Técnicas de oratoria: Serenidad

May 10, 2019 | Técnica de la oratoria

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

Para más mire

¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

 Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

Para más mire Técnicas De La Oratoria: La Voz

 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.

Técnicas de oratoria: Serenidad

May 10, 2019 | Técnica de la oratoria

Un orador que despliega serenidad o aplomo es un orador tranquilo. Está en calma y sereno porque domina la situación. La falta de serenidad, también, demuestra cierta falta de confianza. Estas dos cosas van juntas.

Aunque es deseable que el orador tenga confianza y serenidad, esto no se debe confundir con la confianza exagerada, que se manifiesta por una actitud jactanciosa o demasiado relajada.

No obstante, si usted es un orador nuevo, lo más probable es que sienta timidez a la hora de hablar en público. Puede ser que tenga verdadera nerviosidad e intranquilidad, que pudiera hacer que creyera que su presentación resultará ineficaz. Pero no tiene que ser así. La confianza y serenidad se pueden adquirir por esfuerzo diligente y si se sabe por qué faltan.

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¿A qué se debe el que algunos oradores muestren falta de confianza?

Generalmente a una de dos razones, o a ambas.

  1. Primero, falta de preparación o punto de vista equivocado sobre la información.
  2. Segundo, una actitud negativa en cuanto a su capacidad como discursante.

¿Qué le dará confianza?

Básicamente es el conocimiento o creencia de que podrá lograr su propósito. Es la seguridad de que sí tiene las riendas de la situación y puede dominarla. Al hablar en público esto podría requerir alguna experiencia. Habiendo presentado varios discursos, usted puede estar razonablemente seguro de que éste también tendrá buen éxito.

Pero, aunque usted sea relativamente nuevo, sus primeras presentaciones deberían animarlo, y verá que pronto podrá manifestar esta cualidad a un grado razonable.

Otro requisito vital para la confianza, tenga o no experiencia, es conocer su información y tener la convicción de que tiene valor. Esto quiere decir no solo preparación cuidadosa y cabal por adelantado de su asunto, sino también preparación cuidadosa para la presentación. Si usted se da cuenta de que es para su propio adelanto, así como para instruir a las personas que asisten, se acercará a la plataforma con la actitud de que va a triunfar. Se absorberá en el asunto y se olvidará de sí mismo y de su nerviosismo.

Esto significa que debe estar convencido de todo lo que va a decir. Asegúrese de que esto sea así en su preparación. Y después que haya hecho todo lo que pueda para preparar una presentación interesante y animada, si todavía cree que a la presentación le falta colorido o está muerta, recuerde que un auditorio vivo le dará calor a su presentación. Por lo tanto, avive al auditorio con su presentación, y el interés de éste le dará a usted confianza en lo que presenta.

Tal como un médico busca síntomas de enfermedad, así su usted notará señales que indiquen inequívocamente falta de compostura. Y tal como el buen médico trabaja en la causa de su enfermedad más bien que en los síntomas, esfuércese por corregir las causas verdaderas de falta de confianza y equilibrio. No obstante, el conocer los síntomas y aprender a controlarlos le ayudará de hecho a vencer las causas subyacentes de esos síntomas. ¿Cuáles son éstos?

 Hablando en términos generales, hay dos medios de salida para las emociones restringidas o la tensión. Se pueden clasificar como evidencias físicas o corporales y manifestaciones vocales. Cuando hay alguna manifestación de éstas, decimos que a la persona le falta serenidad o aplomo apropiado.

Serenidad en el porte físico.

La primera evidencia de serenidad, entonces, se manifiesta en su porte físico. He aquí algunas cosas que revelarán deficiencia en usted si le falta confianza. Considere primero las manos: manos enlazadas en la espalda, puestas rígidamente a los lados o agarradas firmemente del atril; manos que entran y salen repetidamente de los bolsillos, que abotonan y desabotonan una chaqueta, que se mueven sin objetivo a la mejilla, la nariz, los anteojos o gafas; ademanes incompletos; jugar con un reloj pulsera, un lápiz, un anillo o las notas. O considere un constante mover de los pies, un oscilar del cuerpo de lado a lado; o hacia atrás como el atacador de un cañón o un aflojamiento de las rodillas; el mojar frecuentemente los labios, el tragar repetidamente, la respiración rápida y somera.

 Todas estas evidencias de nerviosidad se pueden controlar o disminuir por esfuerzo consciente. Si usted hace ese esfuerzo dará una impresión de equilibrio en su porte físico. Por lo tanto, respire con naturalidad y a un ritmo uniforme, y esfuércese definitivamente por estar tranquilo. Pause antes de empezar a hablar. Su auditorio no podrá menos que responder a esto favorablemente, y esto, a su vez, le ayudará a usted a obtener la confianza que busca. Concéntrese en su material, sin pensar en el auditorio ni en usted mismo. 

Serenidad en la voz. 

Las evidencias vocales que muestran nerviosidad son un grado de elevación de la voz anormalmente alto, un temblar de la voz, un repetido aclararse de la garganta, un poco usual afinamiento del tono causado por falta de resonancia por causa de la tensión. Estos problemas y manierismos también se pueden vencer con esfuerzo diligente.

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 No se apresure mientras camina a la plataforma o arregla sus notas, sino esté tranquilo y feliz porque puede compartir con otros las cosas que ha preparado. Si sabe que está nervioso al empezar a hablar, entonces en la introducción tiene que hacer un esfuerzo especial para hablar más lentamente de lo usual y con un grado más bajo de elevación de la voz que el que usted cree que es normal para usted. Esto le ayudará a controlar su nerviosidad. Descubrirá que tanto el hacer ademanes como las pausas le ayudarán a tranquilizarse.

Pero no espere hasta que suba a la plataforma para poner en práctica todas estas cosas. Aprenda a estar equilibrado y en control en su habla diaria. Esto le ayudará mucho a adquirir seguridad y confianza a la hora de hablar en público. Una presentación con calma tranquilizará a su auditorio y éste podrá concentrarse en el material.