Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.

Cómo Mejorar: La Lectura

La lectura, eficaz y convincente es un arte, tanto como lo es la música. Todo el mundo sabe bien el efecto que tiene la música en la gente. Una melodía agradable y calmante puede arrullar a uno y dejarlo en una condición de sueño mientras que otra impulsa a uno a actuar con ganas de ponerse de pie y marchar al compás de la música lo mismo sucede con la lectura.

Para más ver: Como Leer Bien y Rápido

Un lector de habla suave de personalidad dócil, que no haga contacto visual con sus oyentes, puede arrollar a un auditorio entero hasta que se duerma o por lo menos calmarlo hasta dejarlo envuelto, mientras que el orador público entusiasta, animoso y vibrante que se transporta a lo que lee y vive y siente su material y mantiene cierto grado de contacto con su auditorio mediante la vista, puede mantenerlo emocionado e impulsarlo a actuar a consecuencia de lo que oye.

Las 8 técnicas fundamentales de la buena lectura pública.

Hay ocho puntos esenciales para la lectura pública buena y eficaz. Ellos son:

Entusiasmo o sentimiento

Algo esencial para la buena lectura pública tener entusiasmo o sentimiento. Esto se necesita en todo lo que nos esforzamos por hacer sinceramente. En la lectura significa vivir el material conforme usted lo lee. ¿Cree usted lo que está leyendo?  Si no, no se moleste en leerlo.

El auditorio es parecido a un espejo; refleja el estado de ánimo del lector, las personas no pueden ser estimuladas a acción por las ideas expresadas por una persona que muestra que reprimida o por una presentación inanimada. Insípida, igual, o de lectura afectada. Pero cuando usted lee con entusiasmo y en ocasiones con ardor, su presentación será animada, llena de vida, fuerza, vigor, y será inspiradora.

Volumen

Siempre debemos leer con la suficiente fuerza. Un lector puede poseer todas las otras cualidades esenciales de la buena lectura; pero si no usa el volumen necesario para ser oído, de que le sirve todo lo demás. Pero ¿Cómo saber determinar la intensidad del volumen? la fuerza que se necesita se determina por el lugar, su tamaño y acústica.

No deje nunca que su voz se haga desagradablemente fuerte; pero siempre, hable con voz suficientemente alta para que todos puedan oír, incluyendo a los que se hallen hasta en la parte de atrás. Si usted se percata de que algunos están haciendo esfuerzo para oír sus palabras, entonces debe aumentar la fuerza de su voz lo necesario para que lo escuchen bien.

Pronunciación o articulación clara.

Esto significa hablar claramente y pronunciar las palabras que se entiendan, mediante articular claramente cada silaba y pronunciar bien las consonantes finales. Esto implica el abrir bien la boca y dejar que las palabras broten, sin la obstrucción de la lengua encogida. Si un lector no tiene habla claramente articulada, entonces, prescindiendo de cuan fuerte voz use, sus palabras no se entenderán.

También, con el fin de ser oído claramente se debe leer con la cabeza levantada, no con la barbilla recargada en el pecho. Sostenga el material que se va leer lo suficientemente alto para que el único movimiento necesario sea una leve mirada hacia abajo. Esto siempre permitirá que la voz viaje directamente al auditorio y también facilitara el tener contacto visual con él, aunque uno este leyendo y no esté hablando improvisadamente.

Énfasis correcto

Otra cosa que se necesita fundamentalmente para lograr lectura inteligente y sobresaliente es el dar el énfasis correcto adecuado a las palabras que transmiten el pensamiento de cada oración.

Esta es la misma vida de la lectura; pero el dar énfasis en las palabras que no deben recibirlo confunde o cambia el significado de una declaración, quizás hasta el grado de lo absurdo, reemplazándose así el énfasis que da el sentido con el énfasis que hace que se pierda el sentido.

El énfasis es la llave que lleva al significado. La lectura oral buena e interpretativa aclara el texto dando énfasis con sentido a las palabras correctas, y así transmite el significado correcto.

Con el fin de saber el significado correcto, el lector tiene que familiarizarse, no solo con la idea general de todo el escrito, sino con el significado de cada oración. Para que no olvide el significado cuando llegue el tiempo de presentar la lectura en público, un buen método que le ayudara a lograr esto es subrayar las pocas palabras de la oración que reciben el énfasis principal.

Para saber el énfasis que tienes que dar a una palabra oración se puede determinar por el contexto o medio circundante de cada declaración así sabremos cuales son las palabras que deben recibir énfasis.

La lectura que recibe énfasis donde debe recibirlo expresa convicción e impresiona a los oyentes. Denota ahínco y sinceridad. La falta de énfasis hace a la lectura insípida, descolorida, débil y aun vacía.

Modulación

La modulación, es la variedad y el contraste de la voz.  Es lo contrario de leer en un tono monótono que invite a sueño, y se hace usando expresiones llenas de colorido y variedad en la inflexión tonal. Sin un contraste constante de paso, tono y fuerza un lector carece de expresión natural y no logra conseguir la atención y conservar el interés del auditorio.

Naturalidad

La persona que aprende a leer con naturalidad y sabe hacerlo, es decir, con la misma inflexión y color de la conversación con significado y convicción, ha descubierto el secreto de la lectura pública eficaz. Hágala sonar como si estuviera usted hablando.

Esto es esencial, la lectura que tiene naturalidad debe sonar como conversación animosa, debe tener la misma naturalidad, espontaneidad, frescura y animación que la buena conversación.

Pausar

Uno de los puntos esenciales más significativos de la lectura pública es usar las pausas. Quizás no exista mejor modo de atraer la atención de su auditorio que haciendo las pausas donde deben hacerse.

Haciendo pausas un buen lector puede crear expectativa, dar énfasis, recalcar el sentido y dar tiempo para que el material sea comprendido.

Si uno no pausa cuando lee nuestra lectura se hace mecánica y sosa como un impreso y solo está pronunciando palabras sin comunicarles sentido. La puntuación oral no siempre coincide con la puntuación gramatical. En el habla diaria a menudo pausamos donde no se usa coma en la escritura, y viceversa.

Serenidad o la calma

El último requisito esencial para la buena lectura pública, pero no el de menor importancia, es la serenidad o la calma. Se necesita esta para poder mantener buen dominio de uno mismo, para pausar debidamente, tener desenvoltura natural, agrupar correctamente las frases y leer con fluidez, dejando que los ojos abarquen varias palabras más adelante cada vez que se haga una leve pausa para dar sentido a una frase o grupo de palabras que expresan un pensamiento. Sin desahogo el lector no puede poner a sus oyentes en desahogo e infundir confianza en ellos.

Este efecto deseado no puede lograrse si el lector no está cabalmente familiarizado con el material de lectura.

Si él no lo está, su atención estará dividida. Sus ojos escudriñarán nerviosamente la parte del texto que sigue para no tropezar cuando lea, y al mismo tiempo tratara de averiguar con un vistazo su significado, importancia y la emoción que se ha de expresar. Su lectura defectuosa revelara que no se ha preparado cabalmente. 

Otros dos requisitos

Todavía hay otros dos requisitos, aunque menores, para la buena lectura pública. Estos no se necesitan cuando se lee por radio a oyentes invisibles; pero cuando uno se enfrenta a un auditorio visible, agregan los toques de acabado, pulidez y eficacia a la presentación. En la lectura pública, de cuando en cuando mantenga contacto visual con sus oyentes levantando la vista del texto, no simplemente de manera mecánica, a la ligera, sino mirando a los ojos de un oyente aquí y más tarde de uno allá, también, el usar algunos ademanes mejorara su lectura; pero úselos únicamente con moderación, es decir, use menos que cuando habla de improviso.

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

La meta del constructor es levantar una construcción que logre lo que él se propone, que sea económica, resistente y agradable. Entonces él habrá efectuado lo que se ha propuesto. La meta del orador es presentar su mensaje de forma clara, agradable y hacer que sus oyentes actúen en consecuencia a lo que escucharon.

Claves de una buena exposición 

Al prepararse para presentar un discurso el orador tiene que usar diez técnicas esenciales para una buena exposición, que se considerarán una por una.

10 técnicas esenciales para una buena exposición

Entusiasmo

El entusiasmo es la vida misma de una exposición. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido. I.M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró: “A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.” Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.  

El volumen

A menos que otros lo puedan oír fácilmente, el valor de lo que usted diga se perderá. Por otra parte, si su volumen es demasiado alto, puede irritar al auditorio y de ese modo distraer de los excelentes pensamientos que ha preparado.  A veces el que habla desde la plataforma quizás hable sin el volumen necesario y por eso no sea fuente de inspiración para su auditorio.

Para saber más mire Importancia del Volumen al Hablar en Público.

La articulación

Si el orador no articula claramente, si no pronuncia bien ciertas consonantes finales, si junta sus palabras, si su pronunciación es indistinta o apagada a causa del hábito de habla perezosa y el no abrir la boca, él auditorio no podrá entender fácilmente lo que diga aunque se le pueda oír.

Para comunicarse eficazmente, usted debe hablar con claridad. Por muy interesante o incluso importante que sea su mensaje, gran parte de él se perderá si no se comprende con facilidad. Las palabras que no se entienden a plenitud no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extranjero, incomprensible para los oyentes.

Para saber más mire Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar En Publico

La modulación

Esto significa contraste lleno de colorido. Para ilustrar: Si uno habla constantemente en un tono alto molesta a sus oyentes y los irrita. Por otra parte, si uno habla por algún tiempo con una voz baja y gruesa y no cambia su tono cuando es adecuado, lo que dice suena pesimista y deprimente. De modo que cambie el ritmo de la presentación, su tono y fuerza de acuerdo con lo que usted dice. Si la exposición carece de modulación el orador llegará a ser tan aburrido que pronto arrullará a su auditorio y lo pondrá a dormir. Sólo una constante variedad de ritmo, fuerza y tono hará que la exposición siga siendo interesante y mantendrá a todos despiertos.

Para saber más mire Técnica de Oratoria: La Modulación

Pausas que refresquen

Ninguna exposición puede ser realmente eficaz sin ellas. En realidad, una buena manera de determinar si un orador es principiante o no es observando si su exposición carece de pausas. Los principiantes parecen temer que si pausan el auditorio pensará que han concluido y se levantará y se irá. Pero, es más bien por una constante andanada de palabras sin interrupción que Invitan a un éxodo general.

Por eso pause, una pausa en el lugar correcto crea expectativa y prepara a los oyentes mediante suspenso para la idea próxima, también da a los pensamientos la oportunidad de penetrar bien.

El auditorio lo apreciará y retendrá más del material presentado. Luego dé el énfasis donde se necesita, es decir, en las pocas palabras que transmiten el pensamiento. Sin embargo, al hacerlo así, evite el caer en el error de dar la misma cantidad de énfasis a todo lo que dice. En ese caso sería mejor que no recalcara nada el orador. Tendría el mismo efecto: al auditorio todavía le sería imposible determinar las cosas de importancia en su exposición.

Para saber mas mire Como usar las Pausas al Hablar en Público

Expresión facial apropiada

«Apropiada,» la determine el humor del tema de la exposición. Si es serio, el rostro de uno debe reflejar su seriedad; si es alegre, el semblante naturalmente debe reflejar felicidad. Un llamamiento intelectual, por más fuerte que sea, pronto perderá su vigor si la presentación es inanimada y la expresión facial fría y rígida. Aquí de nuevo un orador puede ir al extremo opuesto y continuamente sonreír ante su auditorio, lo cual es igual de tedioso, tonto y superficial. Causará la impresión de falta de sinceridad. O la sonrisa pudiera sugerir que se aproxima una declaración alegre, y, cuando el orador no la hace, sus oyentes pronto lo encuentran desilusionador y aburrido.

Los ademanes

Nunca los planee con anticipación; parecerán estudiados y artificiales. Después de las palabras de apertura de su exposición, cuando se entusiasme con su tema y comience a cobrar ímpetu la exposición, deje que sus ademanes salgan espontáneamente de su impulso interior de transmitir pensamientos y sentimientos. Entonces sus ademanes serán naturales y expresivos, igual a los que usa en su habla de todos los días. Esta naturalidad de la expresión física y vocal es otra cualidad fundamental de la oratoria. ¿A quién le gustaría que un orador usara una máscara, aunque la máscara fuera más hermosa que su propia cara? De modo que no use un disfraz. Sea usted su propio yo diario, natural, que conversa, sincero. Ocasionalmente cuando hable con ardor, esforzándose por ser vigoroso e impresionante, sea genuinamente entusiasta. No se haga artificial, retórico y retumbante. Tampoco use ademanes grandiosos.

Para saber mas mire Uso de Ademanes y Gestos en la Oratoria

Seguridad y confianza

La falta de seguridad y confianza en el orador produce inquietud e incomodidad entre los oyentes. Si son de buena voluntad con relación al mensaje y amigables hacia el orador, se compadecerán de él y anhelarán que su exposición termine para que él se siente y sea librado de ese pesado sufrimiento. Pero ¿cuánto del material absorberán los oyentes cuando están pensando en esas cosas? Muy poco, si acaso algo. Si el orador está en desahogo pone al auditorio en desahogo. Si habla con seguridad y confianza, el auditorio queda impresionado por lo que él dice.

Naturalidad

Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse. CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo. No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal.

Facilidad de la conversación

El estilo conversacional apropiado hace que el auditorio se sienta cómodo y contribuye a su receptividad. La gente por lo general se siente a gusto conversando con sus amigos, y por ello sus comentarios son espontáneos. Algunas personas son animadas; otras, más reservadas. En cualquier caso, la naturalidad del tono conversacional siempre es atrayente.

Hay varios factores que pueden contribuir a que la exposición suene innecesariamente rígido o formal. Uno de ellos es la estructura de las frases. Este problema se presenta cuando el conferenciante intenta repetir las expresiones tal como figuran en la página impresa.

Por lo general, la palabra escrita difiere bastante de la hablada. Si usted expone las ideas tal como aparecen en una publicación o las lee directamente de un bosquejo impreso, no es probable que se exprese como suele hacerlo en una conversación.

Para mantener el estilo propio de un diálogo, exponga los conceptos con sus propias palabras, usando la oratoria improvisada  y evite las frases de estructura complicada. Siga estas técnicas y no olvide recordar que cuando hable ante un público muy numeroso, además de emplear un estilo conversacional, debe aumentar el volumen, la intensidad y el entusiasmo a fin de retener la atención de los oyentes.

 

10 Técnicas para Hacer una Buena Exposición

La meta del constructor es levantar una construcción que logre lo que él se propone, que sea económica, resistente y agradable. Entonces él habrá efectuado lo que se ha propuesto. La meta del orador es presentar su mensaje de forma clara, agradable y hacer que sus oyentes actúen en consecuencia a lo que escucharon.

Claves de una buena exposición 

Al prepararse para presentar un discurso el orador tiene que usar diez técnicas esenciales para una buena exposición, que se considerarán una por una.

10 técnicas esenciales para una buena exposición

Entusiasmo

El entusiasmo es la vida misma de una exposición. Nunca menosprecie su importancia. Sin entusiasmo una conferencia está muerta y probablemente el auditorio no quede ni conmovido ni convencido. I.M. Flapan, anterior director de la Escuela de Disertación Pública de Nueva York, declaró: “A la mayoría de las personas inteligentes les gustaría creer que se puede conmover al mundo por medio de la razón y la lógica. La triste verdad es que se conmueve al mundo por medio de los sentimientos y las emociones. Un orador que se dirija a uno con verdadero calor, sinceridad y entusiasmo casi siempre convencerá al auditorio.” Si usted habla así, con entusiasmo, su auditorio no solo escuchará, sino que también quedará convencido y obrará según lo que usted diga.  

El volumen

A menos que otros lo puedan oír fácilmente, el valor de lo que usted diga se perderá. Por otra parte, si su volumen es demasiado alto, puede irritar al auditorio y de ese modo distraer de los excelentes pensamientos que ha preparado.  A veces el que habla desde la plataforma quizás hable sin el volumen necesario y por eso no sea fuente de inspiración para su auditorio.

Para saber más mire Importancia del Volumen al Hablar en Público.

La articulación

Si el orador no articula claramente, si no pronuncia bien ciertas consonantes finales, si junta sus palabras, si su pronunciación es indistinta o apagada a causa del hábito de habla perezosa y el no abrir la boca, él auditorio no podrá entender fácilmente lo que diga aunque se le pueda oír.

Para comunicarse eficazmente, usted debe hablar con claridad. Por muy interesante o incluso importante que sea su mensaje, gran parte de él se perderá si no se comprende con facilidad. Las palabras que no se entienden a plenitud no motivan. Aunque la persona tenga una voz potente, si no articula de manera clara, no inducirá a actuar. Será como si estuviera hablando en un idioma extranjero, incomprensible para los oyentes.

Para saber más mire Como Mejorar: La Pronunciación Al Hablar En Publico

La modulación

Esto significa contraste lleno de colorido. Para ilustrar: Si uno habla constantemente en un tono alto molesta a sus oyentes y los irrita. Por otra parte, si uno habla por algún tiempo con una voz baja y gruesa y no cambia su tono cuando es adecuado, lo que dice suena pesimista y deprimente. De modo que cambie el ritmo de la presentación, su tono y fuerza de acuerdo con lo que usted dice. Si la exposición carece de modulación el orador llegará a ser tan aburrido que pronto arrullará a su auditorio y lo pondrá a dormir. Sólo una constante variedad de ritmo, fuerza y tono hará que la exposición siga siendo interesante y mantendrá a todos despiertos.

Para saber más mire Técnica de Oratoria: La Modulación

Pausas que refresquen

Ninguna exposición puede ser realmente eficaz sin ellas. En realidad, una buena manera de determinar si un orador es principiante o no es observando si su exposición carece de pausas. Los principiantes parecen temer que si pausan el auditorio pensará que han concluido y se levantará y se irá. Pero, es más bien por una constante andanada de palabras sin interrupción que Invitan a un éxodo general.

Por eso pause, una pausa en el lugar correcto crea expectativa y prepara a los oyentes mediante suspenso para la idea próxima, también da a los pensamientos la oportunidad de penetrar bien.

El auditorio lo apreciará y retendrá más del material presentado. Luego dé el énfasis donde se necesita, es decir, en las pocas palabras que transmiten el pensamiento. Sin embargo, al hacerlo así, evite el caer en el error de dar la misma cantidad de énfasis a todo lo que dice. En ese caso sería mejor que no recalcara nada el orador. Tendría el mismo efecto: al auditorio todavía le sería imposible determinar las cosas de importancia en su exposición.

Para saber mas mire Como usar las Pausas al Hablar en Público

Expresión facial apropiada

«Apropiada,» la determine el humor del tema de la exposición. Si es serio, el rostro de uno debe reflejar su seriedad; si es alegre, el semblante naturalmente debe reflejar felicidad. Un llamamiento intelectual, por más fuerte que sea, pronto perderá su vigor si la presentación es inanimada y la expresión facial fría y rígida. Aquí de nuevo un orador puede ir al extremo opuesto y continuamente sonreír ante su auditorio, lo cual es igual de tedioso, tonto y superficial. Causará la impresión de falta de sinceridad. O la sonrisa pudiera sugerir que se aproxima una declaración alegre, y, cuando el orador no la hace, sus oyentes pronto lo encuentran desilusionador y aburrido.

Los ademanes

Nunca los planee con anticipación; parecerán estudiados y artificiales. Después de las palabras de apertura de su exposición, cuando se entusiasme con su tema y comience a cobrar ímpetu la exposición, deje que sus ademanes salgan espontáneamente de su impulso interior de transmitir pensamientos y sentimientos. Entonces sus ademanes serán naturales y expresivos, igual a los que usa en su habla de todos los días. Esta naturalidad de la expresión física y vocal es otra cualidad fundamental de la oratoria. ¿A quién le gustaría que un orador usara una máscara, aunque la máscara fuera más hermosa que su propia cara? De modo que no use un disfraz. Sea usted su propio yo diario, natural, que conversa, sincero. Ocasionalmente cuando hable con ardor, esforzándose por ser vigoroso e impresionante, sea genuinamente entusiasta. No se haga artificial, retórico y retumbante. Tampoco use ademanes grandiosos.

Para saber mas mire Uso de Ademanes y Gestos en la Oratoria

Seguridad y confianza

La falta de seguridad y confianza en el orador produce inquietud e incomodidad entre los oyentes. Si son de buena voluntad con relación al mensaje y amigables hacia el orador, se compadecerán de él y anhelarán que su exposición termine para que él se siente y sea librado de ese pesado sufrimiento. Pero ¿cuánto del material absorberán los oyentes cuando están pensando en esas cosas? Muy poco, si acaso algo. Si el orador está en desahogo pone al auditorio en desahogo. Si habla con seguridad y confianza, el auditorio queda impresionado por lo que él dice.

Naturalidad

Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse. CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo. No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal.

Facilidad de la conversación

El estilo conversacional apropiado hace que el auditorio se sienta cómodo y contribuye a su receptividad. La gente por lo general se siente a gusto conversando con sus amigos, y por ello sus comentarios son espontáneos. Algunas personas son animadas; otras, más reservadas. En cualquier caso, la naturalidad del tono conversacional siempre es atrayente.

Hay varios factores que pueden contribuir a que la exposición suene innecesariamente rígido o formal. Uno de ellos es la estructura de las frases. Este problema se presenta cuando el conferenciante intenta repetir las expresiones tal como figuran en la página impresa.

Por lo general, la palabra escrita difiere bastante de la hablada. Si usted expone las ideas tal como aparecen en una publicación o las lee directamente de un bosquejo impreso, no es probable que se exprese como suele hacerlo en una conversación.

Para mantener el estilo propio de un diálogo, exponga los conceptos con sus propias palabras, usando la oratoria improvisada  y evite las frases de estructura complicada. Siga estas técnicas y no olvide recordar que cuando hable ante un público muy numeroso, además de emplear un estilo conversacional, debe aumentar el volumen, la intensidad y el entusiasmo a fin de retener la atención de los oyentes.