Si somos francos, a la mayoría nos asusta hablar en público. Hasta hay quien dice temerlo más que a la misma muerte. Pero, sin importar cómo te sientas, hay buenas razones para interesarse en la oratoria. Examinemos algunas técnicas de oratoria y veamos cómo puedes dominar este arte.

 

Escucha:

 

Quiero comenzar por una de las técnicas más omitidas para hablar en público. Encuentra buenos oradores y escúchalos, ¡así de simple! Intente descubrir qué le gusta de sus discursos, qué le hace compartir sus videos o qué los hace admirarlos como personas. Luego, crea una lista e intenta imitar estos pequeños detalles y ajústalos a tu estilo. Es extremadamente importante dominar la habilidad de escuchar para pronunciar mejores discursos. ¡Incluso de niño aprendes a hablar básicamente escuchando las palabras y las asociaciones que te rodean!

 

Use una estructura:

 

¿Alguna vez se preguntó por qué algunas personas pueden responder preguntas espontáneas y complicadas en cuestión de segundos? ¡Es porque siempre estructuran sus respuestas! Usar la estructura le da la capacidad de tener una respuesta precisa y le da tiempo para pensar en el camino. Usar la estructura en sus discursos simplifica el proceso, y una vez que es un hábito se convierte en automático. Una estructura podría ser Problema / Solución / Beneficio. Comienza su respuesta o discurso con la declaración del problema principal de forma clara y precisa. A continuación, explica tu solución y cómo funciona. Finalmente, menciona el beneficio que su solución agrega. Otra estructura, que yo personalmente uso, es ¿Qué? / ¿Y qué? / ¿Y ahora qué? Esta segunda estructura comienza estableciendo el tema y la idea a discutir, luego hablando de su importancia y, finalmente, indica su solución o su perspectiva actual sobre la idea.

 

 Comprenda su audiencia:

 

Los oradores que repiten sus discursos en todo momento son malos oradores, incluso si el discurso en sí es bueno. La razón es que olvidan una de las técnicas  mas importantes de la oratoria. Cada discurso debe presentarse de acuerdo con la audiencia que escucha. Su idioma, tono, estado de ánimo e incluso su mensaje deberían verse directamente afectados por la edad, gustos, intereses y antecedentes de su audiencia. Por ejemplo, incluso si tuviera que presentar el mismo producto a estudiantes de secundaria y profesionales por igual, debe presentar dos discursos diferentes que cambien entre tonos serios y formales, así como lenguaje técnico y simple.

 

 

Conversación no rendimiento:

 

La mayor ansiedad que se forma antes de que alguien comience su discurso es porque tendemos a ver un discurso como un espectáculo. Bueno, eso está ¡totalmente mal! Un discurso debe verse como una conversación. ¡Si hubieras estado actuando, podrías hacerlo bien, o podrías hacerlo mal! Sin embargo, cuando estás teniendo una conversación, no puedes hacerlo mal. Siempre puedes hacerlo mejor, pero nunca puedes hacerlo mal. ¡Así que deja de preocuparte por tener un rendimiento malo, solo inicia conversaciones!

 

  

Pregunta o Juego:

 

Como acabo de decir, un discurso es una conversación, por lo que la interacción es clave para su éxito. Un discurso sin interacción entre el público y el orador rara vez tiene el mensaje transferido a los oyentes. Puede alentar a su público a interactuar con usted comenzando su discurso con una pregunta, por ejemplo. O podrías probar un juego, es un poco más difícil pero te da una mejor interacción. Pero asegúrate de no exagerar. Su audiencia siempre debería sentirse cómoda durante su discurso.

  

 

Lista de ideas:

 

Siempre es más fácil cuando tienes una lista de ideas importantes contigo. Su discurso es básicamente un mensaje, así que escriba su perfil, incluso si no va a llevar ese papel con usted. La organización es clave, y tener una lista simple asegura que entregue sus puntos con orden y mencione todas las ideas importantes. Además, incluso ayuda con su ansiedad. Mirar esta lista te hará sentir más cómodo sabiendo que sabes lo que dirás y lo has organizado.

 

Para ver más formas de como poder prepararse para una presentación mire este otro artículo: 4 Maneras Infalibles de Practicar una Presentación

 

 

No memorizar, expandir:

 

Use la lista que ha creado. Si memorizas un discurso, pasas por alto el riesgo de olvidar una parte o de quedarte atrapado en otra. Más peligroso es el hecho de que puede ser arrastrado a un bucle de ansiedad que se sigue expandiendo. Una vez que notes que has olvidado una parte, si tu discurso fue memorizado, los pensamientos negativos se precipitarán y comenzarás a estar ansioso. Una vez que te das cuenta de que estás ansioso, tu reacción esperada sería: «Estoy ansioso» y te volverás aún más ansioso. Entonces, en lugar de memorizar tus discursos, utiliza tu lista y simplemente amplía los puntos que pasan  uno por uno. Disminuye la posibilidad de que te olvides, ya que tienes que recordar menos cosas, e incluso si lo haces, puedes saltar al siguiente punto y expandirlo.

 

Tiempo de atención:

 

Intenté redactar tantos artículos sobre la audiencia y asignarle minutos. También se han llevado a cabo investigaciones y se han utilizado incorrectamente para respaldar la falacia de que un buen discurso es uno que cambia rápidamente después de una cantidad determinada de minutos. Sí, la atención se desvanece con el tiempo, pero la verdad es que, si el tema es interesante y se presenta bien, la capacidad de atención del público aumenta automáticamente. Si su audiencia deja de prestar atención, no es porque hayan transcurrido 10 minutos o haya transcurrido 7 o 5 o más, ¡es porque usted, el orador, no investigó sus necesidades lo suficientemente bien como para desarrollar el tema adecuadamente!

 

Gestos:

 

Los oradores a menudo cometen el error de distanciarse, tanto física como mentalmente. Por ejemplo, muchos oradores dan un paso atrás y muestran un cuerpo rígido cuando están ansiosos. Esto crea distancia entre el orador y su audiencia, lo que hace que sea mucho más difícil entregar su mensaje. En su lugar, use gestos que expresen apertura, como abrir las palmas y no tenga miedo de dar un paso hacia su audiencia. Por otro lado, algunos hablantes se distancian mentalmente generalmente con su idioma. Cuando está ansioso, su discurso se vuelve más complicado, rígido y fuera de sincronización.

 

Para saber más de como poder usar los gestos y ademanes en su presentación mire este otro artículo: Las 5 Técnicas de Oratoria Claves del Lenguaje Corporal

 

¡Y aquí está un extra!

 

Usa una pluma:

 

Inténtalo. Mantenga un bolígrafo en su mano o cualquier otro objeto pequeño para liberar su estrés. No es fácil dar un discurso. El 85% de los oradores dicen que se ponen ansiosos antes de sus discursos y estoy seguro de que el otro 15% están mintiendo o son secretamente extraterrestres. Tener un objeto en la mano libera el estrés, te permite concentrarte y tener más seguridad y confianza. Incluso usar el lápiz en tus gestos podría aumentar la atención de la audiencia.

Mira más trucos de oratoria para seguir convirtiéndote en un mejor orador.