemos. Los líderes no solo suenan poderosos; se ven poderosos también. 

Para mejorar tu oratoria, hablar y verte con liderazgo aprende  Las 5 Técnicas de Oratoria Claves del Lenguaje Corporal. 

Recuerda que los movimientos y gestos importan pero también lo hacen las pausas y el silencio, el tiempo y una conciencia de las señales no verbales que la audiencia está enviando a su manera. Un maestro en el uso de la comunicación no verbal para el liderazgo fue Ronald Reagan. Curiosamente, Reagan no era muy buen  actor. Pero perfeccionó su oficio para el papel de su vida como el presidente estadounidense, una parte que jugó a la perfección. Aquí está en video, en su discurso del «Muro de Berlín» en la Puerta de Brandenburgo en Berlín Occidental el 12 de junio de 1987.

5.   Apunte a la acción. 

 

En el apogeo de la «carrera espacial» de Estados Unidos con la Unión Soviética en mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy habló en una sesión conjunta del Congreso. En ese discurso, declaró con valentía: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de desembarcar a un hombre en la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra». Esa declaración fue ciertamente audaz, teniendo en cuenta qué tan detrás de los soviéticos estaba EEUU en la carrera espacial. 

Sin embargo, logramos ese objetivo el 20 de julio de 1969, el día en que Neil Armstrong caminó en la luna. Como líder, debe seguir el ejemplo de Kennedy al apuntar a la acción de sus oyentes. Es una de las mejores maneras, a veces la única, de medir el éxito de tus discursos y presentaciones. Usar las cinco técnicas anteriores combinará una comprensión de su audiencia, sus habilidades de entrega y un mensaje vital dirigido a llevar a su audiencia a la acción. 

  

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

¿Desea lograr influencia e impacto en sus propias presentaciones? Descubra cómo crear credibilidad y confianza, use lenguaje corporal para respaldar su mensaje y desbloquee sus talentos naturales como comunicador y líder.

Para más visite nuestra sección TECNICAS DE ORATORIA

Las 5 técnicas para hablar con liderazgo

En este artículo, analizo 5 técnicas de oratoria esenciales para hablar como líder. También encontrará ejemplos de excelentes oradores que ejemplifican estas técnicas, y enlaces a discursos que dieron que muestran esos enfoques en acción. 

Aunque cada uno de estos oradores es una figura histórica que habló en un escenario nacional, las técnicas son las mismas que puede usar en reuniones, discursos y presentaciones de todo tipo. ¡Lea, disfrute y cambie su propio mundo!

1.    Conozca a su audiencia.

 Sojourner Truth Los oradores comunes entregan información. Los líderes combinan información con las necesidades y deseos de otras personas que comparten su visión. La persuasión, la iluminación y la inspiración requieren comprometer no solo a las mentes sino también a los corazones de los oyentes. 

El deseo de liderar es el deseo de servir a los demás.

En ninguna parte esto es más evidente que en el discurso de Sojourner Truth “¿No soy yo una mujer?«, Una charla «ahora reconocida como uno de los discursos más famosos sobre el abolicionismo y los derechos de las mujeres en la historia estadounidense». Hablando en 1851 en Rights Convention en Akron, Ohio, esta ex esclava utiliza el lenguaje más simple imaginable para afirmar su propia dignidad humana, y para agregar su voz a un nuevo clamor por la libertad que resuena con un poder cada vez mayor en todo Estados Unidos.

 Lea el discurso aquí mismo. 

2.    Un mensaje claro, conciso y consistente.

El 19 de noviembre de 1863, en una ceremonia a la vez cívica, militar y espiritual, el famoso orador Edward Everett habló durante dos horas en la dedicación de un cementerio de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. El siguiente orador, el presidente Abraham Lincoln, habló durante dos minutos. Pronunció diez oraciones que consistían en 271 palabras. Y sin embargo, el discurso de Lincoln es el que recordamos: «… que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá de la tierra». 

Claro, conciso, consistente.

 

3.    Use su voz.

La voz física de un líder no es el volumen y la proyección, o incluso la hermosa resonancia a la que respondemos con mayor fuerza. Mucho más importante es la singularidad y el coraje encarnado en esa voz. 

En Martin Luther King, Jr., escuchamos todos esos atributos junto con otro: el poder y la cadencia de la tradición de la predicación. Por supuesto, desarrolle el poder físico de su voz. Pero preste cuidadosa atención a la honestidad y la confianza que deberían surgir de su propio estilo único. Ese es el camino hacia la credibilidad real, un atributo que ningún líder puede prescindir. Vea un video clip del discurso más famoso de Martin Luther King, «I Have a Dream». 

Aprende otras formas de mejorar tu voz a la hora de hablar en público mirando el artículo Técnicas De La Oratoria: La Voz

 

4.    Use el lenguaje corporal.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los discursos de un líder dinámico se queman en nuestra conciencia? Las palabras que escuchamos y nuestra respuesta emocional son ciertamente factores. Pero también lo es lo que vemos. Los líderes no solo suenan poderosos; se ven poderosos también. 

Para mejorar tu oratoria, hablar y verte con liderazgo aprende  Las 5 Técnicas de Oratoria Claves del Lenguaje Corporal. 

Recuerda que los movimientos y gestos importan pero también lo hacen las pausas y el silencio, el tiempo y una conciencia de las señales no verbales que la audiencia está enviando a su manera. Un maestro en el uso de la comunicación no verbal para el liderazgo fue Ronald Reagan. Curiosamente, Reagan no era muy buen  actor. Pero perfeccionó su oficio para el papel de su vida como el presidente estadounidense, una parte que jugó a la perfección. Aquí está en video, en su discurso del «Muro de Berlín» en la Puerta de Brandenburgo en Berlín Occidental el 12 de junio de 1987.

5.   Apunte a la acción. 

 

En el apogeo de la «carrera espacial» de Estados Unidos con la Unión Soviética en mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy habló en una sesión conjunta del Congreso. En ese discurso, declaró con valentía: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de desembarcar a un hombre en la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra». Esa declaración fue ciertamente audaz, teniendo en cuenta qué tan detrás de los soviéticos estaba EEUU en la carrera espacial. 

Sin embargo, logramos ese objetivo el 20 de julio de 1969, el día en que Neil Armstrong caminó en la luna. Como líder, debe seguir el ejemplo de Kennedy al apuntar a la acción de sus oyentes. Es una de las mejores maneras, a veces la única, de medir el éxito de tus discursos y presentaciones. Usar las cinco técnicas anteriores combinará una comprensión de su audiencia, sus habilidades de entrega y un mensaje vital dirigido a llevar a su audiencia a la acción. 

 

 

 

 

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.