Uso de las preguntas al hablar en público

Uso de las preguntas al hablar en público

Uso de las preguntas al hablar en público

¿Por qué es tan bueno hacer preguntas? Porque motivan a nuestros oyentes a pensar en vez limitarse a escuchar pasivamente, y es que por muy interesante que sea la presentación si se mantiene dentro de una misma tónica durante un periodo prolongado lo más probable es que su auditorio se termine aburriendo, por eso necesita variedad y que su auditorio se sienta parte y la clave para lograrlo es, hacer preguntas.

Hacer preguntas a su público es una forma estupenda de mantenerlo interesado. Pero hacer preguntas es un arte. Por eso aquí aprenderá que tipos de preguntas hay y como usarlas al hablar en público.

IMPORTANCIA DE LAS PREGUNTAS

Tanto en su función de orador o maestro el éxito que tenga depende en gran parte del uso correcto de las preguntas.

Si se usan bien las preguntas logran empezar conversaciones, despertar y mantener el interés de sus oyentes, hacen razonar y destacan puntos importantes. Las preguntas bien pensadas estimulan y entrenan el pensamiento. Pueden guiar la mente de su público en un camino ordenado de un punto a otro para llegar a una conclusión lógica además como las preguntas exigen una respuesta sea verbal o mental, hacen que las personas participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Por ejemplo, al concluir una presentación o un período de estudio, el usar preguntas para repasar lo aprendido es semejante a la práctica de golpear ligeramente con un martillo los remaches de la estructura de acero de un edificio para probar si están sólidos o no.

Si hacemos preguntas y escuchamos las respuestas con atención, es como si le dijéramos a la persona que ella de verdad nos importa. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación. Pero ¿Cuáles tipos de preguntas hay? Y ¿Cómo podemos usarlas?

TIPOS DE PREGUNTAS

Fundamentalmente, las preguntas exigen que se suministre datos: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? O quizás pidan que se llegue a conclusiones o se emitan opiniones: ¿cómo?, ¿por qué? Hay preguntas en las que se da a escoger la solución correcta de entre varias contestaciones, preguntas de cierto o falso, de repaso, preguntas guiadoras o que sugieren la respuesta, entre otras.

Aquí veremos cuatro tipos de preguntas que son especialmente útil al hablar en público.

  • Preguntas retoricas. Este tipo de preguntas no se plantean para que los oyentes las respondan en voz alta, sino para ayudarles a razonar. Estas son muy eficaces en la oratoria pública pues despiertan el interés y ayudan a mantelo. Logran que su público responda mentalmente a lo que les dice, como si de un diálogo se tratara.
  • Preguntas guiadoras. Estas son preguntas que le ayudan a usted a dirigir la mente o pensamiento de la persona, teniendo como base lo que ya ella sabe, a una deducción en que quizás nunca haya pensado. En vez de decir a su público que deben hacer, tal vez sea más eficaz hacer una serie de preguntas que lo lleven a una conclusión lógica. Con este método obtendrá mejores resultados que expresando sus propias convicciones o dando explicaciones detalladas, pues ayudará a su auditorio a razonar.
  • Preguntas de opinión. Este tipo de preguntas ayudan a averiguar lo que alguien cree personalmente en cuanto a un asunto. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación.
  • Preguntas de énfasis. Estas son preguntas que sirven para dirigir la atención a puntos importantes. Por ejemplo, Antes de expresar una idea clave, hacer una pregunta que despierte la curiosidad. Hacer preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio probablemente escuchará lo que sigue con mayor interés.

La clase de pregunta que usted use depende de su auditorio y de lo que usted esté enseñando. Por lo general las preguntas cortas y concisas son las más eficaces, ya que solo envuelven una idea principal.

USO DE PREGUNTAS AL HABLAR EN PÚBLICO

Hacer una presentación o explicar un tema sin usar ningún tipo de pregunta es más fácil sin duda, pero si las hace, su oratoria será mucho más interesante y poderosa.

Puede usarlas para despertar el interés, ayudar a razonar sobre un tema o hacer hincapié en ciertos puntos. Si las utiliza bien, animará a su público a que participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Incluso antes de hacer la presentación las preguntas son importantes. Cuando esté preparándose, estimule su capacidad de pensar haciéndose preguntas como ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién? ¿cómo? Por ejemplo: ¿Por qué es esto cierto? ¿Cómo puedo demostrarlo? ¿Qué mitos populares hacen que a algunas personas les cueste entender esto? ¿Por qué es importante? ¿Qué efecto tendría en la vida de la gente? ¿Qué ejemplo demuestra que es cierto? Dependiendo del tipo de información, pregúntese: “¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué lección práctica tiene?”. Puede incluso formular directamente algunos de tales interrogantes y responderlos durante el discurso para que este resulte más animado.

Pero para que las preguntas sean eficaces, deben ser interesantes y apropiadas. Si revelan que usted va a limitarse a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. Tampoco plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que hagan razonar. Después de formularlas, haga una pausa breve a fin de dar tiempo para pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, entonces habrá captado su atención.

RECUERDE

  • Haga preguntas retóricas, es decir, preguntas que despierten la curiosidad y que motiven a la persona a pensar en una respuesta.
  • Para ayudar a sus oyentes a seguir un razonamiento, use una serie de preguntas que lleven a una conclusión lógica.
  • Antes de expresar una idea clave, haga una pregunta que despierte la curiosidad. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio escuchará lo que sigue con mayor interés.
  • Haga preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación.

Recuerde, no simplemente es asunto de hacer preguntas solo para estar haciéndolas. Un buen orador o maestro primero tiene que saber bien su materia y luego usar preguntas con un propósito, esforzándose por llegar, no solo a la mente de su público, sino también a su corazón.

Es posible que al principio le sea difícil usar preguntas, pero continúe tratando. Aun si al principio no tiene buen éxito, hallará que con el tiempo usted llegará a adquirir experiencia y las usará con eficacia.

Si le ha sido útil comparta esta información con alguien mas a quien le pueda servir.

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¿Por qué es tan bueno hacer preguntas? Porque motivan a nuestros oyentes a pensar en vez limitarse a escuchar pasivamente, y es que por muy interesante que sea la presentación si se mantiene dentro de una misma tónica durante un periodo prolongado lo más probable es que su auditorio se termine aburriendo, por eso necesita variedad y que su auditorio se sienta parte y la clave para lograrlo es, hacer preguntas.

Hacer preguntas a su público es una forma estupenda de mantenerlo interesado. Pero hacer preguntas es un arte. Por eso aquí aprenderá que tipos de preguntas hay y como usarlas al hablar en público.

IMPORTANCIA DE LAS PREGUNTAS

Tanto en su función de orador o maestro el éxito que tenga depende en gran parte del uso correcto de las preguntas.

Si se usan bien las preguntas logran empezar conversaciones, despertar y mantener el interés de sus oyentes, hacen razonar y destacan puntos importantes. Las preguntas bien pensadas estimulan y entrenan el pensamiento. Pueden guiar la mente de su público en un camino ordenado de un punto a otro para llegar a una conclusión lógica además como las preguntas exigen una respuesta sea verbal o mental, hacen que las personas participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Por ejemplo, al concluir una presentación o un período de estudio, el usar preguntas para repasar lo aprendido es semejante a la práctica de golpear ligeramente con un martillo los remaches de la estructura de acero de un edificio para probar si están sólidos o no.

Si hacemos preguntas y escuchamos las respuestas con atención, es como si le dijéramos a la persona que ella de verdad nos importa. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación. Pero ¿Cuáles tipos de preguntas hay? Y ¿Cómo podemos usarlas?

TIPOS DE PREGUNTAS

Fundamentalmente, las preguntas exigen que se suministre datos: ¿quién?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde? O quizás pidan que se llegue a conclusiones o se emitan opiniones: ¿cómo?, ¿por qué? Hay preguntas en las que se da a escoger la solución correcta de entre varias contestaciones, preguntas de cierto o falso, de repaso, preguntas guiadoras o que sugieren la respuesta, entre otras.

Aquí veremos cuatro tipos de preguntas que son especialmente útil al hablar en público.

  • Preguntas retoricas. Este tipo de preguntas no se plantean para que los oyentes las respondan en voz alta, sino para ayudarles a razonar. Estas son muy eficaces en la oratoria pública pues despiertan el interés y ayudan a mantelo. Logran que su público responda mentalmente a lo que les dice, como si de un diálogo se tratara.
  • Preguntas guiadoras. Estas son preguntas que le ayudan a usted a dirigir la mente o pensamiento de la persona, teniendo como base lo que ya ella sabe, a una deducción en que quizás nunca haya pensado. En vez de decir a su público que deben hacer, tal vez sea más eficaz hacer una serie de preguntas que lo lleven a una conclusión lógica. Con este método obtendrá mejores resultados que expresando sus propias convicciones o dando explicaciones detalladas, pues ayudará a su auditorio a razonar.
  • Preguntas de opinión. Este tipo de preguntas ayudan a averiguar lo que alguien cree personalmente en cuanto a un asunto. La respuesta que nos dé nos ayudará a saber qué decir a continuación.
  • Preguntas de énfasis. Estas son preguntas que sirven para dirigir la atención a puntos importantes. Por ejemplo, Antes de expresar una idea clave, hacer una pregunta que despierte la curiosidad. Hacer preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio probablemente escuchará lo que sigue con mayor interés.

La clase de pregunta que usted use depende de su auditorio y de lo que usted esté enseñando. Por lo general las preguntas cortas y concisas son las más eficaces, ya que solo envuelven una idea principal.

USO DE PREGUNTAS AL HABLAR EN PÚBLICO

Hacer una presentación o explicar un tema sin usar ningún tipo de pregunta es más fácil sin duda, pero si las hace, su oratoria será mucho más interesante y poderosa.

Puede usarlas para despertar el interés, ayudar a razonar sobre un tema o hacer hincapié en ciertos puntos. Si las utiliza bien, animará a su público a que participen en la conversación en vez de limitarse a solo escuchar.

Incluso antes de hacer la presentación las preguntas son importantes. Cuando esté preparándose, estimule su capacidad de pensar haciéndose preguntas como ¿qué?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién? ¿cómo? Por ejemplo: ¿Por qué es esto cierto? ¿Cómo puedo demostrarlo? ¿Qué mitos populares hacen que a algunas personas les cueste entender esto? ¿Por qué es importante? ¿Qué efecto tendría en la vida de la gente? ¿Qué ejemplo demuestra que es cierto? Dependiendo del tipo de información, pregúntese: “¿Cuándo ocurrió esto? ¿Qué lección práctica tiene?”. Puede incluso formular directamente algunos de tales interrogantes y responderlos durante el discurso para que este resulte más animado.

Pero para que las preguntas sean eficaces, deben ser interesantes y apropiadas. Si revelan que usted va a limitarse a decir algo que el auditorio ya conoce, el interés no tardará en desvanecerse. Tampoco plantee cuestiones embarazosas u ofensivas; más bien, procure que hagan razonar. Después de formularlas, haga una pausa breve a fin de dar tiempo para pensar en la respuesta. En el momento en que los oyentes tengan la sensación de que han entablado un diálogo mental con usted, entonces habrá captado su atención.

RECUERDE

  • Haga preguntas retóricas, es decir, preguntas que despierten la curiosidad y que motiven a la persona a pensar en una respuesta.
  • Para ayudar a sus oyentes a seguir un razonamiento, use una serie de preguntas que lleven a una conclusión lógica.
  • Antes de expresar una idea clave, haga una pregunta que despierte la curiosidad. Si tras formularlas hace una pausa breve, su auditorio escuchará lo que sigue con mayor interés.
  • Haga preguntas de repaso después de cada punto importante o antes de concluir su presentación.

Recuerde, no simplemente es asunto de hacer preguntas solo para estar haciéndolas. Un buen orador o maestro primero tiene que saber bien su materia y luego usar preguntas con un propósito, esforzándose por llegar, no solo a la mente de su público, sino también a su corazón.

Es posible que al principio le sea difícil usar preguntas, pero continúe tratando. Aun si al principio no tiene buen éxito, hallará que con el tiempo usted llegará a adquirir experiencia y las usará con eficacia.

Si le ha sido útil comparta esta información con alguien mas a quien le pueda servir.