¿QUE ES LA ORATORIA?

¿QUE ES LA ORATORIA?

¿QUE ES LA ORATORIA?

¿Qué es la oratoria?

La oratoria es un conjunto de  técnicas y principios que permiten expresarnos con elocuencia, claridad y sin desconfianzas ante un público con el propósito de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

La oratoria, pretende convencer a las personas para que actúen de una cierta manera o tomen una decisión por ejemplo es probable que recuerde algunos puntos especialmente interesantes de los discursos que ha oído. Sin embargo, no escuchamos una conferencia con el simple propósito de reunir algunas ideas sobresalientes. Un discurso es como un viaje: en el trayecto puede haber lugares atractivos, pero lo primordial es el destino, el objetivo. Del mismo modo, el orador trata de llevar a sus oyentes a cierta conclusión o inducirlos a actuar de alguna manera.

La oratoria está enmarcada en el ámbito de las ciencias sociales, ella estudia al hombre en su relación con el medio social en el que se desenvuelve. Un medio que no siempre resulta agradable para quienes viven incomunicados con sus semejantes; pero, felizmente, la oratoria nos enseña a expresarnos con propiedad y elegancia, a conocer y a utilizar correctamente nuestro idioma y a transmitir nuestros discursos de manera eficaz. Como toda actividad humana, su dominio exitoso requiere de constante práctica.

Tipos de oratoria

Existe en la actualidad una clasificación de los tipos de oratoria según la finalidad del orador. A continuación, se expresan algunos tipos de oratoria:

  • Oratoria social. También llamada ceremonial, augural o sentimental, son las que se desarrollan en un determinado ámbito donde el ser humano participa de una ceremonia.
  • Oratoria didáctica. Busca transmitir la cultura mediante la palabra hablada, es decir transmite conocimientos. Es una oratoria didáctica o académica que busca enseñar.
  • Oratoria forense. Se usa dentro de la ciencia jurídica y busca exponer con claridad los informes de jueces, abogados y fiscales.
  • Oratoria persuasiva. Cuando los políticos exponen y debaten ideas políticas y utilizada principalmente en época de sufragio.
  • Oratoria sacra o religiosa. Realiza sermones a partir de la palabra de Dios utilizando como base la Biblia u otros libros religiosos.
  • Oratoria dentro de una empresa (llamada “Management Speaking”). Es utilizada por hombres de negocios y empresarios a fin de transmitir objetivos corporativos.

Fuente: https://concepto.de/oratoria/#ixzz6PP44OYXX

¿Por qué es importante la oratoria?

MARÍA recuerda con humor la primera vez que trató de hablar ante un grupo grande de personas. “Al poco de empezar —dice ella—, ¡me desmayé!”

Aunque ese sea un caso extremo, la experiencia de María ilustra la aversión que muchos sienten a hablar en público. ¡Hay quienes dicen que antes prefieren la muerte! Y eso fue precisamente lo que reveló una encuesta en la que se preguntaba: “¿Qué es lo que más teme?”. Tal como se esperaba, “las alturas”, “los problemas económicos”, “volar”, “una enfermedad grave” y “la muerte” fueron las respuestas que encabezaron la lista. Pero por encima de todo —el temor número uno⁠— era ¡“hablar ante un grupo de personas”!

Hasta hombres famosos expresaron en un principio que temían hablar en público. Sin embargo, llegaron a ser magníficos oradores que hablaron ante personajes muy importantes y ante enormes multitudes.

Lo mismo puede sucederle a usted. La oratoria pública es una aptitud latente que todos podemos cultivar.

Quien no sabe exponer en público tiene que limitarse a mantener una posición de observador de los que sí saben hacerlo. Por tanto, la oratoria se ha convertido en una herramienta del éxito laboral. Además, gracias a eso, la persona queda en mejor posición para manejar los demás aspectos de la comunicación, ya sea hablada o escrita.

En resumen, es importante porque es una necesidad. la importancia de la locución y la oratoria es la capacidad que ambas tienen ara transmitir mensajes a más de una persona de manera eficaz y precisa haciendo que el mensaje llegue de manera directa y poder crear interacción entre el emisor y el receptor.

Hoy en día, prácticamente todos los profesionales necesitan dominar la oratoria. No solo los políticos, directivos y profesionales de la comunicación. Incluso a la hora de defender un proyecto o de presentar un producto, es importante ser asertivo y saber llegar a los asistentes.

¿Cómo dominar la oratoria?

Al preparar un discurso es importante preguntar “¿Porque es importante este asunto para los oyentes? ¿Qué pretendo conseguir?”. La finalidad no es solo abarcar el contenido o pronunciar un discurso atractivo, sino beneficiar de algún modo al auditorio.

Si usted sigue las siguientes sugerencias, podrá superar el temor a hablar en público y cautivar a su auditorio:

  • Infunda vida a su voz. Imagínese lo que sería tocar un instrumento musical que solo tuviese una nota. Su voz es su instrumento. Si su forma de expresarse es monótona (“en un solo tono”), cansará a sus oyentes.
  • Vigile su postura. Los hombros caídos transmiten la idea de indiferencia. La rigidez revela ansiedad. Procure alcanzar un equilibrio: relajado y alerta, pero no indiferente o tenso
  • Haga ademanes. No solo para enfatizar lo que dice. Los ademanes relajan los músculos y mejoran la respiración, calmando la voz y los nervios
  • Vista bien. Quien transmite el mensaje es usted, no su ropa. La opinión del auditorio sobre su apariencia es igual de importante (si no más) que la suya propia.
  • Mire al auditorio. Cuando usted lanza una pelota a alguien, mira para ver si la recoge. Al pronunciar un discurso, cada pensamiento que transmite es como si le lanzase una pelota al auditorio. Fíjese bien en el auditorio para asegurarse de que sus ideas están siendo captadas.

“Soy muy tímido.” “Soy muy joven.” “Soy muy viejo.” “Me siento muy cohibido.” Estos son ejemplos de calificativos autoimpuestos que le impiden alcanzar objetivos que en realidad son totalmente alcanzables. ¡OLVIDELOS!

 ¿Qué lograra si lo hace?

Al cultivar las técnicas  de la oratoria y la enseñanza, sus beneficios no se limitaran  solo a  estos campos. Su aprendizaje le permitirá cultivar aptitudes tan inestimables como leer bien a nivel personal, escuchar con atención y recordar lo oído, estudiar, investigar, analizar y organizar, conversar, responder preguntas y redactarlas.

 

¿QUE ES LA ORATORIA?

¿Qué es la oratoria?

La oratoria es un conjunto de  técnicas y principios que permiten expresarnos con elocuencia, claridad y sin desconfianzas ante un público con el propósito de deleitar, convencer y conmover por medio de la palabra.

La oratoria, pretende convencer a las personas para que actúen de una cierta manera o tomen una decisión por ejemplo es probable que recuerde algunos puntos especialmente interesantes de los discursos que ha oído. Sin embargo, no escuchamos una conferencia con el simple propósito de reunir algunas ideas sobresalientes. Un discurso es como un viaje: en el trayecto puede haber lugares atractivos, pero lo primordial es el destino, el objetivo. Del mismo modo, el orador trata de llevar a sus oyentes a cierta conclusión o inducirlos a actuar de alguna manera.

La oratoria está enmarcada en el ámbito de las ciencias sociales, ella estudia al hombre en su relación con el medio social en el que se desenvuelve. Un medio que no siempre resulta agradable para quienes viven incomunicados con sus semejantes; pero, felizmente, la oratoria nos enseña a expresarnos con propiedad y elegancia, a conocer y a utilizar correctamente nuestro idioma y a transmitir nuestros discursos de manera eficaz. Como toda actividad humana, su dominio exitoso requiere de constante práctica.

Tipos de oratoria

Existe en la actualidad una clasificación de los tipos de oratoria según la finalidad del orador. A continuación, se expresan algunos tipos de oratoria:

  • Oratoria social. También llamada ceremonial, augural o sentimental, son las que se desarrollan en un determinado ámbito donde el ser humano participa de una ceremonia.
  • Oratoria didáctica. Busca transmitir la cultura mediante la palabra hablada, es decir transmite conocimientos. Es una oratoria didáctica o académica que busca enseñar.
  • Oratoria forense. Se usa dentro de la ciencia jurídica y busca exponer con claridad los informes de jueces, abogados y fiscales.
  • Oratoria persuasiva. Cuando los políticos exponen y debaten ideas políticas y utilizada principalmente en época de sufragio.
  • Oratoria sacra o religiosa. Realiza sermones a partir de la palabra de Dios utilizando como base la Biblia u otros libros religiosos.
  • Oratoria dentro de una empresa (llamada “Management Speaking”). Es utilizada por hombres de negocios y empresarios a fin de transmitir objetivos corporativos.

Fuente: https://concepto.de/oratoria/#ixzz6PP44OYXX

¿Por qué es importante la oratoria?

MARÍA recuerda con humor la primera vez que trató de hablar ante un grupo grande de personas. “Al poco de empezar —dice ella—, ¡me desmayé!”

Aunque ese sea un caso extremo, la experiencia de María ilustra la aversión que muchos sienten a hablar en público. ¡Hay quienes dicen que antes prefieren la muerte! Y eso fue precisamente lo que reveló una encuesta en la que se preguntaba: “¿Qué es lo que más teme?”. Tal como se esperaba, “las alturas”, “los problemas económicos”, “volar”, “una enfermedad grave” y “la muerte” fueron las respuestas que encabezaron la lista. Pero por encima de todo —el temor número uno⁠— era ¡“hablar ante un grupo de personas”!

Hasta hombres famosos expresaron en un principio que temían hablar en público. Sin embargo, llegaron a ser magníficos oradores que hablaron ante personajes muy importantes y ante enormes multitudes.

Lo mismo puede sucederle a usted. La oratoria pública es una aptitud latente que todos podemos cultivar.

Quien no sabe exponer en público tiene que limitarse a mantener una posición de observador de los que sí saben hacerlo. Por tanto, la oratoria se ha convertido en una herramienta del éxito laboral. Además, gracias a eso, la persona queda en mejor posición para manejar los demás aspectos de la comunicación, ya sea hablada o escrita.

En resumen, es importante porque es una necesidad. la importancia de la locución y la oratoria es la capacidad que ambas tienen ara transmitir mensajes a más de una persona de manera eficaz y precisa haciendo que el mensaje llegue de manera directa y poder crear interacción entre el emisor y el receptor.

Hoy en día, prácticamente todos los profesionales necesitan dominar la oratoria. No solo los políticos, directivos y profesionales de la comunicación. Incluso a la hora de defender un proyecto o de presentar un producto, es importante ser asertivo y saber llegar a los asistentes.

¿Cómo dominar la oratoria?

Al preparar un discurso es importante preguntar “¿Porque es importante este asunto para los oyentes? ¿Qué pretendo conseguir?”. La finalidad no es solo abarcar el contenido o pronunciar un discurso atractivo, sino beneficiar de algún modo al auditorio.

Si usted sigue las siguientes sugerencias, podrá superar el temor a hablar en público y cautivar a su auditorio:

  • Infunda vida a su voz. Imagínese lo que sería tocar un instrumento musical que solo tuviese una nota. Su voz es su instrumento. Si su forma de expresarse es monótona (“en un solo tono”), cansará a sus oyentes.
  • Vigile su postura. Los hombros caídos transmiten la idea de indiferencia. La rigidez revela ansiedad. Procure alcanzar un equilibrio: relajado y alerta, pero no indiferente o tenso
  • Haga ademanes. No solo para enfatizar lo que dice. Los ademanes relajan los músculos y mejoran la respiración, calmando la voz y los nervios
  • Vista bien. Quien transmite el mensaje es usted, no su ropa. La opinión del auditorio sobre su apariencia es igual de importante (si no más) que la suya propia.
  • Mire al auditorio. Cuando usted lanza una pelota a alguien, mira para ver si la recoge. Al pronunciar un discurso, cada pensamiento que transmite es como si le lanzase una pelota al auditorio. Fíjese bien en el auditorio para asegurarse de que sus ideas están siendo captadas.

“Soy muy tímido.” “Soy muy joven.” “Soy muy viejo.” “Me siento muy cohibido.” Estos son ejemplos de calificativos autoimpuestos que le impiden alcanzar objetivos que en realidad son totalmente alcanzables. ¡OLVIDELOS!

¿Qué lograra si lo hace?

Al cultivar las técnicas  de la oratoria y la enseñanza, sus beneficios no se limitaran  solo a  estos campos. Su aprendizaje le permitirá cultivar aptitudes tan inestimables como leer bien a nivel personal, escuchar con atención y recordar lo oído, estudiar, investigar, analizar y organizar, conversar, responder preguntas y redactarlas.

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

¿Desea lograr influencia e impacto en sus propias presentaciones? Descubra cómo crear credibilidad y confianza, use lenguaje corporal para respaldar su mensaje y desbloquee sus talentos naturales como comunicador y líder.

Para más visite nuestra sección TECNICAS DE ORATORIA

Las 5 técnicas para hablar con liderazgo

En este artículo, analizo 5 técnicas de oratoria esenciales para hablar como líder. También encontrará ejemplos de excelentes oradores que ejemplifican estas técnicas, y enlaces a discursos que dieron que muestran esos enfoques en acción. 

Aunque cada uno de estos oradores es una figura histórica que habló en un escenario nacional, las técnicas son las mismas que puede usar en reuniones, discursos y presentaciones de todo tipo. ¡Lea, disfrute y cambie su propio mundo!

1.    Conozca a su audiencia.

 

 Sojourner Truth Los oradores comunes entregan información. Los líderes combinan información con las necesidades y deseos de otras personas que comparten su visión. La persuasión, la iluminación y la inspiración requieren comprometer no solo a las mentes sino también a los corazones de los oyentes. 

El deseo de liderar es el deseo de servir a los demás.

En ninguna parte esto es más evidente que en el discurso de Sojourner Truth “¿No soy yo una mujer?«, Una charla «ahora reconocida como uno de los discursos más famosos sobre el abolicionismo y los derechos de las mujeres en la historia estadounidense». Hablando en 1851 en Rights Convention en Akron, Ohio, esta ex esclava utiliza el lenguaje más simple imaginable para afirmar su propia dignidad humana, y para agregar su voz a un nuevo clamor por la libertad que resuena con un poder cada vez mayor en todo Estados Unidos.

 Lea el discurso aquí mismo. 

2.    Un mensaje claro, conciso y consistente.

El 19 de noviembre de 1863, en una ceremonia a la vez cívica, militar y espiritual, el famoso orador Edward Everett habló durante dos horas en la dedicación de un cementerio de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. El siguiente orador, el presidente Abraham Lincoln, habló durante dos minutos. Pronunció diez oraciones que consistían en 271 palabras. Y sin embargo, el discurso de Lincoln es el que recordamos: «… que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá de la tierra». 

Claro, conciso, consistente.

 

3.    Use su voz.

La voz física de un líder no es el volumen y la proyección, o incluso la hermosa resonancia a la que respondemos con mayor fuerza. Mucho más importante es la singularidad y el coraje encarnado en esa voz. 

En Martin Luther King, Jr., escuchamos todos esos atributos junto con otro: el poder y la cadencia de la tradición de la predicación. Por supuesto, desarrolle el poder físico de su voz. Pero preste cuidadosa atención a la honestidad y la confianza que deberían surgir de su propio estilo único. Ese es el camino hacia la credibilidad real, un atributo que ningún líder puede prescindir. Vea un video clip del discurso más famoso de Martin Luther King, «I Have a Dream». 

Aprende otras formas de mejorar tu voz a la hora de hablar en público mirando el artículo Técnicas De La Oratoria: La Voz

 

4.    Use el lenguaje corporal.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los discursos de un líder dinámico se queman en nuestra conciencia? Las palabras que escuchamos y nuestra respuesta emocional son ciertamente factores. Pero también lo es lo que vemos. Los líderes no solo suenan poderosos; se ven poderosos también. 

Para mejorar tu oratoria, hablar y verte con liderazgo aprende  Las 5 Técnicas de Oratoria Claves del Lenguaje Corporal. 

Recuerda que los movimientos y gestos importan pero también lo hacen las pausas y el silencio, el tiempo y una conciencia de las señales no verbales que la audiencia está enviando a su manera. Un maestro en el uso de la comunicación no verbal para el liderazgo fue Ronald Reagan. Curiosamente, Reagan no era muy buen  actor. Pero perfeccionó su oficio para el papel de su vida como el presidente estadounidense, una parte que jugó a la perfección. Aquí está en video, en su discurso del «Muro de Berlín» en la Puerta de Brandenburgo en Berlín Occidental el 12 de junio de 1987.

5.   Apunte a la acción. 

 

En el apogeo de la «carrera espacial» de Estados Unidos con la Unión Soviética en mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy habló en una sesión conjunta del Congreso. En ese discurso, declaró con valentía: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de desembarcar a un hombre en la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra». Esa declaración fue ciertamente audaz, teniendo en cuenta qué tan detrás de los soviéticos estaba EEUU en la carrera espacial. 

Sin embargo, logramos ese objetivo el 20 de julio de 1969, el día en que Neil Armstrong caminó en la luna. Como líder, debe seguir el ejemplo de Kennedy al apuntar a la acción de sus oyentes. Es una de las mejores maneras, a veces la única, de medir el éxito de tus discursos y presentaciones. Usar las cinco técnicas anteriores combinará una comprensión de su audiencia, sus habilidades de entrega y un mensaje vital dirigido a llevar a su audiencia a la acción. 

  

Técnicas de oratoria esenciales para hablar con liderazgo

¿Desea lograr influencia e impacto en sus propias presentaciones? Descubra cómo crear credibilidad y confianza, use lenguaje corporal para respaldar su mensaje y desbloquee sus talentos naturales como comunicador y líder.

Para más visite nuestra sección TECNICAS DE ORATORIA

Las 5 técnicas para hablar con liderazgo

En este artículo, analizo 5 técnicas de oratoria esenciales para hablar como líder. También encontrará ejemplos de excelentes oradores que ejemplifican estas técnicas, y enlaces a discursos que dieron que muestran esos enfoques en acción. 

Aunque cada uno de estos oradores es una figura histórica que habló en un escenario nacional, las técnicas son las mismas que puede usar en reuniones, discursos y presentaciones de todo tipo. ¡Lea, disfrute y cambie su propio mundo!

1.    Conozca a su audiencia.

 Sojourner Truth Los oradores comunes entregan información. Los líderes combinan información con las necesidades y deseos de otras personas que comparten su visión. La persuasión, la iluminación y la inspiración requieren comprometer no solo a las mentes sino también a los corazones de los oyentes. 

El deseo de liderar es el deseo de servir a los demás.

En ninguna parte esto es más evidente que en el discurso de Sojourner Truth “¿No soy yo una mujer?«, Una charla «ahora reconocida como uno de los discursos más famosos sobre el abolicionismo y los derechos de las mujeres en la historia estadounidense». Hablando en 1851 en Rights Convention en Akron, Ohio, esta ex esclava utiliza el lenguaje más simple imaginable para afirmar su propia dignidad humana, y para agregar su voz a un nuevo clamor por la libertad que resuena con un poder cada vez mayor en todo Estados Unidos.

 Lea el discurso aquí mismo. 

2.    Un mensaje claro, conciso y consistente.

El 19 de noviembre de 1863, en una ceremonia a la vez cívica, militar y espiritual, el famoso orador Edward Everett habló durante dos horas en la dedicación de un cementerio de la Unión durante la Guerra Civil estadounidense. El siguiente orador, el presidente Abraham Lincoln, habló durante dos minutos. Pronunció diez oraciones que consistían en 271 palabras. Y sin embargo, el discurso de Lincoln es el que recordamos: «… que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no perecerá de la tierra». 

Claro, conciso, consistente.

 

3.    Use su voz.

La voz física de un líder no es el volumen y la proyección, o incluso la hermosa resonancia a la que respondemos con mayor fuerza. Mucho más importante es la singularidad y el coraje encarnado en esa voz. 

En Martin Luther King, Jr., escuchamos todos esos atributos junto con otro: el poder y la cadencia de la tradición de la predicación. Por supuesto, desarrolle el poder físico de su voz. Pero preste cuidadosa atención a la honestidad y la confianza que deberían surgir de su propio estilo único. Ese es el camino hacia la credibilidad real, un atributo que ningún líder puede prescindir. Vea un video clip del discurso más famoso de Martin Luther King, «I Have a Dream». 

Aprende otras formas de mejorar tu voz a la hora de hablar en público mirando el artículo Técnicas De La Oratoria: La Voz

 

4.    Use el lenguaje corporal.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los discursos de un líder dinámico se queman en nuestra conciencia? Las palabras que escuchamos y nuestra respuesta emocional son ciertamente factores. Pero también lo es lo que vemos. Los líderes no solo suenan poderosos; se ven poderosos también. 

Para mejorar tu oratoria, hablar y verte con liderazgo aprende  Las 5 Técnicas de Oratoria Claves del Lenguaje Corporal. 

Recuerda que los movimientos y gestos importan pero también lo hacen las pausas y el silencio, el tiempo y una conciencia de las señales no verbales que la audiencia está enviando a su manera. Un maestro en el uso de la comunicación no verbal para el liderazgo fue Ronald Reagan. Curiosamente, Reagan no era muy buen  actor. Pero perfeccionó su oficio para el papel de su vida como el presidente estadounidense, una parte que jugó a la perfección. Aquí está en video, en su discurso del «Muro de Berlín» en la Puerta de Brandenburgo en Berlín Occidental el 12 de junio de 1987.

5.   Apunte a la acción. 

 

En el apogeo de la «carrera espacial» de Estados Unidos con la Unión Soviética en mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy habló en una sesión conjunta del Congreso. En ese discurso, declaró con valentía: «Creo que esta nación debería comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de desembarcar a un hombre en la Luna y devolverlo a salvo a la Tierra». Esa declaración fue ciertamente audaz, teniendo en cuenta qué tan detrás de los soviéticos estaba EEUU en la carrera espacial. 

Sin embargo, logramos ese objetivo el 20 de julio de 1969, el día en que Neil Armstrong caminó en la luna. Como líder, debe seguir el ejemplo de Kennedy al apuntar a la acción de sus oyentes. Es una de las mejores maneras, a veces la única, de medir el éxito de tus discursos y presentaciones. Usar las cinco técnicas anteriores combinará una comprensión de su audiencia, sus habilidades de entrega y un mensaje vital dirigido a llevar a su audiencia a la acción. 

 

 

 

 

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

 

Como Hablar en Público con Entusiasmo

EN 1917, durante la primera guerra mundial, el primer ministro de Francia, René Raphaël Viviani, visitó los Estados Unidos y dio una conferencia en la Universidad Columbia en la ciudad de Nueva York. Aunque habló en francés, un oyente que no entendía el idioma dijo que había quedado cautivado por el discurso. “Quedé excitado y estremecido por las maravillosas cualidades de su oratoria,” explicó.

¿Por qué hablar con entusiasmo?

Por otro lado, es probable que usted haya escuchado discursos que no le inspiraron en lo más mínimo, aunque entendió cada palabra del orador. Un abogado estadounidense dijo: “He escuchado a muchos hombres prominentes de este país discursar con una mortífera monotonía. Era muy embarazoso para los oyentes, no podían permanecer despiertos.”

¿Por qué es que una conferencia puede ser interesante, hasta excitante para una persona, cuando la persona ni siquiera entiende las palabras? Sin embargo, ¿por qué es que algunos discursos que se dan en un idioma que uno entiende claramente son tan aburridos que casi lo ponen a uno a dormir?

La respuesta reside en gran parte en la manera en que se da el discurso. Una vez una señora de edad grabó este hecho indeleblemente en un orador joven. Él le pidió sus observaciones sobre un discurso que acababa de dar. Ella admitió que su material había sido excelente, pero le dijo: “Si usted no está entusiasmado acerca de lo que tiene que decir, ¿cómo espera que lo estemos nosotros?”

En realidad, la señora resumió lo que hace interesante a un discurso. Es la excitación o el entusiasmo del orador acerca de su material. Si él realmente pronuncia su discurso con el corazón, entonces su presentación viva y entusiasta cautivará al auditorio. Prestarán cuidadosa atención. Pero al orador que le falta entusiasmo hallará mucho más difícil el retener la atención de su auditorio, sin importar cuán excelente material pueda presentar.

Con seguridad, entonces, usted querrá hablar con entusiasmo. Pero, ¿qué hay si a la oratoria de uno le falta esta cualidad? ¿Cuál, por lo general, es la razón? ¿Cómo puede uno desarrollar entusiasmo?

Una cualidad natural

Felizmente, el entusiasmo es una cualidad natural poseída por la mayoría de las personas. Especialmente se ve en los niños. Cuando pase por el patio de una escuela, deténgase y escuche los vivaces gritos, la risa y la conversación de los jóvenes. ¡No hay aburrimiento o monotonía en su habla!

O tal vez usted ha oído la súplica entusiasta de una niñita. “¡Por favor, mamita!” quizás suplique la niña. “Déjame ir con las otras nenas. No nos demoraremos mucho. ¡Te prometo limpiar mi habitación en cuanto vuelva! Déjame ir, por favor.” No solo la voz, sino los ojos y la cara, también, reflejan su súplica para conseguir el permiso de la madre. Y si la madre vacila en concederlo, una lágrima quizás brote espontáneamente de los ojos de la niña, añadiendo énfasis y fuerza a la súplica.

Normalmente los adultos no pierden del todo este entusiasmo natural. ¿Ha escuchado a un hombre que disfruta de la pesca contar acerca de su viaje de pesca y de lo mucho que pescó? ¿O ha oído a un grupo de mujeres conversar acerca del próximo casamiento o algún otro acontecimiento social? ¡Qué entusiasmo sin inhibiciones pueden demostrar tanto los hombres como las mujeres cuando hablan con sus amigos íntimos! Los ademanes, las expresiones faciales, los cambios en el volumen y el tono, cambios en la velocidad del habla, cambios en el énfasis, todos ocurren con naturalidad. Pero cuando una persona se para enfrente de un grupo de estos mismos amigos para dar un discurso, ¿qué sucede?Usted sabe.

Con mucha frecuencia esa entusiasta y natural manera de hablar se desvanece, y el discurso de la persona es aburrido y sin vida. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado? En realidad, muy poco.

Puede ser que haya reunidos algunos más de los amigos del orador, y que estén sentados en hileras. Sin embargo, el verdadero cambio es invisible. Está en la mente y en la actitud del orador. Puede ser que llegue a estar consciente de sí mismo. Quizás sienta que es el centro de la atención, evidentemente pensando que ahora sus amigos de algún modo son sus críticos. Si es así, pierde confianza en su habilidad de expresarse y, como resultado, pierde su entusiasmo natural.

Desarrollando entusiasmo al hablar en publico

El primer requisito, entonces, para desarrollar entusiasmo al dar una conferencia es obtener la estimación correcta de su auditorio. Recuerde, no se han convertido en sus enemigos sencillamente porque están sentados en hileras. No son críticos. Más bien, son amigos que han venido a escuchar y a aprender de lo que usted va a hablar.

Así es que para desarrollar entusiasmo, háblele al auditorio con el corazón. Crea en las cosas que dice. O para decirlo de otra manera: Solo hable acerca de las cosas en que usted cree. Eso es esencial, pues una persona no puede hablar con genuino entusiasmo acerca de asuntos en los que no cree.

Un tercer requisito, estrechamente relacionado, es el estar interesado en el mensaje que va a presentar, de estar realmente lleno con las ideas y tener el deseo de comunicarlas. Por ejemplo, considere al hombre interesado en la pesca.

Apenas pudiera uno esperar que él relate a sus amigos los planes para el próximo casamiento de la hermana de su esposa con el entusiasmo con que les contaría acerca de su último viaje de pesca. No está fascinado con los detalles de los arreglos del casamiento.

No son cosas en las que se interesa. Ah, pero el chasquido de la caña de pescar al lanzar el anzuelo por encima del agua, el tirón del pez, la batalla para sacarlo del agua, todo esto absorbe su interés. Así es que puede hablar con entusiasmo acerca de este tema.

Otro requisito para la presentación entusiasta es el estar bien preparado, saber su tema. El hombre que relata su experiencia pesquera la conoce bien. Sin duda ha repasado el episodio muchas veces en su mente. Está seguro de que nadie conoce el relato tan bien como él. Esto es vital para su entusiasta oratoria. Si la persona solo tiene un leve conocimiento de su tema, le será muy difícil hablar con entusiasmo.

Todavía otro requisito para hablar con entusiasmo es el estar convencido de que su auditorio necesita oír lo que usted va a decir. Si usted sinceramente cree que el que ellos respondan a su mensaje es un asunto de vida o muerte, le puede ayudar a hablar entusiasmadamente de todo corazón. El deseo de trasmitir el mensaje puede llegar a ser tan grande que usted pierda toda conciencia de sí mismo y piense solamente en el mensaje.

Un orador con tal motivación puede ser comparado a un hombre que a mediados de la noche descubre un incendio en un edificio de apartamentos. El hombre solo tiene un pensamiento… decir a la gente el peligro que corren. ¡Es un asunto de vida o muerte! Así es que puede ser que corra dentro del edificio y golpee en las puertas, diciendo: “¡Despiértense! ¡Su casa está ardiendo! ¡Salgan de inmediato!” ¿Cómo dice el mensaje? Con entusiasmo.

Recreando las ideas y las emociones

Sin embargo, un orador quizás parezca llenar todos los anteriores requisitos. Puede que no tenga temor a su auditorio; puede que crea en lo que dice; puede tener interés genuino en su tema; puede estar bien preparado; y hasta puede estar convencido de que para su auditorio, el responder a su mensaje es asunto de vida o muerte. No obstante es posible que aún así no hable con entusiasmo. ¿Por qué? ¿En qué estriba el problema?

El problema puede estribar en que de hecho no está pensando en lo que está diciendo. No está totalmente envuelto en ello. Necesita revivir o recordar sus sentimientos acerca del asunto, llegar a envolverse emocionalmente, y no sencillamente repetir palabras.

Por ejemplo, el pescador, al contar su relato, se coloca mentalmente hasta la cadera dentro del raudal. Recuerda la excitación del tirón del pez, y la batalla para sacarlo del agua. El revivir la experiencia, recreando las ideas y las emociones al hablar, es lo que contribuye a su entusiasmada presentación.

El orador en la plataforma pública necesita hacer lo mismo. Por ejemplo, quizás esté dando una conferencia sobre la oratoria, un tema sobre el que tal vez haya hablado en muchas ocasiones. Pero al dar la conferencia, necesita envolverse completamente en la idea de lo que la oratoria realmente significa para él y para su auditorio.

Cuando esto sucede, el orador no cae en el error de meramente pronunciar palabras o aun ideas. También entran en juego sus emociones. No solo toda su mente, sino todo su corazón, también entran en el asunto. Por eso, aunque puede ser que con anterioridad el orador haya expresado los mismos pensamientos muchas veces, habla con entusiasmo.

Interés por el auditorio

Lo que especialmente ayudará a una persona a hablar de esta manera es tener interés por su auditorio. Con esta cualidad, no presentará su material de una manera superficial, al estilo de tómelo o déjelo. En vez de eso tendrá una actitud similar a la de un padre hacia su hijo.

Tal vez un hijo cruzó la calle corriendo sin mirar. El padre sabe el peligro de hacer esto. Así es que le habla encarecidamente al hijo, poniendo en su voz y manera de hablar una nota de urgencia. Si el hijo no presta atención, o trata el asunto livianamente, el padre hace otros esfuerzos. Con más convicción y entusiasmo trata de impresionar en el niño los peligros de cruzar la calle sin mirar.

Un orador público debe estar igualmente impulsado por un sincero deseo de comunicar a su auditorio información que lo beneficiará. Así es que observa cómo responden ellos a lo que él dice. Si parecen no estar convencidos o por alguna razón no comprendieron un punto, entonces con entusiasmo y comentarios añadidos se dedica a convencerlos o a ayudarlos a comprender.

La importancia del entusiasmo

El entusiasmo es la misma vida de un discurso. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido.

Israel .M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró:

“A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.”

El entusiasmo convence. James C. Cropsey, un fallecido juez del Tribunal Supremo de Nueva York, dijo que cuando un abogado con el que estaba en desacuerdo presentaba sus armamentos con ahínco y entusiasmo, lo escuchaba con gran atención. Le hacía pensar que tal vez el abogado podía estar en lo cierto después de todo.

Así es que hable con entusiasmo. Llene su mente y corazón con su tema. Esté convencido de que lo que usted preparó es importante. Entonces deje que un avasallador deseo de comunicar estas ideas haga que usted pronuncie su discurso con el corazón. Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

 

Cómo superar la dislexia

“¿CUÁL es su teléfono?”, pregunta Julie. La persona que ha llamado responde. Pero las cifras que Julie anota tienen poco que ver con el número que se le ha dado.

‘Mi maestra rompió el dibujo que había hecho —dice Vanessa lamentándose—. Nunca me acordaba de lo que ella decía.’

David, un señor de más de 70 años, batalla por leer palabras sencillas que reconocía sin dificultad hace más de seis decenios.Julie, Vanessa y David padecen un trastorno de aprendizaje que produce frustración: la dislexia. ¿Cuáles son las causas de este problema? ¿Cómo pueden superar los disléxicos la frustración que sienten?

 

¿Qué es la dislexia y ejemplos?

 

Un diccionario define la dislexia como “trastorno de la capacidad de leer”. Aunque suele verse como una alteración en el aprendizaje de la lectura, la dislexia puede englobar mucho más.

Los componentes de la palabra “dislexia” vienen del griego dys, que significa “dificultad”, y lexis, “palabra”. Este trastorno abarca dificultades con las palabras o el lenguaje e incluso con la ordenación de elementos, como los días de la semana y las letras de una palabra. La dislexia, según el doctor H. T. Chasty, del Instituto Británico de la Dislexia, “es una incapacidad para organizar que afecta a la memoria inmediata, la percepción y la coordinación manual”. Se comprende, pues, que la dislexia cause frustración a quienes la sufren.

 

Piense en el caso de David. ¿Por qué este hombre, que anteriormente leía con soltura y avidez, necesitó la ayuda de su esposa para aprender a leer de nuevo? Porque un derrame cerebral le lesionó una zona del cerebro vinculada al uso del lenguaje. Su progreso en la lectura ha sido desesperadamente lento. No obstante, las palabras largas le dan menos problemas que las cortas. A pesar de su dislexia adquirida, la capacidad de conversar y la agudeza mental de David no se han visto afectadas. El cerebro humano es tan complejo que los científicos todavía no entienden a plenitud cómo procesa las señales sonoras y visuales que recibe.

Julie y Vanessa, por otro lado, tienen dislexia del desarrollo, que se manifestó en su niñez. La conclusión general de los investigadores es que a la edad de siete u ocho años manifiestan una inteligencia normal pero presentan problemas infrecuentes en el aprendizaje de la lectura, la escritura y la ortografía, posiblemente sean disléxicos. Los niños con esta anomalía a menudo escriben invertidas las letras que intentan copiar, es decir, que las representan como si estuvieran reflejadas en un espejo. Imagínense la frustración de Julie y Vanessa cuando los maestros las tildaban de tontas, torpes y perezosas.

En Gran Bretaña, 1 de cada 10 personas padece dislexia. La incomprensión ajena de los problemas a los que se enfrentan no hace más que aumentar su frustración.

 

¿Qué ocasiona la dislexia?

 

 No lo sabemos Se han presentado varias ideas para explicar por qué algunos niños de inteligencia normal o superior a la media tienen dificultades para aprender a leer, pero ninguna de estas teorías se ha aceptado en general. Brendan Barrett de la Universidad de Bradford en el Reino Unido dice que puede ser más útil considerar la condición como una dificultad inexplicable con la lectura que no necesariamente refleja la inteligencia de alguien.

Muchos en el campo ahora prefieren el término «deterioro de la lectura» para evitar las afirmaciones no probadas sobre la dislexia.

Otros investigadores indican que el cerebro de los disléxicos manifiesta diferencias anatómicas. Por lo general, la parte posterior del hemisferio izquierdo es ligeramente más grande que la parte correspondiente del hemisferio derecho, pero en el cerebro del disléxico ambos hemisferios presentan el mismo desarrollo. También hay quienes aseguran haber descubierto irregularidades en la disposición de las neuronas de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje.

 ¿Cuáles son los síntomas de la dislexia?

  

Si responde afirmativamente a 4 o 5 preguntas de uno de los grupos de abajo, es posible que la persona en cuestión tenga algún grado de dislexia.

 

  • ¿Tardó mucho en aprender a hablar?
  • ¿Todavía le cuesta trabajo leer o escribir? ¿Le sorprende a usted su dificultad?
  • ¿Le da la impresión de que en asuntos no relacionados con la lectura y la escritura es despierto e inteligente?
  • ¿Escribe invertidas las letras y las cifras?
  • Al aprender a sumar y restar, ¿tuvo que utilizar durante más tiempo que otros de su edad cubos, los dedos o marcas en el papel? ¿Le cuesta más de lo común recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se le hace difícil distinguir la derecha de la izquierda?
  • ¿Es anormalmente torpe en sus movimientos? (No todos los niños disléxicos son torpes.) 
  • ¿Comete errores ortográficos poco comunes? ¿Omite a veces letras o las coloca en orden incorrecto?
  • ¿Comete errores en la lectura aparentemente por descuido?
  • ¿Parece que tarda más de lo normal para su edad en captar el sentido de lo que lee?
  • ¿Le cuesta copiar lo que está escrito en la pizarra?
  • Cuando lee en voz alta, ¿se salta palabras o una línea entera, o lee la misma línea dos veces? ¿Le disgusta leer en voz alta?
  • ¿Todavía tiene dificultad para recordar las tablas de multiplicar?
  • ¿Se desorienta fácilmente y confunde la derecha y la izquierda?
  • ¿Manifiesta falta de confianza en sí mismo y poca autoestima?

 

 ¿Cómo puede ayudarse a quienes la padecen?

 

Algunos padres de niños disléxicos se culpan del problema que sufren sus hijos. Si este es su caso, consuélese pensando que nadie es perfecto y que todos somos diferentes. Comience por admitir que, tal como un niño daltónico necesita ayuda para sobrellevar su defecto, también la necesita su hijo disléxico. Usted, en su calidad de padre o madre, desempeña un papel fundamental en la educación de su hijo.

 Aunque por el momento no puede prevenirse ni curarse la dislexia, sí es posible mitigarla. ¿De qué forma? El profesor T. R. Miles, autor del libro Understanding Dyslexia (Comprensión de la dislexia), aconseja a los padres que, en primer lugar, averigüen qué es exactamente lo que presenta dificultad al niño disléxico.

De este modo podrán hacer una evaluación realista de sus limitaciones y de lo que pueden esperar de él. “Debe pedírsele al niño que haga las cosas lo mejor que pueda —recomienda Reading and the Dyslexic Child (La lectura y el niño disléxico)—, pero no más que eso.” Siendo compasivos y animadores, y sobre todo proporcionándole una ayuda pedagógica adecuada, los padres pueden reducir los efectos de la dislexia y, a la vez, la tensión que sufre el niño.

Recuerde que la dislexia es un trastorno de aprendizaje. Por consiguiente, los profesores tienen que dedicar tiempo a los estudiantes disléxicos en sus clases y hacer un esfuerzo por ayudarlos. Reduzca la frustración de tales niños siendo realista respecto a lo que espera de ellos. Después de todo, es muy posible que un niño disléxico se convierta en un adulto al que aún le resulte difícil leer en voz alta.

  

Sea positivo

 

No sea derrotista. Más bien, encomie a los niños por sus progresos, y especialmente por su empeño. Por otra parte, evite la adulación. El profesor Miles recomienda que cuando los maestros observen cierto progreso en un alumno disléxico, le digan: “Es verdad que has cometido algunos errores.

Pero, aun así, lo has hecho bien; has mejorado con respecto a la semana pasada y, teniendo en cuenta tu problema, el resultado es satisfactorio”. Cuando no ha habido ninguna mejora, aconseja decir: “Parece que tal o cual asunto todavía te causa problemas; vamos a ver si encontramos otra manera de ayudarte”.

Guárdese de hacer comentarios despectivos sobre el modo como lee la persona. Trate de que los libros y la lectura le resulten placenteros. ¿Cómo? Puede sugerirle que coloque un marcador, tal vez una regla pequeña, bajo la línea que está leyendo, ya que al leer muy despacio es fácil desconcentrarse. Si el problema consiste en que lee las letras de la palabra en orden incorrecto, pregúntele bondadosamente cuál es la primera letra.

Imagínese cuánto desanima a un niño disléxico que su profesor de matemáticas le repita constantemente que sus respuestas son erróneas. Es mucho mejor plantearle problemas algo más sencillos para que en lugar de sentirse frustrado por fallar, se sienta satisfecho por resolverlos.

“El factor clave para los disléxicos es —según una maestra especializada en el tema— aprender a través de todos los sentidos.” Combine la vista, el oído y el tacto para ayudar al niño a leer y escribir correctamente las palabras. “El alumno debe mirar y escuchar atentamente, fijarse en los movimientos de su mano mientras escribe y en los de su boca mientras habla”, explica el profesor Miles.

De esta manera el niño asociará la forma escrita de una letra con su sonido y con los movimientos de la mano al escribirla. Para ayudarle a distinguir las letras que confunde, enséñele a comenzar a escribir cada una de ellas en un punto diferente de la letra. “Lo ideal —recomienda el libro Reading and the Dyslexic Child—, es que todo niño [disléxico] reciba una hora diaria de enseñanza individualizada.” Por desgracia, las circunstancias raramente lo permiten. No obstante, los disléxicos pueden ayudarse a sí mismos.

 Autoayuda

Si usted es disléxico, propóngase realizar la mayor parte de la lectura en las horas en las que se sienta más descansado. Los investigadores han observado que los estudiantes que padecen este trastorno obtienen buenos resultados durante la primera hora y media de lectura, pero que si siguen leyendo, su rendimiento disminuye. “Probablemente sea más provechoso dedicar al estudio períodos 

limitados pero regulares todos los días, que un día completo de vez en cuando”, indica Dyslexia at College (Dislexia en la universidad). Es cierto que usted necesitará más tiempo para aprender a leer y escribir correctamente, pero persevere.

Utilice una computadora con un programa de verificación ortográfica. Al mismo tiempo, aprenda a organizar y utilizar la información.

Disfrute de los libros escuchando los que estén grabados…

Si después de leer el recuadro de esta página usted cree que es disléxico, no trate de ocultarlo. Acéptelo y téngalo en cuenta. Por ejemplo, supongamos que está preparándose para una entrevista de trabajo. Puede que, debido a la presión de las circunstancias, le cueste expresarse clara y concisamente, tal como les sucede a muchas otras personas. ¿Por qué no ensaya algunas veces de antemano, simulando que están entrevistándole?

Las dificultades que origina la dislexia no tienen remedio fácil. Pero el cerebro, como órgano maravilloso que es, compensa el problema, por lo que es poco probable que el desaliento de los afectados sea permanente. Ponga mucho empeño en superar su frustración. Usted puede hacer lo mismo mentalícese de que su dificultad particular no tiene por qué impedirle aprender. Siga esforzándose por leer y escribir bien. Todo ello le ayudará a superar la frustración que causa la dislexia.

 

¿Qué son las relaciones humanas?

¿Qué son las relaciones humanas?

¿Qué son las relaciones humanas?

Definición:
¿Qué son las relaciones humanas y para qué sirven?

Es la interacción que se produce entre dos o más personas. Estas pueden ser positivas o negativas. Las buenas relaciones humanas podemos definirlas como la capacidad del ser humano de llevarse bien con los demás. Cuando esto no sucede se convierten en malas relaciones humanas.

Quizás podría pensar que el éxito en el trabajo solo requiere talento en las tareas específicas del trabajo. Sin embargo, este no es el caso. Como discutiremos a lo largo de este artículo, las personas exitosas tienen las habilidades para hacer el trabajo, pero también tienen las habilidades de relaciones humanas para llevarse bien con los demás.

Para más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

¿Por qué estudiar relaciones humanas? 

El estudio y la comprensión de las relaciones humanas pueden ayudarnos en nuestro lugar de trabajo y, como resultado, ayudarnos a lograr el éxito profesional. Mientras mejores sean nuestras relaciones humanas, más posibilidades tenemos de crecer profesional y personalmente. Saber cómo llevarse bien con los demás, resolver los conflictos en el lugar de trabajo, gestionar las relaciones, comunicarse bien, tomar buenas decisiones y lograr reuniones de éxito son todas habilidades que discutiremos a lo largo de una nueva serie de artículos.

Las relaciones humanas en el trabajo.

Imaginemos la siguiente situación John, un gerente de proyectos muy talentoso pero carente de habilidades de relaciones humanas. Si bien es capaz de planificar y ejecutar los mejores detalles para un proyecto, a nadie le gusta trabajar con él. No se esfuerza por conocer a los miembros de su equipo y se muestra hostil e inaccesible. ¿Qué tan exitoso crees que será John en su lugar de trabajo? Si bien tiene las habilidades necesarias para hacer el trabajo, no tiene las habilidades que pueden ayudarlo a sobresalir.

Se podría decir que no tiene habilidades de inteligencia emocional, es decir, la capacidad de comprender a los demás; por lo tanto, siempre puede encontrarse preguntándose por qué no tiene más éxito en el trabajo (discutiremos sobre inteligencia emocional en otro artículo).

Si bien las habilidades de gestión de proyectos son algo que podemos aprender, a los gerentes les resulta difícil contratar personas sin las habilidades de relaciones humanas.

No estamos diciendo que las habilidades no sean importantes, pero las habilidades de relaciones humanas son tan importantes como las habilidades técnicas para determinar el éxito profesional y personal. Considere las relaciones humanas en su vida personal, ya que esto es igualmente importante. Las habilidades de relaciones humanas como la comunicación y el manejo del conflicto pueden ayudarnos a crear mejores relaciones.

Por ejemplo, supongamos que Julie habla a espaldas de la gente y no cumple con sus promesas. Exhibe un lenguaje corporal que dice «aléjate de mí» y rara vez sonríe o pregunta a la gente sobre sí mismos. Es probable que Julie tenga muy pocos amigos, si es que tiene alguno. Si Julie tuviera habilidades positivas de relaciones humanas, hay muchas más posibilidades de que pueda mejorar sus relaciones personales.

La importancia de las relaciones humanas.

Podemos beneficiarnos personal y profesionalmente de las buenas habilidades de relaciones humanas, pero ¿cómo se benefician las organizaciones? Dado que las estructuras organizativas de muchas empresas dependen de que las personas trabajen juntas, las habilidades positivas de las relaciones humanas reducen los conflictos en el lugar de trabajo, lo que hace que el lugar de trabajo sea más productivo.

Al usar esas habilidades en un equipo, generalmente se produce un mejor producto y mejores ideas. En la mayoría de las empresas, para tener éxito en nuestro trabajo, debemos depender de los demás.

La importancia de las relaciones humanas es evidente en este contexto. Si las personas no pueden llevarse bien y resolver conflictos, la organización en su conjunto será menos productiva, lo que podría afectar la rentabilidad. Muchas organizaciones empoderan a sus empleados; es decir, dan libertad a los empleados para tomar decisiones sobre cómo se hace su trabajo. Esto puede crear una fuerza de trabajo más motivada, lo que resulta en relaciones humanas más positivas.
No somos solo personas que van a trabajar todos los días

La mayoría de las organizaciones emplean un enfoque de persona total. Este enfoque reconoce que una organización no solo emplea a alguien con habilidades, sino a toda la persona. Esta persona viene con prejuicios, desafíos personales, habilidades de relaciones humanas y habilidades técnicas, pero también viene con experiencias. Al observar a una persona desde esta perspectiva, una organización puede comenzar a comprender que lo que le sucede a un empleado fuera del trabajo puede afectar su desempeño laboral.

Esto se relaciona con las relaciones humanas porque no somos solo personas que van a trabajar todos los días; somos personas que vivimos nuestras vidas personales, y una afecta a la otra. Debido a esto, nuestras capacidades de relaciones humanas seguramente se verán afectadas si experimentamos desafíos en el hogar o en el trabajo.

En este artículo nos centramos en las relaciones humanas en un entorno laboral, pero futuros artículos veremos cómo aplicarlas en diferentes aspectos de nuestra vida. Pues estas relaciones positivas, tanto en el hogar como en el trabajo, nos ayudan a ser personas más redondas y felices. Esto es bueno para todos, incluida la empresa para la que trabajas.

 

¿Qué son las relaciones humanas?

Definición:
¿Qué son las relaciones humanas y para qué sirven?

Es la interacción que se produce entre dos o más personas. Estas pueden ser positivas o negativas. Las buenas relaciones humanas podemos definirlas como la capacidad del ser humano de llevarse bien con los demás. Cuando esto no sucede se convierten en malas relaciones humanas.

Quizás podría pensar que el éxito en el trabajo solo requiere talento en las tareas específicas del trabajo. Sin embargo, este no es el caso. Como discutiremos a lo largo de este artículo, las personas exitosas tienen las habilidades para hacer el trabajo, pero también tienen las habilidades de relaciones humanas para llevarse bien con los demás.

Para más ver: IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES HUMANAS

¿Por qué estudiar relaciones humanas? 

El estudio y la comprensión de las relaciones humanas pueden ayudarnos en nuestro lugar de trabajo y, como resultado, ayudarnos a lograr el éxito profesional. Mientras mejores sean nuestras relaciones humanas, más posibilidades tenemos de crecer profesional y personalmente. Saber cómo llevarse bien con los demás, resolver los conflictos en el lugar de trabajo, gestionar las relaciones, comunicarse bien, tomar buenas decisiones y lograr reuniones de éxito son todas habilidades que discutiremos a lo largo de una nueva serie de artículos.

Las relaciones humanas en el trabajo.

Imaginemos la siguiente situación John, un gerente de proyectos muy talentoso pero carente de habilidades de relaciones humanas. Si bien es capaz de planificar y ejecutar los mejores detalles para un proyecto, a nadie le gusta trabajar con él. No se esfuerza por conocer a los miembros de su equipo y se muestra hostil e inaccesible. ¿Qué tan exitoso crees que será John en su lugar de trabajo? Si bien tiene las habilidades necesarias para hacer el trabajo, no tiene las habilidades que pueden ayudarlo a sobresalir.

Se podría decir que no tiene habilidades de inteligencia emocional, es decir, la capacidad de comprender a los demás; por lo tanto, siempre puede encontrarse preguntándose por qué no tiene más éxito en el trabajo (discutiremos sobre inteligencia emocional en otro artículo).

Si bien las habilidades de gestión de proyectos son algo que podemos aprender, a los gerentes les resulta difícil contratar personas sin las habilidades de relaciones humanas.

No estamos diciendo que las habilidades no sean importantes, pero las habilidades de relaciones humanas son tan importantes como las habilidades técnicas para determinar el éxito profesional y personal. Considere las relaciones humanas en su vida personal, ya que esto es igualmente importante. Las habilidades de relaciones humanas como la comunicación y el manejo del conflicto pueden ayudarnos a crear mejores relaciones.

Por ejemplo, supongamos que Julie habla a espaldas de la gente y no cumple con sus promesas. Exhibe un lenguaje corporal que dice «aléjate de mí» y rara vez sonríe o pregunta a la gente sobre sí mismos. Es probable que Julie tenga muy pocos amigos, si es que tiene alguno. Si Julie tuviera habilidades positivas de relaciones humanas, hay muchas más posibilidades de que pueda mejorar sus relaciones personales.

La importancia de las relaciones humanas.

Podemos beneficiarnos personal y profesionalmente de las buenas habilidades de relaciones humanas, pero ¿cómo se benefician las organizaciones? Dado que las estructuras organizativas de muchas empresas dependen de que las personas trabajen juntas, las habilidades positivas de las relaciones humanas reducen los conflictos en el lugar de trabajo, lo que hace que el lugar de trabajo sea más productivo.

Al usar esas habilidades en un equipo, generalmente se produce un mejor producto y mejores ideas. En la mayoría de las empresas, para tener éxito en nuestro trabajo, debemos depender de los demás.

La importancia de las relaciones humanas es evidente en este contexto. Si las personas no pueden llevarse bien y resolver conflictos, la organización en su conjunto será menos productiva, lo que podría afectar la rentabilidad. Muchas organizaciones empoderan a sus empleados; es decir, dan libertad a los empleados para tomar decisiones sobre cómo se hace su trabajo. Esto puede crear una fuerza de trabajo más motivada, lo que resulta en relaciones humanas más positivas.
No somos solo personas que van a trabajar todos los días

La mayoría de las organizaciones emplean un enfoque de persona total. Este enfoque reconoce que una organización no solo emplea a alguien con habilidades, sino a toda la persona. Esta persona viene con prejuicios, desafíos personales, habilidades de relaciones humanas y habilidades técnicas, pero también viene con experiencias. Al observar a una persona desde esta perspectiva, una organización puede comenzar a comprender que lo que le sucede a un empleado fuera del trabajo puede afectar su desempeño laboral.

Esto se relaciona con las relaciones humanas porque no somos solo personas que van a trabajar todos los días; somos personas que vivimos nuestras vidas personales, y una afecta a la otra. Debido a esto, nuestras capacidades de relaciones humanas seguramente se verán afectadas si experimentamos desafíos en el hogar o en el trabajo.

En este artículo nos centramos en las relaciones humanas en un entorno laboral, pero futuros artículos veremos cómo aplicarlas en diferentes aspectos de nuestra vida. Pues estas relaciones positivas, tanto en el hogar como en el trabajo, nos ayudan a ser personas más redondas y felices. Esto es bueno para todos, incluida la empresa para la que trabajas.