Técnica de Oratoria: La Modulación

Técnica de Oratoria: La Modulación

Técnica de Oratoria: La Modulación

¿Qué es La Modulación?

La modulación implica variar el volumen, ritmo y tono de la voz. Si usamos bien las técnicas de modulación de la voz al hablar en público y al conversar en general, lograremos dar vida a nuestras palabras, despertar sentimientos y mover a actuar a quienes nos escuchan.

La modulación revela lo que sentimos de lo que estamos diciendo. Si al hablar no modulamos la voz, podemos dar la impresión de que no dominamos o no nos interesa el tema del que estamos hablando. Nuestra actitud hacia la información que presentamos influye en la actitud de nuestro público.

Por otro lado, si al hablar variamos el volumen, el ritmo y el tono nuestra presentación será mucho más atractiva y quienes lo escuchen se envolverán en sus palabras.

Para más ver Técnicas De La Oratoria: La Voz

Como modular la voz.

Gradúe el volumen

Una manera de variar el semblante de la voz consiste en variar el volumen. El volumen debe ir de acuerdo a la información. Eleve la voz para destacar puntos principales y motivar a sus oyentes. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. El volumen reducido también sirve para señalar que lo que se dice tiene una importancia menor en el contexto.

Tenga cuidado de no subir y bajar el volumen de forma monótona, porque al hacer esto cambiaría el significado de su presentación. No eleve la voz con mucha frecuencia, pues su auditorio creerá que los está regañando. También evite hablar siempre en voz baja, pues puede dar una imagen de inseguridad, falta de convicción o desinterés por el tema.

Para más ver Importancia del Volumen al Hablar en Público.

Cambie de ritmo.

Todos los días cuando hablamos las palabras salen de manera espontánea. Es decir, que cuando algo nos entusiasma, tendemos a hablar más rápido, pero cuando queremos que se recuerde bien lo que decimos, bajamos la velocidad.

Un problema que algunos oradores pocos experimentados tienen es que no varían el ritmo. Esto ocurre porque se preocupan tanto por las palabras que van a utilizar que incluso las escriben una por una. Por eso, aunque quizás no lean el discurso, pero como ya se lo han aprendido de memoria, lo pronuncian a un ritmo constante. Para corregir este defecto, deben aprender a disertar valiéndose de la improvisación.

No cambie bruscamente de ritmo, o asustará a sus oyentes. No sacrifique la buena pronunciación por hablar demasiado rápido.

Para lograr esto pronuncie sus exposiciones a una velocidad moderada. Cuando quiera transmitir entusiasmo, hable más deprisa, como lo hace en el día a día y hable más despacio si va a mencionar un punto importante.

Varíe el tono.

Imagínese a una persona tocando durante una hora una sola nota con un instrumento musical de la siguiente manera primero fuerte, después suave; ahora rápido, luego despacio… Aunque el volumen y el ritmo cambien, si el tono es siempre el mismo, la “música” no resulta agradable.  Este ejemplo nos sirve para ilustrar que, si al hablar no variamos el tono, nuestra voz no será muy agradable.

Los cambios de tono cumplen diversas funciones, como dar énfasis (con una elevación ligera del tono, así como del volumen), indicar tamaño o distancia, o señalar que la oración es interrogativa.

Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. No se limite a pronunciar palabras vacías. 

resumen

  • Varíe el volumen. Eleve la voz para destacar puntos principales. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. 

  • Varíe el ritmo. Hable más rápido para transmitir entusiasmo. Hable más despacio si va a mencionar un punto importante. 
  • Varíe el tono. Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. 
  • Sea natural. La modulación debe ser natural sino la voz suena artificial y en vez de infundir fuerza y color a la presentación, hace que el auditorio se sienta incómodo.

La modulación es la sal del discurso, por así decirlo. Empleada en la forma y la medida adecuadas, potencia considerablemente el sabor de la información y la convierte en una delicia para el auditorio.

Técnica de Oratoria: La Modulación

¿Qué es La Modulación?

La modulación implica variar el volumen, ritmo y tono de la voz. Si usamos bien las técnicas de modulación de la voz al hablar en público y al conversar en general, lograremos dar vida a nuestras palabras, despertar sentimientos y mover a actuar a quienes nos escuchan.

La modulación revela lo que sentimos de lo que estamos diciendo. Si al hablar no modulamos la voz, podemos dar la impresión de que no dominamos o no nos interesa el tema del que estamos hablando. Nuestra actitud hacia la información que presentamos influye en la actitud de nuestro público.

Por otro lado, si al hablar variamos el volumen, el ritmo y el tono nuestra presentación será mucho más atractiva y quienes lo escuchen se envolverán en sus palabras.

Para más ver Técnicas De La Oratoria: La Voz

Como modular la voz.

Gradúe el volumen

Una manera de variar el semblante de la voz consiste en variar el volumen. El volumen debe ir de acuerdo a la información. Eleve la voz para destacar puntos principales y motivar a sus oyentes. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. El volumen reducido también sirve para señalar que lo que se dice tiene una importancia menor en el contexto.

Tenga cuidado de no subir y bajar el volumen de forma monótona, porque al hacer esto cambiaría el significado de su presentación. No eleve la voz con mucha frecuencia, pues su auditorio creerá que los está regañando. También evite hablar siempre en voz baja, pues puede dar una imagen de inseguridad, falta de convicción o desinterés por el tema.

Para más ver Importancia del Volumen al Hablar en Público.

Cambie de ritmo.

Todos los días cuando hablamos las palabras salen de manera espontánea. Es decir, que cuando algo nos entusiasma, tendemos a hablar más rápido, pero cuando queremos que se recuerde bien lo que decimos, bajamos la velocidad.

Un problema que algunos oradores pocos experimentados tienen es que no varían el ritmo. Esto ocurre porque se preocupan tanto por las palabras que van a utilizar que incluso las escriben una por una. Por eso, aunque quizás no lean el discurso, pero como ya se lo han aprendido de memoria, lo pronuncian a un ritmo constante. Para corregir este defecto, deben aprender a disertar valiéndose de la improvisación.

No cambie bruscamente de ritmo, o asustará a sus oyentes. No sacrifique la buena pronunciación por hablar demasiado rápido.

Para lograr esto pronuncie sus exposiciones a una velocidad moderada. Cuando quiera transmitir entusiasmo, hable más deprisa, como lo hace en el día a día y hable más despacio si va a mencionar un punto importante.

Varíe el tono.

Imagínese a una persona tocando durante una hora una sola nota con un instrumento musical de la siguiente manera primero fuerte, después suave; ahora rápido, luego despacio… Aunque el volumen y el ritmo cambien, si el tono es siempre el mismo, la “música” no resulta agradable.  Este ejemplo nos sirve para ilustrar que, si al hablar no variamos el tono, nuestra voz no será muy agradable.

Los cambios de tono cumplen diversas funciones, como dar énfasis (con una elevación ligera del tono, así como del volumen), indicar tamaño o distancia, o señalar que la oración es interrogativa.

Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. No se limite a pronunciar palabras vacías.

resumen

  • Varíe el volumen. Eleve la voz para destacar puntos principales. Baje la voz para generar expectación o expresar miedo o preocupación. 

  • Varíe el ritmo. Hable más rápido para transmitir entusiasmo. Hable más despacio si va a mencionar un punto importante. 
  • Varíe el tono. Use un tono de voz más agudo para expresar alegría o para hablar de tamaños o distancias. Utilice un tono de voz más grave para expresar tristeza o preocupación. 
  • Sea natural. La modulación debe ser natural sino la voz suena artificial y en vez de infundir fuerza y color a la presentación, hace que el auditorio se sienta incómodo.

La modulación es la sal del discurso, por así decirlo. Empleada en la forma y la medida adecuadas, potencia considerablemente el sabor de la información y la convierte en una delicia para el auditorio.

Como Hacer una Buena Conclusión

Como Hacer una Buena Conclusión

Como Hacer una Buena Conclusión

USTED ha investigado y preparado con esmero la información del cuerpo de su discurso o presentación y también ha preparado una introducción que cautiva el interés. Sin embargo, aún necesita algo más: una conclusión eficaz. No subestime este aspecto, pues a menudo es lo último que uno dice es lo que primero se recuerda. Por eso la conclusión de su discurso necesita preparación cuidadosa. Debe resaltar claramente los puntos principales que usted quiere que se recuerden y comunicar el tema con finalidad.

¿Qué es una conclusión? 

Es la porción de cierre de cualquier discurso, presentación o escrito. Tiene el propósito de juntar todos los puntos del argumento que se presentan en el cuerpo del discurso y enfocarlos de tal manera que convenzan a los que oyen y les dé motivo para acción en armonía con esa convicción. Al mismo tiempo debe ser corta y muy al grano.

Una Conclusión Que Resalte el Tema.

No es necesario que en la conclusión se declare de nuevo el tema del discurso con las mismas palabras de título, aunque esto posiblemente le sea útil a algunos oradores, especialmente a los que son nuevos, lo que si debe hacer es atraer atención al tema. Entonces, teniendo como base el tema, muestre lo que el auditorio puede hacer.

Si la conclusión no se relaciona directamente con el tema, no redondeará el material y lo enlazará como un todo unido. Aun si usted hace un resumen directo en su conclusión, y lo presenta a manera de un esqueleto de los puntos principales, todavía sin duda querrá añadir una o dos oraciones finales, expresando la idea central o tema del discurso.

Una Conclusión Que Invite a Actuar.

Puesto que ordinariamente su propósito al hablar es incitar a alguna clase de acción o persuadir de modo que se adopte cierto punto de vista ciertamente, los pensamientos concluyentes del discurso deberían recalcar estos puntos.

Recordemos que el propósito principal de la conclusión es mostrar al auditorio qué hacer y animarlo a hacerlo.

Por esta razón, además de hacer claro el propósito de su discurso, la conclusión debe tener intensidad sincera, convicción y una fuerza que dé motivos para actuar. Se notará con frecuencia que las oraciones cortas son muy útiles para dar vigor a la conclusión. Pero, prescindiendo de la estructura de las oraciones, se deben dar razones sólidas para actuar, incluso los beneficios que se derivarán de hacer lo que le hemos dicho en el discurso.

La conclusión debería seguir lógicamente a lo que ya se ha declarado en el discurso. Así, lo que usted diga en su conclusión es para mover a su auditorio a actuar según lo que se ha declarado ya en el cuerpo del discurso. Su conclusión clarificará y dará énfasis a lo que su auditorio debe hacer para actuar según las cosas que usted ha tratado en su discurso, y particularmente lo moverá a hacer eso lo potente y vigoroso de su conclusión.

Las conclusiones de los discursos serán débiles si son sencillamente resúmenes del material y no mueven a acción al auditorio. Se debe dar alguna aplicación al material, o de alguna otra manera se debe mostrar que el material es de valor particular al auditorio.

Para algunos oradores es muy útil concluir un discurso con un resumen corto de todo el discurso, usando los puntos claves y el tema del discurso como la base para éste. Al hacer así un resumen del discurso considerando unas cuantas frases, usted no solo hará claro el punto del discurso, sino que dará a las personas del auditorio algo que podrán llevar consigo y usarlo al repetir los puntos principales del discurso. Este es el propósito principal de la conclusión, y esta técnica no solo es apropiada, sino que también logra excelentemente ese propósito.

Una Conclusión del Largo Apropiado.

La largura de la conclusión no debe ser determinada por el reloj, aunque eso sucede con frecuencia. Una conclusión es de largura apropiada si es eficaz y logra su propósito. Por lo tanto, lo apropiado de su largura debe determinarse por los resultados de ella.

Una conclusión no debe llegar por sorpresa a su auditorio. Las palabras que se hablan no solo deben señalar obviamente que se acerca el final del discurso, sino que también deben tener tono de palabras finales. Recuerde que no solo es lo que se dice sino también como se dice, el ritmo debe ser apropiado. No hable deprisa hasta el final para entonces detenerse bruscamente; por otro lado, tampoco permita que su voz pierda intensidad hasta casi desvanecerse. Hable con el suficiente volumen, pero sin excederse. Las últimas frases tienen que adoptar un tono de conclusión, además de transmitir sinceridad y convencimiento. No deje de ensayar esta última fase al preparar el discurso.

Si cuando prepara su discurso ve que no puede enlazar todo su discurso y todavía retener el interés durante toda la conclusión, entonces debe volver a trabajar en ella. Todavía es demasiado larga.

Si usted es principiante como orador, lo mejor, frecuentemente, es hacer su conclusión más corta de lo que usted quizás creyera que debería ser. Hágala sencilla, directa y positiva. No deje que continúe sin fin.

Si usted está presentando un discurso que es parte de un simposio entonces su conclusión enlazará con la introducción del siguiente discurso y por lo tanto puede ser más corta. No obstante, cada parte por sí misma debe tener una conclusión que logre el propósito del discurso. Si lo hace, entonces tiene la largura apropiada.

 

EN RESUMEN

  • Enlace la conclusión con el tema principal. Repita el tema y los puntos principales o dígalos con otras palabras.
  • Motive a sus oyentes. Muéstreles qué hacer y por qué es importante que lo hagan. Hábleles con sinceridad y convicción.
  • Haga una conclusión sencilla y breve. No añada puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.

No concluya a toda prisa ni bajando poco a poco la voz. Diga las últimas frases con un tono de conclusión.

Como Hacer una Buena Conclusión

USTED ha investigado y preparado con esmero la información del cuerpo de su discurso o presentación y también ha preparado una introducción que cautiva el interés. Sin embargo, aún necesita algo más: una conclusión eficaz. No subestime este aspecto, pues a menudo es lo último que uno dice es lo que primero se recuerda. Por eso la conclusión de su discurso necesita preparación cuidadosa. Debe resaltar claramente los puntos principales que usted quiere que se recuerden y comunicar el tema con finalidad.

¿Qué es una conclusión? 

Es la porción de cierre de cualquier discurso, presentación o escrito. Tiene el propósito de juntar todos los puntos del argumento que se presentan en el cuerpo del discurso y enfocarlos de tal manera que convenzan a los que oyen y les dé motivo para acción en armonía con esa convicción. Al mismo tiempo debe ser corta y muy al grano.

Una Conclusión Que Resalte el Tema.

No es necesario que en la conclusión se declare de nuevo el tema del discurso con las mismas palabras de título, aunque esto posiblemente le sea útil a algunos oradores, especialmente a los que son nuevos, lo que si debe hacer es atraer atención al tema. Entonces, teniendo como base el tema, muestre lo que el auditorio puede hacer.

Si la conclusión no se relaciona directamente con el tema, no redondeará el material y lo enlazará como un todo unido. Aun si usted hace un resumen directo en su conclusión, y lo presenta a manera de un esqueleto de los puntos principales, todavía sin duda querrá añadir una o dos oraciones finales, expresando la idea central o tema del discurso.

Una Conclusión Que Invite a Actuar.

Puesto que ordinariamente su propósito al hablar es incitar a alguna clase de acción o persuadir de modo que se adopte cierto punto de vista ciertamente, los pensamientos concluyentes del discurso deberían recalcar estos puntos.

Recordemos que el propósito principal de la conclusión es mostrar al auditorio qué hacer y animarlo a hacerlo.

Por esta razón, además de hacer claro el propósito de su discurso, la conclusión debe tener intensidad sincera, convicción y una fuerza que dé motivos para actuar. Se notará con frecuencia que las oraciones cortas son muy útiles para dar vigor a la conclusión. Pero, prescindiendo de la estructura de las oraciones, se deben dar razones sólidas para actuar, incluso los beneficios que se derivarán de hacer lo que le hemos dicho en el discurso.

La conclusión debería seguir lógicamente a lo que ya se ha declarado en el discurso. Así, lo que usted diga en su conclusión es para mover a su auditorio a actuar según lo que se ha declarado ya en el cuerpo del discurso. Su conclusión clarificará y dará énfasis a lo que su auditorio debe hacer para actuar según las cosas que usted ha tratado en su discurso, y particularmente lo moverá a hacer eso lo potente y vigoroso de su conclusión.

Las conclusiones de los discursos serán débiles si son sencillamente resúmenes del material y no mueven a acción al auditorio. Se debe dar alguna aplicación al material, o de alguna otra manera se debe mostrar que el material es de valor particular al auditorio.

Para algunos oradores es muy útil concluir un discurso con un resumen corto de todo el discurso, usando los puntos claves y el tema del discurso como la base para éste. Al hacer así un resumen del discurso considerando unas cuantas frases, usted no solo hará claro el punto del discurso, sino que dará a las personas del auditorio algo que podrán llevar consigo y usarlo al repetir los puntos principales del discurso. Este es el propósito principal de la conclusión, y esta técnica no solo es apropiada, sino que también logra excelentemente ese propósito.

Una Conclusión del Largo Apropiado.

La largura de la conclusión no debe ser determinada por el reloj, aunque eso sucede con frecuencia. Una conclusión es de largura apropiada si es eficaz y logra su propósito. Por lo tanto, lo apropiado de su largura debe determinarse por los resultados de ella.

Una conclusión no debe llegar por sorpresa a su auditorio. Las palabras que se hablan no solo deben señalar obviamente que se acerca el final del discurso, sino que también deben tener tono de palabras finales. Recuerde que no solo es lo que se dice sino también como se dice, el ritmo debe ser apropiado. No hable deprisa hasta el final para entonces detenerse bruscamente; por otro lado, tampoco permita que su voz pierda intensidad hasta casi desvanecerse. Hable con el suficiente volumen, pero sin excederse. Las últimas frases tienen que adoptar un tono de conclusión, además de transmitir sinceridad y convencimiento. No deje de ensayar esta última fase al preparar el discurso.

Si cuando prepara su discurso ve que no puede enlazar todo su discurso y todavía retener el interés durante toda la conclusión, entonces debe volver a trabajar en ella. Todavía es demasiado larga.

Si usted es principiante como orador, lo mejor, frecuentemente, es hacer su conclusión más corta de lo que usted quizás creyera que debería ser. Hágala sencilla, directa y positiva. No deje que continúe sin fin.

Si usted está presentando un discurso que es parte de un simposio entonces su conclusión enlazará con la introducción del siguiente discurso y por lo tanto puede ser más corta. No obstante, cada parte por sí misma debe tener una conclusión que logre el propósito del discurso. Si lo hace, entonces tiene la largura apropiada.

 

EN RESUMEN

  • Enlace la conclusión con el tema principal. Repita el tema y los puntos principales o dígalos con otras palabras.
  • Motive a sus oyentes. Muéstreles qué hacer y por qué es importante que lo hagan. Hábleles con sinceridad y convicción.
  • Haga una conclusión sencilla y breve. No añada puntos nuevos. Use el menor número de palabras posible y motive a los oyentes a actuar.

No concluya a toda prisa ni bajando poco a poco la voz. Diga las últimas frases con un tono de conclusión.

Como Tener Naturalidad al Hablar en Público.

Como Tener Naturalidad al Hablar en Público.

Como Tener Naturalidad al Hablar en Público.

El hablar con  naturalidad te da credibilidad frente a otras personas, te hace seguro de lo que dices y el público siempre tendrá respeto a todo lo que hables.

 

¿Por qué es importante tener naturalidad al hablar en público?

 

 Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse de hay la importancia de tener naturalidad al hablar en publico.

Para saber cómo tener serenidad al hablar en público. Mire Técnicas de oratoria: Serenidad

CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo.

No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje corporal demasiado informal. Manifestemos siempre la dignidad adecuada, tanto en la manera de hablar como en los modales. Ahora bien, la persona que actúa con naturalidad tampoco es ceremoniosa ni se preocupa excesivamente por impresionar.

 

El nerviosismo.

  

El nerviosismo se debe a varias razoNerviosismones. Tal vez el orador esté preguntándose qué impresión causará o si su presentación tendrá éxito. Es normal pensar en tales cuestiones, pero el problema surge cuando se les da demasiada importancia. ¿Qué puede hacer si se pone nervioso cuando va a empezar a hablar? Prepárese cuidadosamente. Piense en aquellos a quienes está tratando de ayudar y en cuánto necesitan escuchar lo que le tiene que decir.

Para saber cómo vencer el nerviosismo al hablar en publico. Mire  6 Consejos Para Calmar los Nervios al Hablar en Publico

  

Naturalidad cuando tenga una entrevista o discurso.

  

Cuando se dirija a un grupo, por lo general será mejor que hable con la misma naturalidad y volumen que en una conversación. (Claro, si el público es numeroso, tendrá que subir la voz.) Si intenta memorizar el discurso o sus notas son muy detalladas, probablemente esté demasiado preocupado por naturalidad al hablar utilizar los términos precisos. Aunque la selección de palabras es importante, cuando se le presta excesiva atención, el estilo se vuelve forzado, falto de naturalidad. Debe pensar muy bien de antemano en lo que va a decir, pero concéntrese sobre todo en las ideas, no en las palabras.

Lo mismo puede aplicarse a las entrevistas. Si lo van a entrevistar, prepárese bien, pero no memorice ni lea las respuestas. Exprésese con modulación natural, para que sus comentarios tengan una espontaneidad cautivadora.

Incluso las cualidades de la oratoria deseables pueden parecer poco naturales si se exageran. Por ejemplo, articule y pronuncie correctamente, pero sin llegar al extremo de que el lenguaje suene afectado o artificial. Aunque los ademanes enfáticos o descriptivos bien hechos darán vida a su discurso o presentación, si son rígidos o desmesurados, desvirtuarán lo que dice.

En caso de que sea necesario, eleve el volumen de la voz, pero con cuidado de no excederse. De vez en cuando convendrá que ponga pasión en sus palabras; sin embargo, evite exaltarse. Procure modular y manifestar entusiasmo y otros sentimientos de manera que no atraiga la atención hacia usted ni haga que su público se sienta incómodo. 

Algunas personas se expresan con precisión por naturaleza, aun cuando no estén pronunciando un discurso, mientras que otras tienen un estilo de lenguaje más coloquial. Lo importante es hablar correctamente todos los días y comportarse con dignidad. Si usted lo hace así, es más probable que cuando esté al auditorio se exprese y actúe con una atractiva naturalidad.

 

  En la lectura pública.

 

 Para leer en público con naturalidad se precisa esfuerzo. En primer lugar, determine cuáles son las ideas principales del texto que va a leer y fíjese en cómo se desarrollan. Téngalas claras en la mente; de lo contrario, leerá solo palabras. Busque en el diccionario los términos que no conozca. A continuación ejercite la lectura en voz alta tratando de modular bien y de agrupar las palabras de forma que transmita las ideas con claridad. Siga practicando hasta lograr fluidez. Familiarícese lecturatanto con la información que, cuando la lea en voz alta, le imprima el tono que se emplea en una conversación animada. En eso consiste la naturalidad.

Si lo que usted va a leer de alguna publicación contienen citas textuales, infúndales vida. En caso de que se citen las palabras de diversas personas, varíe la voz ligeramente en cada intervención. No obstante, tenga cuidado de no adoptar un tono muy teatral. Dé vida a su lectura, pero hágalo con naturalidad. 

La lectura natural tiene el tono propio de una conversación. No suena artificial, aunque sí convincente.

  

EN RESUMEN

 

1-  Hable en su forma habitual.

 2- Al preparar un discurso, preste más atención a las ideas que a las palabras

 3- Tanto en los discursos como en sus conversaciones, evite el habla descuidada y no se valga de las cualidades de la oratoria para atraer la atención hacia usted.

 4- Prepárese bien para la lectura pública. Lea con sentimiento y teniendo muy presente el sentido del texto.

 

Como Tener Naturalidad al Hablar en Público.

El hablar con  naturalidad te da credibilidad frente a otras personas, te hace seguro de lo que dices y el público siempre tendrá respeto a todo lo que hables.

 

¿Por qué es importante tener naturalidad al hablar en público?

 

 Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse de hay la importancia de tener naturalidad al hablar en publico.

Para saber cómo tener serenidad al hablar en público. Mire Técnicas de oratoria: Serenidad

CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo.

No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje corporal demasiado informal. Manifestemos siempre la dignidad adecuada, tanto en la manera de hablar como en los modales. Ahora bien, la persona que actúa con naturalidad tampoco es ceremoniosa ni se preocupa excesivamente por impresionar.

 

El nerviosismo.

El nerviosismo se debe a varias razones. Tal vez el orador esté preguntándose qué impresión causará o si su presentación tendrá éxito. Es normal pensar en tales cuestiones, pero el problema surge cuando se les da demasiada importancia. ¿Qué puede hacer si se pone nervioso cuando va a empezar a hablar? Prepárese cuidadosamente. Piense en aquellos a quienes está tratando de ayudar y en cuánto necesitan escuchar lo que le tiene que decir.

Nerviosismo

Para saber cómo vencer el nerviosismo al hablar en publico. Mire  6 Consejos Para Calmar los Nervios al Hablar en Publico

  

Naturalidad cuando tenga una entrevista o discurso.

  

Cuando se dirija a un grupo, por lo general será mejor que hable con la misma naturalidad y volumen que en una conversación. (Claro, si el público es numeroso, tendrá que subir la voz.) Si intenta memorizar el discurso o sus notas son muy detalladas, probablemente esté demasiado preocupado por utilizar los términos precisos. Aunque la selección de palabras es importante, cuando se le presta excesiva atención, el estilo se vuelve forzado, falto de naturalidad. Debe pensar muy bien de antemano en lo que va a decir, pero concéntrese sobre todo en las ideas, no en las palabras.naturalidad al hablar

Lo mismo puede aplicarse a las entrevistas. Si lo van a entrevistar, prepárese bien, pero no memorice ni lea las respuestas. Exprésese con modulación natural, para que sus comentarios tengan una espontaneidad cautivadora.

Incluso las cualidades de la oratoria deseables pueden parecer poco naturales si se exageran. Por ejemplo, articule y pronuncie correctamente, pero sin llegar al extremo de que el lenguaje suene afectado o artificial. Aunque los ademanes enfáticos o descriptivos bien hechos darán vida a su discurso o presentacion, si son rígidos o desmesurados, desvirtuarán lo que dice. En caso de que sea necesario, eleve el volumen de la voz, pero con cuidado de no excederse. De vez en cuando convendrá que ponga pasión en sus palabras; sin embargo, evite exaltarse. Procure modular y manifestar entusiasmo y otros sentimientos de manera que no atraiga la atención hacia usted ni haga que su público se sienta incómodo. 

Algunas personas se expresan con precisión por naturaleza, aun cuando no estén pronunciando un discurso, mientras que otras tienen un estilo de lenguaje más coloquial. Lo importante es hablar correctamente todos los días y comportarse con dignidad. Si usted lo hace así, es más probable que cuando esté al auditorio se exprese y actúe con una atractiva naturalidad.

 

  En la lectura pública.

Para leer en público con naturalidad se precisa esfuerzo. En primer lugar, determine cuáles son las ideas principales del texto que va a leer y fíjese en cómo se desarrollan. Téngalas claras en la mente; de lo contrario, leerá solo palabras. Busque en el diccionario los términos que no conozca. A continuación ejercite la lectura en voz alta tratando de modular bien y de agrupar las palabras de forma que transmita las ideas con claridad. Siga practicando hasta lograr fluidez. Familiarícese 

lecturatanto con la información que, cuando la lea en voz alta, le imprima el tono que se emplea en una conversación animada. En eso consiste la naturalidad.

Si lo que usted va a leer de alguna publicación contienen citas textuales, infúndales vida. En caso de que se citen las palabras de diversas personas, varíe la voz ligeramente en cada intervención. No obstante, tenga cuidado de no adoptar un tono muy teatral. Dé vida a su lectura, pero hágalo con naturalidad. 

La lectura natural tiene el tono propio de una conversación. No suena artificial, aunque sí convincente.

  

EN RESUMEN

 

1-  Hable en su forma habitual.

 2- Al preparar un discurso, preste más atención a las ideas que a las palabras

 3- Tanto en los discursos como en sus conversaciones, evite el habla descuidada y no se valga de las cualidades de la oratoria para atraer la atención hacia usted.

 4- Prepárese bien para la lectura pública. Lea con sentimiento y teniendo muy presente el sentido del texto.

 

Como Usar el Micrófono al Hablar en Público

Como Usar el Micrófono al Hablar en Público

Como Usar el Micrófono al Hablar en Público

En lugares de reunión grandes se hace necesario amplificar la voz humana usando micrófonos, tanto para que el orador no lleve una carga demasiado pesada como para que el auditorio oiga con placer.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Gracias a eso, el orador no tiene que hacer mucho esfuerzo para lograr un buen volumen, y el auditorio no tiene que esforzarse por oír lo que se dice… Por eso, tenemos que saber usarlos adecuadamente.

¿A qué distancia del micrófono se debe colocar la boca?

Por lo general a una distancia de cuatro a seis pulgadas, o diez a quince centímetros. El problema más frecuente al usar los micrófonos es que el orador está demasiado lejos de él. Por eso, vigile la distancia.

También dirija su voz hacia los micrófonos y manténgase dentro de la zona de recepción de éste. A menos que esto se haga, es difícil que el operador del sistema sonoro haga ajustes a favor de una recepción buena y clara por el auditorio. El toser, estornudar o carraspear cerca del micrófono, por supuesto, debe evitarse.

Al empezar a hablar por los micrófonos, escuche el sonido de su voz a medida que sale del altavoz. Entonces podrá calcular el volumen y ajustar su posición, si es necesario. Se puede corregir la situación adelantando un poco más hacia el micrófono o apartándose unos cuantos centímetros de él.

Evite el volumen excesivo

Es preciso que algunos oradores eviten el volumen excesivo, porque lo único que hace es producir deformación de su voz, que resulta irritante y desagradable al auditorio. Recuerde, también, que, si desea bajar la voz por el efecto de ello en un punto u otro del discurso, su auditorio puede oír hasta un susurro, gracias a esta maravilla moderna de la amplificación.

Hay otros cuidados en el uso de los micrófonos que también necesitan atención. ¿Ha notado usted a veces que la “p” hace un sonido explosivo? Esto sucede cuando una persona habla directamente al micrófono desde demasiado cerca. Los sonidos agudos de la “s” también pueden causar problemas. Es necesario restarles potencia, porque la amplificación los exagera y salen como seseo. Cuando se sabe cómo resolver el problema, no es difícil hacerlo.

Al leer desde la plataforma. Es preferible que levante la publicación de la que vaya a leer para que su rostro mire al auditorio. Lo más seguro es que el micrófono esté justo enfrente de usted, de modo que tal vez tenga que apartar un poco hacia un lado lo que desea leer. Esto significa que deberá inclinar ligeramente la cabeza hacia el lado contrario, a fin de que su voz se proyecte en dirección al micrófono.

Micrófonos de mano

En términos de la colocación, quieres que los micrófonos de solapa queden a ocho pulgadas, o dos anchos de mano debajo de tu barbilla y lo más cerca posible del centro de tu cuerpo como sea posible. Al utilizar los micrófonos de mano se requiere algo especial para manejarlo. Con este tipo, debes mantener la bola del micrófono debajo de tu boca y apuntarlo hacia la nariz para que el aire viaje sobre el micrófono y no a través de este. Otra alternativa es tocar la bola del micrófono por la barbilla y dejarlo ahí.

Cuando te muevas alrededor de la sala, el secreto es recordar cómo mover tu cuerpo en la misma dirección; de esa forma cuando hables, tu cuerpo y boca estará en la misma posición. Si no haces eso, el volumen de tu voz puede variar, lo cual es una distracción.

 

¿Cómo usar el micrófono al hablar en público?

  • Deben situarse a unos 10 o 15 centímetros de la boca.
  • Colóquese delante del micrófono, no a un lado. Hable solo cuando su rostro esté frente al micrófono.
  • Hable con un poco más de volumen e intensidad que cuando conversa normalmente. Pero no es preciso que grite.
  • Si tiene que carraspear, toser o estornudar, gire la cabeza para no hacerlo delante del micrófono.
  • Cuando te muevas alrededor de la sala, el secreto es recordar cómo mover tu cuerpo en la misma dirección de tu boca.
  • Mantén la bola del micrófono debajo de tu boca y apuntarlo hacia la nariz para que el aire viaje sobre el micrófono y no a través de este.

Recuerda utiliza la tecnología correctamente, para mejorar tu oratoria y tus presentaciones se escuchen profesionales. De este modo continuaras amplificando el impacto positivo que tienes en tu público porque seguirá cautivando, guiando e inspirando auténticamente.  

Como Usar el Micrófono al Hablar en Público

En lugares de reunión grandes se hace necesario amplificar la voz humana usando micrófonos, tanto para que el orador no lleve una carga demasiado pesada como para que el auditorio oiga con placer.

Para más ver: Técnicas De La Oratoria: La Voz

Gracias a eso, el orador no tiene que hacer mucho esfuerzo para lograr un buen volumen, y el auditorio no tiene que esforzarse por oír lo que se dice… Por eso, tenemos que saber usarlos adecuadamente.

¿A qué distancia del micrófono se debe colocar la boca?

Por lo general a una distancia de cuatro a seis pulgadas, o diez a quince centímetros. El problema más frecuente al usar los micrófonos es que el orador está demasiado lejos de él. Por eso, vigile la distancia.

También dirija su voz hacia los micrófonos y manténgase dentro de la zona de recepción de éste. A menos que esto se haga, es difícil que el operador del sistema sonoro haga ajustes a favor de una recepción buena y clara por el auditorio. El toser, estornudar o carraspear cerca del micrófono, por supuesto, debe evitarse.

Al empezar a hablar por los micrófonos, escuche el sonido de su voz a medida que sale del altavoz. Entonces podrá calcular el volumen y ajustar su posición, si es necesario. Se puede corregir la situación adelantando un poco más hacia el micrófono o apartándose unos cuantos centímetros de él.

Evite el volumen excesivo

Es preciso que algunos oradores eviten el volumen excesivo, porque lo único que hace es producir deformación de su voz, que resulta irritante y desagradable al auditorio. Recuerde, también, que, si desea bajar la voz por el efecto de ello en un punto u otro del discurso, su auditorio puede oír hasta un susurro, gracias a esta maravilla moderna de la amplificación.

Hay otros cuidados en el uso de los micrófonos que también necesitan atención. ¿Ha notado usted a veces que la “p” hace un sonido explosivo? Esto sucede cuando una persona habla directamente al micrófono desde demasiado cerca. Los sonidos agudos de la “s” también pueden causar problemas. Es necesario restarles potencia, porque la amplificación los exagera y salen como seseo. Cuando se sabe cómo resolver el problema, no es difícil hacerlo.

Al leer desde la plataforma. Es preferible que levante la publicación de la que vaya a leer para que su rostro mire al auditorio. Lo más seguro es que el micrófono esté justo enfrente de usted, de modo que tal vez tenga que apartar un poco hacia un lado lo que desea leer. Esto significa que deberá inclinar ligeramente la cabeza hacia el lado contrario, a fin de que su voz se proyecte en dirección al micrófono.

Micrófonos de mano

En términos de la colocación, quieres que los micrófonos de solapa queden a ocho pulgadas, o dos anchos de mano debajo de tu barbilla y lo más cerca posible del centro de tu cuerpo como sea posible. Al utilizar los micrófonos de mano se requiere algo especial para manejarlo. Con este tipo, debes mantener la bola del micrófono debajo de tu boca y apuntarlo hacia la nariz para que el aire viaje sobre el micrófono y no a través de este. Otra alternativa es tocar la bola del micrófono por la barbilla y dejarlo ahí.

Cuando te muevas alrededor de la sala, el secreto es recordar cómo mover tu cuerpo en la misma dirección; de esa forma cuando hables, tu cuerpo y boca estará en la misma posición. Si no haces eso, el volumen de tu voz puede variar, lo cual es una distracción.

 

¿Cómo usar el micrófono al hablar en público?

  • Deben situarse a unos 10 o 15 centímetros de la boca.
  • Colóquese delante del micrófono, no a un lado. Hable solo cuando su rostro esté frente al micrófono.
  • Hable con un poco más de volumen e intensidad que cuando conversa normalmente. Pero no es preciso que grite.
  • Si tiene que carraspear, toser o estornudar, gire la cabeza para no hacerlo delante del micrófono.
  • Cuando te muevas alrededor de la sala, el secreto es recordar cómo mover tu cuerpo en la misma dirección de tu boca.
  • Mantén la bola del micrófono debajo de tu boca y apuntarlo hacia la nariz para que el aire viaje sobre el micrófono y no a través de este.

Recuerda utiliza la tecnología correctamente, para mejorar tu oratoria y tus presentaciones se escuchen profesionales. De este modo continuaras amplificando el impacto positivo que tienes en tu público porque seguirá cautivando, guiando e inspirando auténticamente.  

Deje de Olvidar: 7 Técnicas para Mejorar la Memoria    

Deje de Olvidar: 7 Técnicas para Mejorar la Memoria    

Deje de Olvidar: 7 Técnicas para Mejorar la Memoria    

 ¡USTED tiene una memoria excelente! ¿Le resulta difícil de creer? Piense por un momento en las muchas cosas que recuerda fácilmente: escenas de su infancia, los nombres de amigos y parientes —hasta de personajes de ficción que aparecen en la televisión—sus canciones favoritas, el alfabeto, los números, miles de palabras… ¡Usted ya ha demostrado que tiene capacidad para recordar millones de cosas!

“Pero, ¿por qué me cuesta tanto recordar nombres, por no decir nada de números de teléfono y citas?” Estas inquietudes son bastante comunes en reuniones públicas, sociales y su vida privada. Sin embargo, su memoria es mucho mejor de lo que usted se imagina, y, además, puede mejorarla.

El libro Recuerdo inmediato. , de Jeff Budworth,  recomienda invertir “minutos, no segundos”, en grabar información importante en la memoria. Dígase a sí mismo que tiene el firme propósito de recordar. Al haber prestado una atención especial al asunto, es poco probable que lo olvide.

Pero ¿de qué otras maneras puede usted mejor su memoria? Compruebe estas sietes sugerencias y retenga información valiosísima:

 

1.Tenga clara la información:

  

Un ordenador no puede acceder bien a la información si esta no se ha introducido debidamente. Algo muy parecido sucede con nuestros recuerdos. Tomemos como ejemplo la memorización de nombres. El doctor Bruno Furst dice lo siguiente al respecto en su libro Deje de olvidar: “Si no oímos el nombre con claridad y exactitud, no podemos siquiera hablar de recordar u olvidar. No podemos ni recordar ni olvidar algo que nunca supimos. Por consiguiente, el primer paso que debemos dar es captar el nombre de tal manera que no exista ninguna duda en cuanto a su pronunciación o deletreo”. Si alguien no
pronuncia con claridad su nombre cuando se lo presentan, no dude en pedirle que se lo repita. Si es necesario, pregúntele cómo se deletrea.

 

2.Visualice las cosas:

 

  • Trate de imaginarse dando el discurso, imagínese a sí mismo desarrollándolo. Cuantos más detalles añada a esta imagen mental, más fácilmente la recordará. 
  •  Visualizar la información también puede ayudarle a asociar cosas que aparentemente no guardan ninguna relación entre sí. Suponga, por ejemplo, que tiene que acordarse de comprar leche y dentífrico. Podría imaginarse una vaca cepillándose los dientes. Esa imagen no la olvidaría fácilmente, ni aunque lo intentase. 

3.Dígalo en voz alta:

 

Cuando quiera recordar algo, dígalo en voz alta; El libro Cómo mejorar su memoria, del doctor en filosofía James D. Weinland, dice: “Este problema se puede solucionar expresando con palabras nuestras acciones en el momento preciso en que las realizamos. Quizás se sienta ridículo haciendo esto, pero puede ayudarle a recordar. 

 

4.Cultive interés en el tema:

 

Puede que usted, por naturaleza, no se sienta atraído a cierto tema, pero si piensa en las razones por las que necesita hablar de la información y las consecuencias de no recordarla, le será más fácil aprender. Además, cuanto más aprenda acerca de cualquier tema, más interesante le parecerá. 

 

5.Cuente las cosas que tiene que recordar:

 

  • Si se fija en el número exacto de puntos que ha de hablar, será menos probable que se olvide alguno. 

Si tiene varios puntos ordenados en el bosquejo, trate de clasificarlos en categorías. Si organiza así sus ideas podrá recordarlas mejor.

 

 

6.Utilice la información y repásela:

 

  • Hay cosas que usted siempre recordará: su nombre, el alfabeto o la manera de usar un tenedor o un lápiz. ¿Por qué? Porque este conocimiento lo ha utilizado muchas veces. El uso frecuente fortalece la memoria y ayuda a recordar. Así que repase mentalmente de vez en cuando las cosas que quiere recordar. Cuando le presenten a alguien, procure usar su nombre varias veces. O cuando aprenda alguna información nueva, procure introducirla en bosquejo mental y sus conversaciones diarias. 

Utilice estas  tecnicas de oratoria  para mejorar la memoria no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Los beneficios pueden ser inolvidables.

 

 

Deje de Olvidar: 7 Técnicas para Mejorar la Memoria    

 ¡USTED tiene una memoria excelente! ¿Le resulta difícil de creer? Piense por un momento en las muchas cosas que recuerda fácilmente: escenas de su infancia, los nombres de amigos y parientes —hasta de personajes de ficción que aparecen en la televisión—sus canciones favoritas, el alfabeto, los números, miles de palabras… ¡Usted ya ha demostrado que tiene capacidad para recordar millones de cosas!

“Pero, ¿por qué me cuesta tanto recordar nombres, por no decir nada de números de teléfono y citas?” Estas inquietudes son bastante comunes en reuniones públicas, sociales y su vida privada. Sin embargo, su memoria es mucho mejor de lo que usted se imagina, y, además, puede mejorarla.

El libro Recuerdo inmediato. , de Jeff Budworth, recomienda invertir “minutos, no segundos”, en grabar información importante en la memoria. Dígase a sí mismo que tiene el firme propósito de recordar. Al haber prestado una atención especial al asunto, es poco probable que lo olvide.

Pero ¿de qué otras maneras puede usted mejor su memoria? Compruebe estas sietes sugerencias y retenga información valiosísima:

 

1. Tenga clara la información:

  

Un ordenador no puede acceder bien a la información si esta no se ha introducido debidamente. Algo muy parecido sucede con nuestros recuerdos. Tomemos como ejemplo la memorización de nombres. El doctor Bruno Furst dice lo siguiente al respecto en su libro Deje de olvidar: “Si no oímos el nombre con claridad y exactitud, no podemos siquiera hablar de recordar u olvidar. No podemos ni recordar ni olvidar algo que nunca supimos. Por consiguiente, el primer paso que debemos dar es captar el nombre de tal manera que no exista ninguna duda en cuanto a su pronunciación o deletreo”. Si alguien no
pronuncia con claridad su nombre cuando se lo presentan, no dude en pedirle que se lo repita. Si es necesario, pregúntele cómo se deletrea.

 

2. Visualice las cosas:

 

  • Trate de imaginarse dando el discurso, imagínese a sí mismo desarrollándolo. Cuantos más detalles añada a esta imagen mental, más fácilmente la recordará. 
  •  Visualizar la información también puede ayudarle a asociar cosas que aparentemente no guardan ninguna relación entre sí. Suponga, por ejemplo, que tiene que acordarse de comprar leche y dentífrico. Podría imaginarse una vaca cepillándose los dientes. Esa imagen no la olvidaría fácilmente, ni aunque lo intentase.

 

3. Dígalo en voz alta:

 

Cuando quiera recordar algo, dígalo en voz alta; El libro Cómo mejorar su memoria, del doctor en filosofía James D. Weinland, dice: “Este problema se puede solucionar expresando con palabras nuestras acciones en el momento preciso en que las realizamos. Quizás se sienta ridículo haciendo esto, pero puede ayudarle a recordar.

 

4. Cultive interés en el tema:

  

Puede que usted, por naturaleza, no se sienta atraído a cierto tema, pero si piensa en las razones por las que necesita hablar de la información y las consecuencias de no recordarla, le será más fácil aprender. Además, cuanto más aprenda acerca de cualquier tema, más interesante le parecerá.

 

5. Cuente las cosas que tiene que recordar:

 

  • Si se fija en el número exacto de puntos que ha de hablar, será menos probable que se olvide alguno. 

Si tiene varios puntos ordenados en el bosquejo, trate de clasificarlos en categorías. Si organiza así sus ideas podrá recordarlas mejor.

 

 

6.Utilice la información y repásela:

 

  • Hay cosas que usted siempre recordará: su nombre, el alfabeto o la manera de usar un tenedor o un lápiz. ¿Por qué? Porque este conocimiento lo ha utilizado muchas veces. El uso frecuente fortalece la memoria y ayuda a recordar. Así que repase mentalmente de vez en cuando las cosas que quiere recordar. Cuando le presenten a alguien, procure usar su nombre varias veces. O cuando aprenda alguna información nueva, procure introducirla en bosquejo mental y sus conversaciones diarias.

Utilice estas  tecnicas de oratoria  para mejorar la memoria no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Los beneficios pueden ser inolvidables.